La Comunidad de Madrid pone fecha al pago de los atrasos y a la subida salarial de los funcionarios en 2026
El Ejecutivo regional concreta el calendario y despeja la incertidumbre de más de 250.000 empleados públicos madrileños
Gestionar un trámite en el ordenador. Foto: Freepik
La Comunidad de Madrid ha puesto fin a meses de incertidumbre para sus empleados públicos al concretar el calendario y la forma de pago de los atrasos salariales pendientes de 2025 y de la subida retributiva correspondiente a 2026. Con la aprobación del acuerdo por parte del Consejo de Gobierno a finales de diciembre y su posterior publicación oficial, los funcionarios ya saben cuándo verán reflejadas estas mejoras en sus nóminas, un paso clave para recuperar certidumbre económica tras un periodo marcado por la inflación y la espera de decisiones administrativas.
La medida afecta a un colectivo muy amplio, que supera los 250.000 trabajadores públicos en la región, incluyendo personal de la administración autonómica, empleados de organismos y empresas públicas, universidades, centros educativos concertados y altos cargos. Para todos ellos, la nómina de enero se convierte en un punto de inflexión, al concentrar varios ajustes retributivos que llevaban meses pendientes de aplicación efectiva.
Desde el Ejecutivo regional subrayan que este movimiento busca ofrecer seguridad y previsibilidad, adelantándose a otras comunidades autónomas y dando cumplimiento al marco estatal acordado entre el Gobierno central y los sindicatos mayoritarios de la función pública. La decisión madrileña no solo concreta cifras, sino que también establece plazos claros, una de las principales reclamaciones de los empleados públicos.
Qué se paga exactamente y cómo se aplican los atrasos
El acuerdo aprobado contempla, en primer lugar, el abono de los atrasos correspondientes a 2025, derivados de una subida salarial del 2,5 % con efectos retroactivos desde el 1 de enero de ese año. Aunque la subida estaba pactada a nivel estatal, su aplicación práctica dependía de cada administración, lo que había generado retrasos e inquietud entre los funcionarios madrileños.
En el caso de la Comunidad de Madrid, estos atrasos se pagarán de una sola vez, integrados en la nómina de enero, lo que supone un ingreso adicional significativo para muchos empleados públicos. Esta fórmula evita fraccionamientos y permite cerrar de manera definitiva el capítulo retributivo de 2025 en un único pago.
La medida tiene un impacto directo en el salario mensual y también en otros conceptos vinculados, ya que la actualización de las retribuciones base influye en complementos y pagas posteriores. Para muchos trabajadores, el cobro conjunto de los atrasos representa un alivio económico tras un año de encarecimiento generalizado del coste de la vida.
La subida salarial de 2026 y la cláusula ligada al IPC
Junto al pago de los atrasos, la Comunidad de Madrid ha confirmado la subida salarial prevista para 2026, fijada en un incremento del 1,5 % con efectos desde el 1 de enero de ese mismo año. Esta mejora se incorporará de forma estable a las nóminas, consolidándose mes a mes a lo largo del ejercicio.
Además, el acuerdo incluye una cláusula variable vinculada a la evolución del IPC, que podría suponer un aumento adicional de hasta el 0,5 % si la inflación media de 2026 supera el 1,5 %. El objetivo de este mecanismo es proteger el poder adquisitivo de los empleados públicos frente a posibles repuntes de los precios.
No obstante, este incremento variable no se aplicará de manera automática, ya que dependerá de los datos definitivos de inflación que se conozcan una vez finalizado el ejercicio. En caso de activarse, el aumento total podría alcanzar el 2 %, reforzando el impacto positivo de la subida salarial en un contexto económico todavía marcado por la volatilidad.

El encaje en el acuerdo estatal y el papel de los sindicatos
La decisión madrileña se enmarca en el Acuerdo Marco estatal para la mejora del empleo público, suscrito a finales de 2025 entre el Gobierno de España y organizaciones sindicales como CCOO, UGT y CSIF. Este pacto estableció las bases de las subidas salariales, pero dejó margen a comunidades y ayuntamientos para definir el calendario concreto de aplicación.
El Real Decreto-ley que dio cobertura legal al acuerdo, fijó los porcentajes, pero no obligó a una fecha única de pago de los atrasos, lo que ha provocado diferencias entre territorios. En este contexto, Madrid se sitúa entre las primeras comunidades en concretar plazos y ejecutar los pagos.
Desde los sindicatos se valora positivamente que se haya puesto fecha al cobro, aunque recuerdan que la recuperación del poder adquisitivo acumulado en los últimos años sigue siendo una asignatura pendiente. Las organizaciones representativas insisten en que estos incrementos son un primer paso, pero no compensan completamente el impacto de la inflación pasada.
Cómo se notará en la nómina de los funcionarios madrileños
La nómina de enero será especialmente relevante para los empleados públicos de la región, ya que concentrará tanto los atrasos de 2025 como la aplicación de la subida de 2026. En la práctica, esto se traducirá en un ingreso superior al habitual, que en algunos casos supondrá decenas o incluso cientos de euros adicionales.
Sin embargo, este efecto “extra” no se repetirá en los meses siguientes, al menos en lo que respecta a los atrasos, que se abonan íntegramente en enero. A partir de febrero, la nómina reflejará únicamente la subida consolidada del 1,5 %, a la espera de que se confirme o no el posible incremento ligado al IPC.
Pese a ello, la concreción de fechas y cantidades aporta tranquilidad al colectivo, que llevaba meses pendiente de una decisión definitiva. Para muchos funcionarios, saber cuándo y cómo se aplican estas mejoras es tan importante como el propio aumento salarial, en un contexto en el que la estabilidad económica vuelve a situarse en el centro del debate público.