Merlin, Colonial y Grupo Lar dan por muerto al teletrabajo y apuestan por las oficinas como activo estrella

Las tres grandes ven en las oficinas y el retail las mayores oportunidades, mientras alertan del techo regulatorio de los data centers

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Montaje realizado por Economía Digital.

Merlin, Colonial y Grupo Lar han cerrado filas en torno a las oficinas como el activo con mayor potencial de revalorización en los próximos años, desafiando el consenso del mercado que ha dado la espalda a este segmento tras la pandemia y el auge del teletrabajo.

«Las oficinas son la clave de una construcción de una cartera de valor», defendió ayer Ismael Clemente, presidente de Merlin Properties, durante su intervención en el XII IESE Real Estate, organizado junto a Savills y Accumin.

El ejecutivo fue aún más crítico con la deriva de la economía española: «Vivimos de las rentas de nuestros abuelos«, aseguró, en referencia a la falta de innovación que, a su juicio, lastra a España.

Pere Viñolas, consejero delegado de Colonial, fue incluso más claro: «Las oficinas van a ser el mejor activo del futuro«.

El directivo reconoció que el sector ha sido «objeto de un zarandeo sin precedentes» por el cambio en las formas de trabajo, pero insistió en que el problema principal no es el retorno de las inversiones, sino «la falta de aprecio del capital«, lo que ha provocado que otros segmentos le hayan adelantado en rentabilidad.

Viñolas matizó que, aunque ahora vivimos con inflación alta frente a la inflación cero anterior, «los intereses reales no han cambiado tanto«. El verdadero cambio, señaló, ha sido la forma de trabajar, pero esto no resta valor al activo.

Miguel Pereda, presidente de Grupo Lar, compartió esta visión: «La oportunidad de las oficinas es muy importante también«, aunque señaló que «donde veo un gran equilibrio entre generación de caja y valor es en los centros comerciales. Todavía le queda recorrido potente».

Merlin Ismael Clemente
Ismael Clemente, CEO de Merlin Properties. Foto: Europa Press.

Clemente lanzó una advertencia contundente contra el seguidismo que domina el sector inmobiliario. «Lo peor que puede hacer una compañía es dejarse arrastrar por las modas«, sentenció el presidente de Merlin.

El ejecutivo confesó que lo que más lamentará dentro de unos años será «no haber comprado un activo porque los accionistas no querían comprarlo«, dejando entrever tensiones entre la visión estratégica de largo plazo de la compañía y las presiones cortoplacistas de algunos inversores.

Consenso sobre los data centers

Respecto a los centros de datos, el activo de moda en el sector inmobiliario, Clemente mostró su escepticismo y advirtió sobre sus limitaciones estructurales. «Llegará un momento donde el mercado haya madurado y ya no haya crecimiento«, alertó, estableciendo un paralelismo con el ciclo vivido anteriormente por los centros comerciales.

El presidente de Merlin identificó la regulación como el principal obstáculo: «¿Cuál es el efecto limitante de los data centers? La regulación. El sistema de concesión de energía no funciona como debería». Clemente propuso que el Estado venda los puntos de conexión a cambio de dinero y con ese capital mejore la para los ciudadanos.

Además, denunció prácticas especulativas en el sector energético vinculado a los data centers: hay privados que «cogen esa energía, no construyen el data center y luego quieren vender ese proyecto».

El consejero delegado de Colonial, Pere Viñolas.

Para el presidente de Merlin, la clave está en identificar «nuevos segmentos que están en proceso de crecimiento» antes de que el mercado los agote.

Los tres directivos también coincidieron en destacar el renacimiento del comercio físico, después de años en los que este activo fue dado por muerto ante el avance del comercio electrónico.

«El comercio físico vuelve a brillar», celebró Clemente, que ilustró el cambio de percepción con una ironía: «Antes el tío que te decía que no comprases un centro comercial ahora te dice que por qué no lo compras«.

Pereda fue aún más explícito sobre la transformación del sector: «¿Qué ha cambiado en el retail? Ha cambiado todo a mejor«, aseguró el directivo de Grupo Lar, que ve en este segmento todavía «recorrido potente» de crecimiento.

Los grandes riesgos para Merlin y Colonial

Clemente identificó dos amenazas fundamentales que pesan sobre el sector inmobiliario. «El efecto salpicadura de los riesgos geopolíticos es el mayor riesgo del inmobiliario», afirmó el ejecutivo, junto con «el leviatán burocrático del Estado«.

En su opinión, existe una paradoja perversa en la relación entre lo público y lo privado: «El sector público que tendría que ser el que catapulte al sector privado, al final es un freno a la actividad empresarial«.

Pere Viñolas coincidió en señalar la creciente importancia de los riesgos globales frente a los locales: «Los mapas de riesgo cada vez se están haciendo más grandes. Lo que está claro es que nuestro terreno de juego es global. Los riesgos del día a día son menos que los globales«.

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