El BCE rechaza el plan para Bankia y obliga a De Guindos a considerar el rescate europeo

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Draghi cierra la puerta a que el Estado inyecte recursos en la vena de la entidad. España podría recurrir a Bruselas para financiar al banco y evitar así a los mercados de deuda tradicionales por sus altos costes

El presidente del BCE, Draghi

30 de mayo de 2012 (00:09 CET)

Mario Draghi, presidente del Banco Central Europeo (BCE), ha devuelto el plan de recapitalización del conglomerado BFA-Bankia presentado por el Gobierno y que prevé la inyección directa de deuda pública. Con esta decisión se abre la posibilidad de solicitar ayuda europea para la institución financiera.

Según el BCE, el Estado incurriría en la financiación directa de BFA-Bankia --con pérdidas conjuntas de 5.500 millones--, extremo que está prohibido por los tratados de adhesión a la Unión Europea, informa Financial Times en la edición de este miércoles

El Ministro de Economía, Luís de Guindos, pretendía recapitalizar Bankia mediante la inyección de 19.000 millones en deuda canjeable a los tres meses por dinero en efectivo gracias a las emisiones del BCE. Es decir, el Gobierno iba a avalar un futuro préstamo para Bankia expedido por la entidad de Draghi usando la liquidez del Estado como garantía.

Esta estrategia evitaría recurrir al Tesoro Público y, por lo tanto, a modificar los objetivos de déficit. Sin embargo, la negativa de Draghi obligará a buscar una alternativa, que podría pasar por el fondo de rescate europeo --una suerte de línea de crédito internacional para bancos--, o por modificar los parámetros de gasto del Estado.

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, desmintió que la banca española necesitara un rescate para operar con normalidad.

El coste financiero

De Guindos y José Ignacio Goirigolzarri, presidente del grupo nacionalizado, también habían diseñado esta hoja de ruta para evitar acudir a los mercados de deuda por los elevados intereses que habría que asumir.

Los rendimientos que España está pagando por colocar su deuda soberana, disparados por la creciente desconfianza hacia el país, reflejada en los valores de la prima de riesgo, por encima de los 500 puntos, harían que los costes financieros de la operación se dispararán, comprometiendo el futuro del grupo.

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