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Huelga histórica de Caixabank ante el mayor ERE de la banca

La plantilla pide salidas voluntarias, menos despidos y la homologación salarial de los casi 16.000 trabajadores de Bankia

Gonzalo Gortázar, consejero delegado de Caixabank. Foto: Caixabank

La plantilla de Caixabank irá a huelga este martes 22 de junio por primera vez en su historia, también es histórico el ERE que el banco ha puesto en marcha tras su fusión con Bankia. El pasado 20 de abril, la entidad puso encima de la mesa de negociación 8.300 despidos, dos meses después, esta cifra ha bajado hasta 7.400. 

Estos números hacen que el ERE de Caixabank sea el más grande del sistema financiero español, también por eso las negociaciones están siendo tan complicadas. Los sindicatos consultados por Economía Digital recuerdan que no solo se está negociando que las salidas sean voluntarias. 

De ser así, “sería tan fácil como volver al ERE que Caixa hizo en 2019 y ajustarlo” sino que también deben integrar a la plantilla de Bankia, casi 16.000 personas. “Nos encontramos con un Bankia que es resultado de siete entidades distintas y una plantilla de la que nunca antes se habían ocupado de igualar las condiciones”, explican. 

El embrollo es tal, que ante la previsión de no llegar a un acuerdo el 10 de junio, día que acababa el plazo de negociación formal, las partes se vieron obligadas a ampliar este plazo hasta el 29 de junio. Esta semana celebran dos reuniones (martes 22 y miércoles 23), y la semana que viene otras dos (lunes 28 y martes 29) pero actualmente, todavía están lejos de acercar posturas. 

Por eso, los representantes de los trabajadores han decidido hacer huelga general y movilizaciones este martes. Su intención no es otra que “abrir los ojos al banco, para que observe que con las condiciones actuales cualquiera puede salir despedido de manera forzosa”. 

Los sindicatos no han digerido bien que el pasado viernes, el banco enviara un comunicado interno “desalentando” a la plantilla para que no vaya a huelga. “Están asustados, un día de no productividad es mucho dinero en juego y ya han visto la respuesta ante los paros parciales”. 

Los trabajadores de Caixabank hicieron paros los días 2 y 7 de junio, el primer día de media hora y el segundo de una hora. Según los datos aportados por los representantes sindicales, el seguimiento fue de más del 80% de la plantilla, por eso entienden que la convocatoria de huelga será un éxito. 

¿Por qué se han bloqueado las negociaciones? 

Los sindicatos solo firmarán el ERE si todas las salidas son voluntarias, pero Caixabank ha querido desde el inicio de las negociaciones garantizar el equilibrio generacional. Es decir, que las salidas estuvieran repartidas entre trabajadores de distinta edad y no únicamente entre los más mayores.  

Y este ha sido el principal punto de bloqueo. El banco que preside José Ignacio Goirigolzarri planteó al comienzo que el porcentaje de personas trabajadoras mayores de 50 años que se adscriban voluntariamente al plan de bajas no podía superar el 50% del total de salidas.  

Tras varias reuniones, decidió modificar este criterio y establecerlo en un 60%-40%, con el eje en los 52 años. Es decir, que solo un 40% de las salidas podían ser de personas de menos de 52 años. Pero los sindicatos quieren que se elimine este criterio.  

En la última reunión, el banco aseguró que iba a estudiar alternativas para eliminar el requisito de la edad. Otro de los objetivos es reducir el número de despidos, el banco ya lo ha hecho en un 11%, al anunciar la reubicación 657 personas en varias filiales del grupo, como CaixaBank Tech, Building Center, CaixaBank Payments & Consumer, CaixaBank Operational Services o CaixaBank Business Intelligence, entre otras. 

Pero saben que hay margen para reducir aún más esta cifra de despidos, tal y como ocurrió en BBVA, pues tras celebrarse la huelga general, el banco sacó del ERE a otras 366 personas. Asimismo, los sindicatos saben que falta por definir la previsión social (los seguros, las pensiones…) y otras tantas cosas, que será imposible dejarlo todo cerrado en solo 4 días.  

Temen que el acuerdo se cierre in extremis, tras varias horas de reunión y no descartan que a altas horas de la madrugada, pero saben que la huelga es necesario y será un revulsivo para acelerar el proceso.