Feníe Energía critica que las medidas energéticas del Gobierno lastran la competencia

Las comercializadoras independientes, con menor pulmón financiero, no pueden entrar en la guerra comercial de las grandes

Feníe Energía

Paula Román y Jaume Fornés durante la presentación del Plan Estratégico

La crisis energética que vive España ha vuelto a poner de manifiesto que el tamaño en este sector importa. Así, cuando hace un lustro surgieron con mucha fuerza un grupo de comercializadoras independientes que empezaron a robar clientes a las grandes eléctricas se pensó que había llegado un cambio de tendencia. Nada más lejos de la realidad, y según explican desde Feníe Energía, se está a punto de volver a la casilla de salida.

Justo antes del inicio de la crisis provocada por el covid, este grupo de media docena de comercializadoras independientes tuvieron su momento de mayor crecimiento. El ‘robo’ de usuarios a Iberdrola, Endesa y Naturgy era una realidad. Además, también estaban espoleadas por la entrada de nuevos actores como las petroleras; y otras querían poner el cartel de ‘se vende’, y para ello se necesitaban buenas cifras.

Pero llegó la pandemia, la posterior crisis; la crisis más profunda derivada de las tensiones geopolíticas; la subida de precios; el ascenso imparable de los costes mayoristas… y fue entonces cuando el motor de la competencia gripó casi por completo.

Las grandes eléctricas decidieron que cada cliente cuenta, empezaron a forzar la maquinaria del marketing; y eso sumado a las medidas que ha ido tomando el Gobierno, que pese a las críticas siempre beneficia a las grandes, ha dejado el sector de nuevo en pocas manos.

En este contexto, desde Feníe Energía explican que «el impacto del ajuste del gas es algo que están asumiendo las empresas». «Nos preocupa la diferencia que se está creando de competencia que podemos llegar a tener entre las empresas de mediano tamaño«, aseguran desde la compañía en un encuentro con medios.

Y lo ven con cierta resignación. «Las grandes eléctricas están ahora mismo haciendo campañas de captación muy agresivas, porque se lo pueden permitir. Están ganando muchos clientes con precios muy agresivos debido al entorno». Y precisamente ese escenario es que valoran negativamente, y ven como el Gobierno no hace nada para enmendarlo.

Una anomalía de mercado

El máximo responsable de Feníe Energía, Jaume Fornés, asegura que «dentro del contexto empresarial, que haya sucedido esto [la falta de competencia], no es normal«. Y es que entre apenas tres compañías controlan más del 80% del mercado. Y eso sin sumar la capacidad que tenga Repsol, otra de las grandes energéticas españolas, de meterse en esta pelea de captación.

Pero ahora mismo la situación es muy complicada. «Ellas están vendiendo en el mercado minorista más barato de lo que las comercializadoras podemos encontrar en el mercado mayorista. No hay manera de competir». Aquí está una de las claves. Los grandes grupos energéticos venden su propia energía más barata, y por eso pueden tener mejor precios y jugar con márgenes distintos.

¿Y hay manera de compensar esta situación? Desde Feníe Energía creen que una de las opciones era la denominada subasta de las energías baratas. Es decir, el Gobierno iba a obligar a las grandes energéticas a subastar parte de su energía inframarginal (nuclear e hidráulica), pero por diversos motivos a los que el Ejecutivo no quiere hacer frente se están demorando algo más de lo normal. Algo que lógicamente afecta para conseguir energía más barata en el mercado.

Raúl Masa