La empresa familiar española reprocha a Calviño que soporta la peor fiscalidad de Europa

Pide seguir el ejemplo de Italia de bajada de impuestos y afea la Ley del Teletrabajo y la "exclusión" para participar en los fondos europeos

El presidente del IEF, Marc Puig, y la vicepresidenta segunda, Nadia Calviño

El presidente del IEF, Marc Puig, y la vicepresidenta segunda, Nadia Calviño

El Instituto de la Empresa Familiar (IEF) ha celebrado este martes su XXIII Asamblea de socios y ha aprovechado la presencia de la vicepresidenta segunda y ministra de Asuntos Económicos y Transformación Digital, Nadia Calviño, para reclamar que no se suban los impuestos, así como mayor consenso político y “un entorno no hostil con reglas claras y predecibles” que no sea “peor” en materia impositiva que el resto de Europa.

El presidente del IEF, Marc Puig, ha reclamado estabilidad y disponer de un marco tributario que no “penalice competitivamente” a las empresas, ni sea peor que el de los socios europeos ni, a la postre, ponga en riesgo la continuidad de las empresas. 

“Ningún otro país de nuestro entorno mantiene algunos de los tipos impositivos que más afectan a la empresa familiar. Por favor, permítannos dar continuidad a nuestras empresas preservando la titularidad familiar”, ha solicitado Puig a Calviño. 

De hecho, ha llegado a avisar de que un alza impositivo podría provocar la venta de empresas. “En ningún caso debería la fiscalidad determinar qué empresas españolas enraizadas en nuestro territorio y nuestra sociedad tengan que ser vendidas a terceros“, ha enfatizado. 

Precisamente ayer la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, dejó abierta la puerta a posponer más allá de 2023 la reforma fiscal que acometerá el Gobierno una vez disponga de las conclusiones del grupo de expertos encargado de revisar el sistema tributario , en el caso de que no se registre a finales del próximo año la recuperación de los niveles de PIB precrisis.

Italia, el ejemplo a seguir 

En este sentido, ha subrayado que “en un momento tan excepcional como éste”, países del entorno como Francia o Alemania, y los más afectados por depender, como España de sectores más afectados por la crisis, como el turismo, tales como Italia, Portugal o Grecia, dedican un mayor porcentaje de sus recursos a ayudas directas, a salvaguardar el máximo de empresas, a flexibilizar el entorno donde se realizan las labores empresariales, y reducen la carga fiscal. 

En cambio, ha afeado que en España se tiene la intención de alcanzar el 40% del PIB de recaudación, lo que significará incrementarla en seis puntos adicionales, algo que para lograrse ante contexto de empresas más pequeñas y unos niveles de economía sumergida mayores “solo se podrá hacer con presión fiscal de los que ya pagan muy por encima de nuestros socios europeos”. “Eso, claramente, no va a facilitar la recuperación”, ha alertado. 

En este punto, ha citado a Italia como “buen ejemplo de cuál es el camino adecuado”, ya que hace dos semanas que su primer ministro, Mario Draghi, presentó las líneas maestras del plan de recuperación que va a poner en marcha el Gobierno del país basado en bajada de impuestos, menos burocracia y más competencia.  

Por ello, Puig ha reclamado a Calviño que se creen “las condiciones para que España aproveche esta crisis para seguir cerrando el gap con Europa y ayudar a que sus empresas no solo no desaparezcan es este tsunami, sino que puedan salir reforzadas en comparación”. 

Afea la Ley de teletrabajo y la “exclusión” en la participación sobre fondos UE 

Tras mostrar su “reconocimiento” al Gobierno por iniciativas nuevas de “gran ayuda para todos los españoles”, como los ERTE, los préstamos ICO o el Ingreso Mínimo Vital, Puig ha rechazado en cambio otras iniciativas “más propias del programa original del Gobierno de coalición, pero que quizás no deberían haberse priorizado en este periodo de pandemia”. 

