Seat y los sindicatos negocian un nuevo ERTE por la falta de microchips

La automovilística española propone un ajuste "voluntario" con vigencia hasta el 30 de junio de 2022. Se aplicará en los centros de Martorell, Barcelona y El Prat

Una imagen de la fábrica de Seat en Martorell (Barcelona). Seat

Seat sabe que la crisis de los microchips golpeará su producción hasta junio de 2022. La automovilística española hace meses que se ve obligada a suspender jornadas de producción por la falta de piezas y tras cancelar hasta 20 días de trabajo desde el pasado mes de julio, las medidas de flexibilidad previstas en el convenio colectivo con la plantilla se han agotado. Por ello, se puso en contacto con los sindicatos para plantear un nuevo expediente de regulación temporal de empleo (ERTE) que afectará a todos los empleados de manera rotativa.

Como avanzó Economía Digital el lunes, en el seno de la compañía hacía días que ya se planteaba la necesidad de presentar un ERTE para hacer frente a las bajas producciones provocadas por la escasez de semiconductores. Este miércoles, la filial de Volkswagen AG –el grupo que también engloba a Volkswagen, Audi, Skoda y Porsche— comunicó a los representantes de la plantilla su intención de aprobar un ajuste laboral entre el próximo 27 de septiembre y el 30 de junio de 2022.

Aunque la empresa señaló que “las condiciones del ERTE se determinarán durante la negociación”, las fuentes consultadas señalan que la adscripción será en principio voluntaria y abarcará a prácticamente la totalidad de la plantilla, aunque no está previsto que se aplique jamás al 100%.

De hecho, el ERTE que Seat ya presentó a comienzos de 2021 se centró en un grupo de 550 trabajadores. El ajuste se plantea tanto para la fábrica de Martorell (Barcelona) como para los centros satélites de Barcelona y El Prat de Llobregat.

La falta de microchips va a más: Seat tuvo que cerrar varios días en las últimas semanas

A pesar de los grandes esfuerzos realizados, en las últimas semanas la compañía se ha visto obligada a cancelar turnos de producción y a interrumpir la producción en distintas ocasiones. El vicepresidente de Recursos Humanos, Xavier Ros, lamentó que “la escasez global de suministros de semiconductores obligue a adoptar nuevas medidas de flexibilidad” en un contexto en el que la demanda ya es similar a la de antes de la pandemia.

El consejero delegado de la compañía, Wayne Griffiths, ya había pedido “flexibilidad” a la plantilla en un encuentro con periodistas celebrado la semana pasada en Múnich. Seat ha perdido aproximadamente 20 jornadas de producción desde el pasado mes de julio y, ahora mismo, están ya agotadas las medidas de flexibilidad previstas en el convenio colectivo. Incluso se le adeudan horas a algunos trabajadores.

La crisis de los semiconductores durará hasta junio de 2022

La compañía prepara así un segundo ERTE por la crisis de los microchips después de creer que la escasez se solventaría a lo largo de 2021 y se podrían llegar a cumplir las expectativas de producción de 483.000 vehículos de Martorell. Hoy el dato es una quimera: los últimos meses del año podrían ser incluso más complicados que los precedentes.

Como ya explicó este medio la semana pasada, Seat admite que la normalidad no volverá hasta junio de 2022. “La situación seguirá siendo difícil en la segunda mitad de 2021 y la primera de 2022, pero no puedo decir cuando está previsto que esto pase”, señaló Griffiths en el mismo encuentro.

Planteó por ello que el ERTE sobre la mesa se extienda hasta el 30 de junio de 2022. El ajuste anterior estuvo vigente entre el 18 de enero y el 30 de junio de 2021.

Carles Huguet