La llegada de Meloni amenaza la continuidad de la cúpula de Endesa

El nuevo gobierno italiano baraja sustituir al consejero delegado de Enel en primavera y pone alerta a los directivos de la energética española

El presidente de Endesa, Juan Sánchez-Calero (derecha), y el consejero delegado, José Bogas. EFE

El presidente de Endesa, Juan Sánchez-Calero (derecha), y el consejero delegado, José Bogas. /EFE

Enel presentó el pasado martes un gran plan de desinversiones de hasta 21.000 millones de euros, que incluye el negocio de gas de Endesa. Se trata de un intento por parte de Francesco Starace de reducir la alta deuda, de 69.000 millones de euros, del grupo que controla el estado italiano con el 30% de las acciones aproximadamente. Y es que su futuro está en peligro, lo que, de rebote, amenaza a la cúpula de Endesa, su filial española, encabezada por Juan Sánchez-Calero y José Bogas, presidente y consejero delegado respectivamente.

Ambos directivos se han puesto en alerta por el incierto futuro de Starace, cuentan fuentes empresariales a Economía Digital. Un relevo en la dirección del gigante energético italiano podría tener repercusiones en España, uno de los mercados más importantes de Enel después del propio. Bogas es un histórico de Endesa, con 40 años en la empresa y más de una década en la dirección. Pero el gran salto lo dio en 2019, cuando, tras la salida de Borja Prado, Enel optó por un presidente independiente no ejecutivo, Sánchez-Calero, y Bogas emergió como el hombre fuerte a nivel ejecutivo.

El nombramiento del actual presidente y entregarle todos los galones al consejero delegado fueron apuestas de Starace, que es CEO del grupo desde 2014 aunque llevaba desde el 2000 vinculado a Enel. Es por ello que su posible salida en la junta de accionistas de la primavera que viene ha sentado como un jarro de agua fría en los despachos de la compañía española, participada por Enel en un 70,1%.

El relevo en la dirección es un lastre que viven las empresas controladas por el Estado cada vez que hay un cambio de gobierno, aunque no siempre sucede –depende de lo estratégica que sea y del porcentaje con que el gobierno la controla–. Lo hemos visto en España en los últimos años con Aena e Indra, aunque no, por ejemplo, con Enagás. Lo cierto es que Enel se ha salvado en el último lustro –afortunadamente, pues los cambios de gobierno en Italia son mucho más habituales que en España–, pero esta vez podría ser distinto.

En realidad, Starace ya estaba bajo la lupa de Mario Draghi por discrepancias con la política de la energética en Rusia tras la invasión de Ucrania, y si bien ha intentado salir reforzado con el giro hacia la extrema derecha del país con la elección de Georgia Meloni, siguen sonando nombres de posibles sustitutos y el propio consejero delegado de Enel dejó abierto su futuro el pasado martes al ser preguntado sobre su continuidad en la empresa en 2023.

Starace asume su posible adiós

Starace fue reelegido en mayo de 2020 para tres años, por lo que su cargo vence en la junta de accionistas del año que viene, que aun no está convocada pero que previsiblemente será en primavera, entre abril y mayo. Antes, el consejo de administración tiene que proponer o bien su reelección o bien un nuevo consejero delegado. Esta situación se vivirá también en ENI, Poste y Terna, y la prensa italiana ha hablado de la intención de Meloni de dar un golpe en la mesa y cambiar la dirección de varias de estas empresas públicas.

A raíz de estas informaciones, el pasado martes Starace dijo que quiere seguir pero admitió que no está en sus manos: “No es ningún secreto que me gusta mucho este trabajo, es una actividad sumamente satisfactoria. Pero obviamente la elección no depende de mí sino de los accionistas. El plan es exigente y el equipo directivo actual lo podrá llevar a cabo independientemente de mí. Repito, dependerá de las decisiones de los accionistas, pero en cualquier caso la empresa tendrá éxito».

El consejero delegado de Enel, propietaria de Endesa, Francesco Starace. EFE/Sebastian Silva

Sus palabras sonaron casi a despedida. Y es que aunque su futuro no está decidido –al menos, el gobierno no ha dicho la última palabra–, el nombre de su posible sustituto hace semanas que no para de sonar. Se trata de Stefano Donnarumma, que desde 2020 es CEO de otra energética pública, Terna, y antes había dirigido varias empresas controladas por el gobierno.

La experiencia en la gestión es un activo para este directivo, pero también lo es su cercanía a la FdI (Hermanos de Italia), el partido que ganó las últimas elecciones. De hecho, en abril participó en la conferencia programática de Giorgia Meloni en Milán. Starace también ha tratado de acercarse a la derecha, sobre todo tras sus choques con Draghi, y no está mal visto en ese flanco, pero su posición contraria a la energía nuclear no es compartida por buena parte de los políticos conservadores.

También se ha hablado de otro posible candidato para Enel, aunque parece tener menos posibilidades: Flavio Cattaneo, vicepresidente ejecutivo de Italo y exdirector general de Terna y de la Rai. Además de por su experiencia, ha sonado por ser amigo de Ignazio La Russa, miembro del partido de Meloni y presidente del Senado, y Paolo Berlusconi, hermano del exprimer ministro italiano y empresario Silvio Berlusconi. Cattaneo ha negado estar interesado en dirigir Enel.

Xavier Alegret