Entre ellas ha citado el control horario o la ley del teletrabajo, ya que, en su opinión, “cuando las empresas estaban simplemente intentando funcionar con el trabajo a distancia, dichas iniciativas deberían haber sido pospuestas hasta después de esta crisis, en aras a permitir sobrevivir al mayor número de empresas”. 

Al mismo tiempo, Puig ha aprovechado la ocasión para afear que, a pesar de que desde el IEF han contactado con los responsables del Ejecutivo encargados del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia, con “frecuencia” se han sentido “excluidos de los procesos de deliberación”. 

“A menudo percibimos una cierta desconfianza desde las administraciones públicas”, ha lamentado Puig, quien ha indicado que desde la institución presentaron en colaboración con el IESE, ideas de cómo afrontar el diseño del despliegue de los fondos, con iniciativas público – privadas, siguiendo el ejemplo de algunos países del entorno que “no tuvo seguimiento”. 

Reclama consenso político

En cuanto a la reforma laboral, ha considerado más “razonable” convertir en eje de la reforma laboral la inclusión de los jóvenes, la incentivación del empleo, la formación dual, más que otras cuestiones a las que podremos enfrentarnos más adelante. 

Y, antes de cerrar su discurso, ha vuelto a poner de ejemplo a Italia para resaltar el consenso del 86% del aval parlamentario logrado para su Plan de Recuperación, por lo que ha reclamado que la clase política española consensue “acuerdos básicos de futuro”. 

“Sería deseable que, en la resolución de las grandes cuestiones políticas que nos toca resolver como sociedad estuviésemos guiados también por una visión a largo plazo y de consenso”, ha apremiado Puig a la vicepresidenta. 

Se triplica el número de empresas familiares con pérdidas

Con anterioridad a la clausura, el director general ejecutivo del IEF, José Luis Blanco, ha presentado el Observatorio de la Empresa Familiar, elaborado por el IEF y Deloitte, y en el que se recogen, entre otras cosas, los efectos que la pandemia ha tenido en la actividad y las cuentas de las empresas familiares. 

En concreto, según los datos del Observatorio, el número de empresas familiares que registraron pérdidas en 2020 se multiplicó por tres respecto a 2019, pasando del 4% del total al 12%. Más de la mitad de las empresas, el 57%, vieron descender su facturación. Por el contrario, hubo un 36% que consiguieron aumentarla. 

Con todos estos datos, un 62% de las empresas -casi dos de cada tres- han conseguido aumentar o mantener plantilla, mientras que el 38% la disminuyeron. 

En el transcurso de la Asamblea del IEF, se han refrendado los cambios en la Junta Directiva del IEF, que contará con cuatro vicepresidencias, que ocuparán Sol Daurella, presidenta de Coca Cola Europacific Partners, Sabina Fluxá, vicepresidenta y CEO del Grupo Iberostar, Juan March de la Lastra, presidente ejecutivo de Banca March, y Miguel Abelló, presidente ejecutivo de Torreal.

Calviño prioriza la creación de empleo de calidad 

Por su parte, Calviño ha remarcado que “la prioridad tiene que ser la creación de empleo de calidad, no basado en la precariedad y contratos temporales, particularmente para jóvenes”, ha indicado tras referirse al Plan de Recuperación, con un calendario “muy ambicioso”. 

La vicepresidenta ha hecho hincapié en que la precariedad y temporalidad del mercado laboral es “un factor de vulnerabilidad económica“, por lo que ha emplazado a trabajar para corregir esos desequilibrios del mercado laboral, ante la elevada tasa de paro y la temporalidad 10 puntos superior a la media europea. 

Ante las peticiones de Puig de consenso político y mayor colaboración público-privada, Calviño ha asegurado que no ha recibido negativas al plan tras haberle presentado el Plan de Recuperación a los grupos, organismos y expertos. 

Así, ha pedido “remar en la misma dirección” y ha asegurado que se aprovechará el crecimiento económico previsto tras la crisis para ir reduciendo los niveles de déficit y deuda pública ya desde este año, si bien la “prioridad” de la consolidación fiscal será a medio plazo cuando se logre la recuperación.