El número de pymes ‘zombi’ en España duplica la media europea

La mayor peso de la terciarización de la economía española explica que el número de pymes 'zombi' duplique al a media europea al haber sido los sectores del comercio, hostelería u ocio los más afectados en la crisis

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez (i), conversa con las ministras, Nadia Calviño (2i), Yolanda Díaz (2d) y Teresa Ribera (d), durante la sesión de control al Gobierno celebrada este miércoles en el Congreso. EFE/Juan Carlos Hidalgo

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez (i), conversa con las ministras, Nadia Calviño (2i), Yolanda Díaz (2d) y Teresa Ribera (d). EFE/Juan Carlos Hidalgo

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España ha sido uno de los Estados miembros de la Unión Europea que mayor impacto ha recibido durante la crisis derivada de la pandemia del coronavirus y ello se ha reflejado en la incidencia en su tejido productivo, compuesto en un 98% de pymes, entre las que ha aumentado el porcentaje de compañías ‘zombi’, llegando a duplicar la media europea.

Se trata de un volumen de alrededor de 40.000 empresas conocidas como ‘empresas zombis’ al caracterizarse porque, durante 2 años, no generan suficientes beneficios para pagar sus deudas, sino que siguen adelante gracias a las ayudas a la refinanciación, y sobre ellas llevan advirtiendo durante meses organismos como el Banco de España.

El organismo supervisor cuantificó meses atrás que el volumen de empresas de este tipo habría escalado a prácticamente una de cada 10 empresas, advirtiendo además de que si en algún momento dejaban de recibir ayudas en torno al 14% de éstas podrían echar el cierre, al tiempo que cifraba en 1,4 millones el volumen de empresas sin actividad.

Un estudio sobre los desequilibrios financieros de la economía española, los efectos de la Covid y el impacto de la intervención del BCE elaborado por el grupo de opinión EuropeG también alude a este problema de aumento de pymes vulnerables y con mayor riesgo de insolvencia al presentar registros sensiblemente superiores a los existentes en los principales países de la Eurozona.

Terciarización del tejido productivo

Haciéndose eco de datos del Banco Central Europa, el estudio de Europe G constata un aumento de las empresas que reportan simultáneamente una rotación más baja, ganancias decrecientes, mayores gastos por intereses y una relación deuda-activo más alta o sin cambios. Así, El volumen de pymes vulnerables en 2021 era el año pasado del 7,1% en España, frente al 4,4% en la Eurozona, en ambos casos, eso sí, inferior al 18,9% y el 9,9%, respectivamente, que había en la primera parte de 2020.

Según el mismo estudio, presentado por su autor, el doctor en Ciencias Económicas por la Universidad Autónoma de Barcelona Josep Oliver, el volumen de pymes con problemas para la obtención de crédito pasó del 8,2% en el primer semestre de 2020 al 10,6% en el segundo semestre de ese año (el primero de la pandemia), para moderarse posteriormente al 9,4% en el primer semestre del año pasado.

En todos esos periodos el volumen de pymes con estos problemas crediticios ha duplicado los porcentajes de los principales países de la zona del euro, ya que frente al 9,4% de España, el volumen era sensiblemente inferior en Italia (4,6%), Alemania (4,6%) o Francia (4,9%).

El profesor Oliver explicó que este mayor volumen de pymes vulnerables o ‘zombis’ se debe al mayor peso del sector terciario en la economía española respecto al resto de países europeos, ante la mayor relevancia de sectores como la hostelería, el comercio o las actividades recreativas, que precisamente han sido de los sectores más castigados por la Covid.

En este sentido, Oliver apuntó que en torno al 35% de la ocupación se genera en estos sectores, lo que supone más de 10 puntos por encima de la media de países como Alemania y Francia. «Con este sesgo ocupacional y productivo hacia sectores productivos que más han sufrido el choque de la Covid es inevitable que las empresas zombi o potencialmente zombie puedan acabar teniendo un peso superior», desgranó.

Impacto de la guerra de Ucrania

En su informe, EuropeG asegura que los éxitos del desapalancamiento 2013-2019 se han basado, en una medida no menor, en las masivas intervenciones del Banco Central Europeo (BCE), un apoyo monetario que se ha acentuado con la COVID-19 y que ha resultado determinante como sostén de las finanzas públicas y privadas.

Sin embargo, dado que la reversión de las intervenciones del banco central se acerca, tal y como anunció ayer el organismo al acelerar la retirada de las compras de deuda para el tercer trimestre del añoy, mientras dura el apoyo, el grupo de opinión subraya que España debería aprovechar la oportunidad para poner en marcha un ambicioso plan de reformas que asegure un crecimiento sostenido dirigidas a mantener y ampliar el superávit exterior y, simultáneamente, reducir el endeudamiento interno y externo.

Además del desplome económico del 10,8% por la pandemia en 2020, el informe apunta que la economía creció un 5% en 2021 pero en el cuarto trimestre del año pasado se situaba todavía un 4% por debajo del nivel prepandemia, si bien «en el empleo el choque está prácticamente superado».

Según Oliver, el BCE se encuentra en la disyuntiva de actuar ante la alta inflación, lo que supone como única vía elevar los tipos, y mantener los estímulos la crecimiento ante el riesgo de que se frene por las perturbaciones derivadas de la guerra en Ucrania, algo que contrapone los intereses entre los países del sur de Europa, necesitados de estímulos y con grandes desequilibrios en sus cuentas, y los cumplidores Estados del norte, interesados en corregir la alta inflación (subir tipos).

Sumando toda la intervención del BCE en la economía española, los registros que emergen son » insólitos», ya que las operaciones de política monetaria del Banco de España se han elevado sustancialmente, desde el equivalente del 21% del PIB en 2015 al 72% del mismo en verano de 2021. Unos valores indicativos de la extraordinaria dependencia que tiene la estabilidad financiera de España del activismo del BCE.

Para EuropeG, difícilmente podrá mantenerse una intervención monetaria de la magnitud de la iniciada en 2015 dada la acumulación de deuda pública (y, en menor medida, privada) en el balance del BCE. A pesar del desapalancamiento 2013-2019, los aumentos provocados por la pandemia en las ratios deuda privada-PIB y los insólitos registros de la deuda pública tras la Covid-19, han situado el endeudamiento de los sectores residentes no financieros en 2021 en torno del 270% del PIB, valores solo comparables a los de 2012, en los peores momentos de la crisis financiera.

El profesor Oliver dijo ver «difícil» que una vez que la guerra en Ucrania termine la reinserción de la economía rusa y toda su exportación de materias primas en la economía mundial se corrijan pronto. «Es o va a estar bastante más tiempo que el propio conflicto», avisó Oliver, lamentando que «el elemento inflacionario perdurará más tiempo de lo deseable».

Con todo, España podría crecer en torno al 3,55 o el 4% este año, es decir, 1,5 o dos puntos menos de lo augurado por los principales organismos. U n crecimiento de en torno al 4% permitirá un repunte de la ocupación del 2,5% o el 3%, es decir, entre 450.000 o 500.000 empleos nuevos generados. Para el medio plazo Oliver proyecta un crecimiento medio del 2%. Precisamente este jueves la vicepresidenta Nadia Calviño relativizó el impacto del eventual giro monetario del BCE al subrayar la disposición del organismo a seguir adoptando medidas de impulso del crecimiento y del empleo.

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