El Corte Inglés cierra un centro en Madrid para convertirlo en outlet y supermercado

Los grandes almacenes transforman el establecimiento de Arapiles, que a partir del 7 de enero contará solo un outlet y un supermercado

La entrada de El Corte Inglés de Arapiles (Madrid).

En plena reestructuración de centros, El Corte Inglés prepara la reconversión de uno de sus establecimientos más icónicos: el de Arapiles, en Madrid. Los grandes almacenes cerrarán en Francesc Maciá (Barcelona) y modificarán los usos de otras tiendas, como la madrileña, que el próximo 7 de enero cerrará sus puertas. En su lugar, la empresa pondrá un outlet y unos supermercados de la marca.

La modificación está sobre la mesa de la compañía desde antes de la pandemia, pero los nuevos hábitos de consumo generados por la Covid-19 aceleraron los plazos. De este modo, al terminar la campaña navideña la instalación se reconvertirá y pasará a ser un centro de servicios complementarios a los habituales.

Según explicó Comisiones Obreras, la reestructuración no tendrá implicaciones en el empleo ya que no habrá despidos ni se modificarán los salarios de la plantilla. El Corte Inglés dio dos posibilidades a los trabajadores: mantener sus funciones en otros centros comerciales o quedarse en Arapiles ocupando cargos diferentes a los que mantenían.

“Comisiones Obreras ve acertada la decisión de modificar la actividad comercial y gestionar la reestructuración del centro, apostando por el mantenimiento del empleo”, señaló el sindicato en un comunicado.

El Corte Inglés también cierra en Barcelona

Sí cerrará sus fuertas de forma definitiva El Corte Inglés de Francesc Macià, ubicado en el número 471 de la Diagonal de Barcelona. También en enero, una vez terminada la campaña de Navidad. La plantilla, de aproximadamente 150 personas, será recolocada en otros centros del grupo de grandes almacenes de la capital catalana, principalmente en el de Diagonal-María Cristina y, en menor medida, en Plaça Catalunya.

Este establecimiento, propiedad del empresario catalán Pedro Alonso Aguëra, a través de su sociedad AM gestió, ya tenía fecha de caducidad desde el verano de 2019, cuando se lo compró a El Corte Inglés por 152 millones de euros.

La intención de Alonso era transformar el edificio en oficinas, pero manteniendo a su vez la parte comercial, un planteamiento que recibió el visto bueno del Ayuntamiento. Incluso se especuló con la posibilidad de mantener abierto el supermercado del centro, algo que finalmente quedó descartado. La idea inicial era que El Corte Inglés abandonara el inmueble este verano, pero la pandemia de coronavirus provocó ciertos cambios en el calendario y obligó a retrasar la macha.

Con el de Francesc Macià ya son dos los centros de El Corte Inglés que cierran sus puertas en Barcelona. El primero fue el que se situaba entre las Ramblas y Plaça Catalunya, que había pertenecido a la británica Marks & Spencer. Ahora se ha transformado en un Primark.