Andrea Orcel, a la izquierda de la imagen, junto a Ana Botín y al consejero delegado del Santander, José Antonio Álvarez

Banco Santander: así dinamitó Andrea Orcel la confianza de Ana Botín

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Andrea Orcel dejó claro a Ana Botín, presidenta de Banco Santander, que toda la compañía le reportaría a él directamente y pidió más disciplina

Economía Digital

Andrea Orcel, a la izquierda de la imagen, junto a Ana Botín y al consejero delegado del Santander, José Antonio Álvarez

Barcelona, 09 de septiembre de 2019 (10:48 CET)

El mundo financiero todavía da vueltas al fichaje frustrado de Andrea Orcel por Banco Santander. Cuesta de entender cómo el fichaje anunciado del consejero delegado ni más ni menos que de uno de los gigantes bancarios europeos se pudo torcer hasta el punto de romperse con 55 millones en litigio.

Como explicó Economía Digital, el escollo entre Ana Botín y Andrea Orcel fue una cuestión de poder. Los fondos que controlan parte del accionariado del Santander veían con muy buenos ojos la llegada del italiano, quizá demasiado para la presidenta del banco. Procedente de banca de inversión, la relación de Orcel con los fondos era tan buena que se daba por hecho que era poco menos que su caballo de Troya.

Botín tuvo miedo de que la llegada del directivo de UBS le restara poder, y si a eso le añadimos el plus que Orcel pedía por dejar el banco suizo, lo que podía provocar una crisis reputacional en la entidad, finalmente optó por dar marcha atrás y renovar su confianza en José Antonio Álvarez. Pero pasaron cosas concretas que terminaron de convencer a Botín de que Orcel podía ser una amenaza, y Financial Times (FT) ha dado ahora algunas pinceladas.

Ana Botín y Andrea Orcel cruzaron mensajes en los que el banquero italiano le dejaba claro que pensaba ejercer plenos poderes y que iba a endurecer la disciplina. Los mensajes, a los que ha tenido acceso FT, fueron enviados a través de la red de mensajería encriptada Signal el 20 de diciembre de 2018.

Orcel dijo a Botín que iba a instaurar en Banco Santander un sistema jerárquico en cascada, por el que él sería el único que reportaría directamente a la presidenta. El resto de la compañía le reportaría a él. “Mi ejecución, tus decisiones”, le dijo a la presidenta. Botín ya tenía la mosca detrás de la oreja con los fondos y estos mensajes del italiano terminaron de despertar su desconfianza hacia el que había designado como primer ejecutivo de la entidad.

La receta de Orcel para el Santander

En los mensajes, Orcel también se mostró preocupado por el precio de las acciones, que había sufrido en los últimos años la desconfianza de los inversores hacia los bancos españoles. Todo el sector sufría, y sigue haciéndolo, pero eso no importaba a un futuro consejero delegado que ya pensaba en los accionistas.

El directivo italiano comentó a la que tenía que ser su presidenta que el Santander debía incrementar la disciplina y la eficiencia para incrementar la confianza de los inversores y analistas y recuperar valor en bolsa.

Estas conversaciones se produjeron a finales de diciembre y pocos días más tarde, en enero de 2019, Banco Santander anunció que rompía el acuerdo con Orcel. La razón que adujo fue económica, pues el directivo pedía unos 55 millones extra por dejar UBS, ya que al marcharse a la competencia perdía su suculento plan de pensiones. El italiano ha demandado al Santander por romper el contrato y reclama 100 millones de euros.

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