Escrivá se opuso a la subida del SMI cuando estaba en la AIReF y Sánchez era presidente

El ministro de Seguridad Social dijo que tendría un impacto negativo en el empleo

El Ministerio de Trabajo quiere, a toda costa, subir el salario mínimo interprofesional antes de que acabe el año. Pero, a pesar de sus intenciones, Yolanda Díaz parece que tendrá que hacer frente a esta hacienda sola.

Los ministerios económicos del Gobierno de coalición, dirigidos por el PSOE, se muestran reacios a dar este paso. Los ministras de Economía y Hacienda no ven claro que sea el momento de subir el SMI hasta los mil euros, mientras que el de Seguridad Social tiró balones fuera la semana pasada al ser cuestionado sobre esta cuestión.

José Luis Escrivá intentó marcar distancias con Yolanda Díaz diciendo que “no se había puesto sobre la mesa una subida salarial en el salario mínimo”. Días después, la ministra de Trabajo convocó a los agentes sociales para tratar este asunto.

Escrivá se negó hace dos años

Días después, los ministerios económicos del Gobierno de coalición no han respaldado en público la llamada de Trabajo. De hecho, la ministra Montero dijo que “hay que hacer un llamamiento a la prudencia para abordar decisiones económicas para que no se produzcan salidas del mercado laboral”,  reforzando la posición de Nadia Calviño, que tampoco ve con buenos ojos este incremento en estos momentos.

Por otra parte, José Luis Escrivá, aún no se ha pronunciado públicamente, pero la hemeroteca hace pensar que, de hablar, no dejará en buen lugar la idea de Unidas Podemos de subir el SMI hasta los 1.000 euros. Cuando era presidente de  la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF), José Luis Escrivá el ahora ministro no estaba de acuerdo en una subida del salario mínimo. Así, en un estudio se indicaba que la subida hasta los 900 euros (tal y como planteó Pedro Sánchez en 2018)  tendría un impacto negativo de 40.000 puestos de trabajo en la creación de empleo y conllevarían un impacto de una décima en el consumo y en el PIB.

“Es una subida realmente intensa que no tiene precedentes en la serie”, llegó a explicar el ministro por aquellos entonces. Escrivá defendía que con la subida salarial se podría apreciar “cierta caída” en el mercado laboral. “Pensar que una subida de los niveles salariales no tiene una erosión sobre la competitividad no es razonable”, explicaba.

La patronal, a la carga

Mientras Trabajo presiona para subir el SMI, el presidente de CEOE, Antonio Garamendi, juega con la división en el Gobierno y juega en su particular partida, lanzando mensajes contra los mensajes contradictorios. “Para una parte del Gobierno parece que es una cifra y no lo sé de la otra”, se refería en una entrevista de Ondacero en relación al incremento que baraja el Ejecutivo.

Por otra parte, el líder de la patronal volvió a dejar claro que “no toca” el incremento del salario mínimo interprofesional y dejó claro que ésta “es una competencia del Gobierno y será responsabilidad suya lo que tenga que hacer”.