Actualizado
La agitada junta de Telefónica Alemania: ocho horas y 250 preguntas
Los minoritarios mostraron preocupación por la transparencia de los fondos que la filial germana comparte con la matriz
(I-D) El consejero delegado de Telefónica, Emilio Gayo; el presidente ejecutivo de Telefónica, Marc Murtra; y el director de Finanzas y Desarrollo Corporativo de Telefónica, Juan Azcue; durante la presentación de los resultados correspondientes al ejercio
La filial de Telefónica en Alemania celebró el pasado 1 de julio una de las juntas generales de accionistas más agitadas que se recuerdan. La compañía sufrió un estricto escrutinio por parte de los accionistas minoritarios en relación a asuntos de transparencia y de caja compartida con la matriz que se tradujo en hasta 250 preguntas y respuestas a lo largo de una sesión de más de ocho horas.
El evento se celebró de forma virtual y a puerta cerrada. Aunque no es obligatorio, Telefónica no permitió el acceso a medios de comunicación, algo que suele ser habitual en las juntas de accionistas de las empresas germanas, tal y como adelantó Bloomberg y ha podido confirmar ECONOMÍA DIGITAL.
«En Alemania puede haber juntas de accionistas largas, pero no es habitual y menos en una que debía ser rutinaria», señalan las fuentes conocedoras de la junta consultadas por este medio.
Lo más llamativo no fue únicamente el volumen de preguntas, sino el hecho de que muchas de las cuestiones más concretas recibieron respuestas que los accionistas minoritarios presentes consideraron insuficientes.
La situación que se vivió en una junta, a priori sin grandes novedades, acabó convirtiéndose en un intenso debate marcado por la preocupación de los accionistas minoritarios sobre varias cuestiones de tesorería.
De hecho, la asociación alemana de accionistas SdK, que suele mantener una posición relativamente moderada y centrada en cuestiones tradicionales de gobierno corporativo, dedicó una parte significativa de su intervención a estas materias.
Una de ellas, la que centró el foco de la discusión, tiene que ver con las operaciones intragrupo de Telefónica Alemania, filial que lidera Santiago Argelich, con la matriz española, especialmente el sistema de cash pooling.
Se trata de una técnica de centralización de tesorería que permite a la teleco agrupar los saldos de sus distintas cuentas bancarias en una gran cuenta para optimizar la liquidez y minimizar los costes financieros.
Cabe destacar que Telefónica excluyó de bolsa a su filial Telefónica Deutschland en 2024 tras una oferta pública de adquisición (OPA) mediante la que elevó su participación hasta el 97% del capital.
Aunque las leyes y la regulación alemana otorgan una serie de derechos y protección a los accionistas minoritarios que obligan a la multinacional española a reportar como una empresas independiente de su matriz. Pero el hecho de no cotizar hace más laxas las explicaciones financieras y de transparencia que la teleco tiene que dar.
La caja compartida de Telefónica, principal preocupación de los minoritarios
Y es en esta cuestión donde los inversores mostraron su mayor preocupación. Las preguntas se centraron en las cifras de liquidez que la filial alemana comparte con la matriz a través de este sistema de cash pooling.
Los informes financieros de Telefónica muestran que la filial depositó en dicho fondo centralizado 221 millones de euros, lo que representa aproximadamente el 95% de su saldo de caja al cierre del ejercicio.
Asimismo, Telefónica Deutschland aportó una media de 243 millones de euros al mes al cashpool en 2024, subiendo a una media de 320 millones de euros al mes en los primeros 5 meses del 2025.
Los accionistas no recibieron respuesta sobre los motivos de estas maniobras que, si bien son legales y entran dentro de la lógica de una multinacional, hacen saltar las alarmas a algunos de los inversores que controlan el 3% restante del capital de la teleco alemana.
«Puede ser una forma más fácil para Telefónica de conseguir efectivo sin tener que acudir a los bancos para obtener financiación más cara», explican las fuentes consultadas.
En cualquier caso, Alemania es uno de los cuatro mercados principales de la compañía de telecomunicaciones que preside Marc Murtra y supone en torno al 23% de los ingresos totales del grupo.
Además, en los últimos meses ha sido el foco de especulaciones en torno a su posible protagonismo en la compra del operador 1&1 y en la consolidación del mercado que tantas veces se ha nombrado desde Telefónica.
Quejas sobre gobierno corporativo
Por todo ello, los inversores minoritarios temen que Telefónica no esté dando la relevancia adecuada ni gestionando de manera eficiente los recursos de una de sus filiales más importantes.
Más allá de la tesorería, varias preguntas y quejas sobre la transparencia de la compañía también giraron en torno a los estándares de gobierno corporativo de la compañía.
En este punto incluyeron la independencia del Consejo de Supervisión de Telefónica Alemania, cuya presidencia la ostenta Peter Löscher, consejero independiente. Se da la circunstancia de que Löscher cuenta también con un sillón en el consejo de administración de la matriz en calidad de independiente.
A finales de marzo, la compañía anunció una reducción del número de miembros del consejo de administración de siete a seis para agilizar la toma de decisiones y alinear la filial germana con la estrategia operativa directa de la matriz en Madrid.