El Banco de España ve margen para subir 10.000 millones el IVA y compensar con deducciones en IRPF

El Banco de España critica la bonificación al combustible por ser un "desperdicio de dinero" e insta a subir los impuestos 'verdes' a corto plazo

El gobernador del Banco de España, Pablo Hernández de Cos. BdE

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Una revisión integral del sistema tributario español con subida de IVA y deducciones en IRPF. El Banco de España recupera su receta fiscal para España al ver margen para subir en hasta 10.000 millones los impuestos al consumo, con un IVA de tipo único, y fijar impuestos negativos para compensar en el IRPF dirigidos a las rentas bajas.

Este es el mensaje principal en materia tributaria en el que incide el organismo supervisor en su ‘Informe Anual 2021’, publicado este miércoles, en el que subraya la necesidad de llevar a cabo una revisión integral del sistema tributario español para valorar si, en conjunto, las distintas figuras impositivas alcanzan sus objetivos de la manera más eficaz y eficiente posible

El director general de Economía y Estadística del organismo, Ángel Gavilán, apuntó que la cuantificación, el diseño y la precisión del sistema tributario la debe acometer el Gobierno al ser quien tiene la «legitimidad» para ponderar las condiciones de eficiencia y equidad, sin embargo apuntó a la existencia de «ganancias potenciales» en términos de eficiencia y equidad.

La receta para conseguir esas mejoras pasa por dar un mayor peso relativo a la imposición sobre el consumo frente a la que grava la renta, es decir, subir el IVA llevando los tipos superreducidos (4%) y reducidos (10%) al tipo general (21%) y compensar con impuestos negativos (deducciones) en el IRPF a rentas bajas afectadas, ya que, según indicó Gavilán, con los ingresos adicionales que se consiguen subiendo el IVA se podrían disponer medidas compensatorias a los hogares.

Aunque el Banco de España no pone cifras a la magnitud de estos posibles cambios tributarios, desde el organismo ven «útil» la referencia de una comparativa internacional que refleja que hay «más de un punto porcentual de capacidad para aumentar la recaudación tributaria en el consumo».

En concreto, según los datos de Eurostat recopilados por el Banco de España, el diferencial recaudatorio entre 2015 y 2020 muestra que habría un diferencial de nueve décimas de PIB respecto a la recaudación por este tributo en el área del euro y de 1,3 respecto a la UE-27, es decir, que habría margen para subir entre 10.000 y 5.000 millones de euros el IVA.

Deducciones en IRPF y subir impuestos ‘verdes’ a corto plazo

En el caso del IRPF, España ya recauda alrededor de dos décimas más con este tributo que la media del área del euro, al igual que con las cotizaciones sociales, con los que España recauda ya cuatro décimas más que la Eurozona y 1,2 puntos más que la media de la UE-27.

En el Impuesto de Sociedades recauda hasta 2,2 puntos menos y casi 3 puntos menos que la media de la UE. Sucede lo mismo con los Impuestos Especiales (un punto más de recaudación que en la Eurozona y 1,7 puntos más que en la UE-27).

Así las cosas, con los ingresos adicionales asociados a las ganancias de eficiencia de la recomposición de la cesta tributaria mediante la subida del IVA cree que podrían destinarse a neutralizar sus efectos regresivos a través de ajustes en la imposición sobre la renta personal como mediante distintos esquemas de transferencias a los hogares con menor renta.

«La cuantía y el alcance de estas medidas compensatorias se deberían establecer en función de las preferencias distributivas de la sociedad», señala el Banco de España, que recuerda que tanto el ‘spending review’ de la AIReF como el Libro Blanco sobre la reforma tributaria de los expertos de Hacienda han señalado la «ineficiencia y el elevado coste» que supone aplicar una política redistributiva a través de un uso profuso de tipos reducidos y superreducidos en el impuesto sobre el valor añadido (IVA).

En este sentido, insiste un IVA de tipo único, combinado con transferencias o impuestos negativos en el IRPF a los hogares con menor renta, permitiría alcanzar los mismos objetivos distributivos de manera más eficiente.

El organismo también incide de nuevo en la necesidad de subir los impuestos ‘verdes’ introduciendo nuevas medidas impositivas en la energía, los hidrocarburos y el transporte. El diferencial recaudatorio en fiscalidad de hidrocarburos es de más de seis décimas respecto al área del euro y la UE.

Aunque no ve necesario implementar ya una política fiscal contractiva teniendo en cuenta los compromisos medioambientales, sí insta a tener en el «radar» para implementarlo en un «futuro cercano», ya que dichos compromisos «tienen fecha en 2030».

Plan de ajuste fiscal y crítica a la bonificación de combustible: «Es un desperdicio de dinero»

Además de estos cambios por el lado de los ingresos, en lo referido al gasto insta a una «revisión exhaustiva» de la política de gasto con el fin de incrementar la eficiencia de cada partida presupuestaria y optimizar la distribución del gasto público entre partidas para promover un crecimiento económico más robusto y equitativo.

Una vez más, demanda a medio plazo un plan de consolidación fiscal plurianual, una vez se haya superado la pandemia y los efectos económicos adversos el conflicto en Ucrania, pero aunque su ejecución sea gradual pide una definición y comunicación del mismo «temprana» con participación de todas las administraciones.

En el ámbito de la política fiscal, ve imprescindible también que, en el marco de una «recuperación aún incompleta», la política presupuestaria ayude a contrarrestar los efectos adversos que la guerra en Ucrania supone sobre la actividad, muy heterogéneos entre sectores, empresas y familias.

Con unos márgenes de actuación «limitados», insta a centrar los esfuerzos en el apoyo a los hogares de rentas más bajas, que son los que más padecen el impacto de la inflación, y a las empresas más vulnerables a esta nueva perturbación, y que sean de manera temporal y no distorsionen las señales de precios.

En este punto, critica la bonificación de 20 céntimos al combustible aprobada por el Gobierno en el marco del Plan de respuesta a la guerra, al beneficiar en mayor medida a los colectivos de rentas altas, y no a los de rentas bajas. «Es un desperdicio de recursos», sostuvo Gavilán, quien ve mejor que las medidas mitigadoras del impacto de la guerra no se haga vía precios generalizadas, sino vía impuestos en el IRPF para ser más «granulares2.

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