El empleo récord de junio deja muchas sombras. En la imagen, un trabajador del sector de hostelería.

El empleo récord de junio deja cinco grandes sombras

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El empleo marca un nuevo récord con 19,5 millones de afiliados en junio y un descenso generalizado del paro, pero hay varios datos que frenan la euforia

Xavier Alegret

Economía Digital

El empleo récord de junio deja muchas sombras. En la imagen, un trabajador del sector de hostelería.

Barcelona, 02 de julio de 2019 (10:44 CET)

El empleo en España parece vivir un momento dulce. Junio suele ser un mes bueno, y este lo ha sido especialmente si nos fijamos en las grandes cifras: el paro está a punto de bajar de los tres millones (3,016 millones), la menor cifra en más de una década (noviembre 2008), y la afiliación a la seguridad social crece hasta los 19,5 millones, récord histórico superando los 19,49 de julio de 2007.

Con estos datos es muy fácil dejarse llevar por la euforia y celebrar, como ha hecho el Gobierno de Pedro Sánchez, el buen momento que vive el empleo en el país. Pero no es oro todo lo que reluce. Si bien es cierto que le paro baja en todos los colectivos y sectores, hay muchas sombras detrás de la generación de puestos de trabajo y en el sistema de empleo. Veamos:

El empleo crece… pero menos

El empleo crece y el paro baja, dos datos positivos. Pero en realidad, comparando por cómo se comportaban en este mes de años anteriores, ha frenado su ritmo de crecimiento. Es decir que el empleo mejora cada vez menos y el paro desciende a un ritmo más lento.

Según los datos de afiliación difundidos por la Seguridad Social, el crecimiento del empleo en el mes de junio respecto a mayo es el menor en cuatro años: los cotizantes subieron en 75.584, muy por debajo de los 211.000 de mayo y los 186.000 de abril. El crecimiento interanual es el menor desde 2015. El paro bajó en junio en 146.476, un 4,6%; el año pasado por estas fechas, la bajada era del 6%.

Verano siempre será verano

Que llegó el verano se notó por la ola de calor y por el dinamismo del empleo. El turismo en España mantiene una salud de hierro, lo que se refleja en el dato de afiliación a la Seguridad Social. Junio suele ser un buen mes para el empleo, por lo que no hay que lanzar las campanas al vuelo con el dato de este ultimo junio, más cuando hay cierta ralentización.

Un dato que muestra claramente esta temporalidad es el descenso del paro por sectores. Es normal que los servicios lideren los movimientos del mercado laboral, pues son el sector con más trabajadores, pero su incidencia en estos meses es desproporcionada: de las 63.800 personas que han abandonado las listas del paro, 51.750 eran del sector servicios.

Papá Estado vuelve

Una tendencia que trajo el cambio de gobierno, del PP al PSOE, en 2018 fue un mayor gasto, parte del cual viene vía contratación. Papá Estado ha vuelto para quedarse, mientras sus jefes en la Unión Europea le dejen, y está siendo un motor de la creación de empleo.

En el mes de las elecciones municipales y en muchas comunidades autónomas, la contratación de las administraciones subió y explica la creación de 96.600 puestos de trabajo en los últimos 12 meses. Es decir, una quinta parte del total. Su crecimiento en el último año roza el 4%, por el 2,8% del total de afiliación. La administración del Estado es la que más ha crecido: el 5,2%. Los datos de la Seguridad social afloran 2,54 millones de afiliados a sueldo del sector público.

Pese a ello, el régimen general también crece. El que sufre cierto estancamiento son los autónomos. Ir por libre se convirtió en una salida interesante durante la crisis, cuando la gran mayoría de empresas abrieron de par en par la puerta de salida. Pero ahora hacerse autónomo ha perdido alicientes. España tiene casi 3,29 millones de autónomos, aunque en el último año solo ha ganado 13.042 (0,4%).

Se firman menos contratos

Otro de los datos que se han conocido este martes es la contratación en junio, y sorprende ver que pese a la mejora del empleo y la caída del paro, se firmaron menos contratos: algo más de dos millones, 66.700 menos que en mayo y 46.750 menos que en junio del año pasado.

Además, el descenso se concentra especialmente en los contratos indefinidos, aunque también caen los temporales. Lo único positivo de estas cifras es que significan que caen los contratos de menor duración, los de días e incluso horas. Si hay más gente trabajando pero se firman menos contratos, por fuerza los que se firman tienen que ser de mayor duración.

Por tanto, el sistema cada vez gasta más, aunque el que está en peligro es el sistema de pensiones. Una pequeña buena noticia para la Seguridad Social en junio fue que la ratio de afiliados por pensionista, clave para la sostenibilidad del sistema, sube ligeramente, hasta los 2,32. Si se mantiene en estas cifras hasta final de año, será el mejor dato desde 2012, aunque es previsible que baje cuando, a finales de verano, el empleo se deshinche.

Sube el gasto en prestaciones

España gastó en mayo 1.457,5 millones de euros en pagar las prestaciones contributivas —lo que se conoce como el paro—así como subsidios, la renta activa de inserción u otras prestaciones a 1,75 millones de beneficiarios. Pese a la bajada del paro, había más personas con derecho a una de estas prestaciones o subsidios: 30.000 más. Del total, sólo 0,7 millones cobra prestación contributiva, cifra que en el último año ha escalado en 39.000 personas.

Con estas cifras, y una prestación cada vez más alta por el hecho de que suben los parados con derecho a prestación y caen las rentas activas —cuya cantidad, 430 euros, es inferior—, el gasto no para de subir. Los más de 1.457 millones de mayo suponen 124 millones más que en el mismo mes del año pasado.

Por tanto, el sistema cada vez gasta más, aunque el que está en peligro es el sistema de pensiones. Una pequeña buena noticia para la Seguridad Social en junio fue que la ratio de afiliados por pensionista, clave para la sostenibilidad del sistema, sube ligeramente, hasta los 2,32. Si se mantiene en estas cifras hasta final de año, será el mejor dato desde 2012, aunque es previsible que baje cuando, a finales de verano, el empleo se deshinche.

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