Ana Botín y José Antonio Álvarez, presidenta y consejero delegado del Santander. EFE/Zipi

Más dividendo, menos costes: el Santander pule su plan estratégico

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El Santander presenta su plan estratégico 2019-2022 el 3 de abril en Londres con meses de retraso y lejos de las cámaras

Xavier Alegret

Economía Digital

Ana Botín y José Antonio Álvarez, presidenta y consejero delegado del Santander. EFE/Zipi

Barcelona, 28 de febrero de 2019 (04:55 CET)

José Antonio Álvarez trabaja intensamente en el nuevo plan estratégico de Banco Santander, que presentará en abril con casi medio año de retraso por el fiasco en el fichaje de Andrea Orcel. El mayor banco español presentará su hoja de ruta para cuatro años el 3 de abril, en un formato lejos de las cámaras: en Londres solo para analistas, sin rueda de prensa.

El Santander ultima su plan estratégico 2019-2022, un documento que debería de haberse presentado en otoño del año pasado, como hizo por ejemplo Caixabank, ya que es algo que suele hacerse antes de entrar en el periodo al que se hace referencia. Ana Botín prefirió esperar, como parecía lógico entonces, al aterrizaje del nuevo consejero delegado, Andrea Orcel.

El varapalo fue el anuncio, a mediados de enero, de que el banco daba marcha atrás y decidía no incorporar al directivo italiano. La causa oficial era el alto coste del fichaje: Orcel exigió más de 50 millones de euros por dejar UBS. Detrás de esta cuestión, más reputacional que económica, había otra: Botín se dio cuenta de que su futuro CEO podía ser un caballo de Troya de los fondos de inversión, por lo que se podía desatar una lucha de poder que quiso evitar.

Ana Botín esperaba a Andrea Orcel para presentar el plan estratégico 2019-2022, pero la cancelación del fichaje lo cambió todo

La marcha atrás de Botín tuvo una consecuencia inmediata: el banco estaba sin plan estratégico y quien debía marcar sus líneas había desaparecido del mapa. La presidenta confirmó en el cargo de consejero delegado a José Antonio Álvarez, quien venía ocupándolo desde 2014 y que iba a ser enviado a la presidencia de Santander España, sillón a todas luces de menor relevancia. Y, en medio de la crisis del banco por el caso Orcel y con su figura todavía titubeante, una urgencia: el plan estratégico en dos meses y medio.

Desde entonces, Álvarez y su equipo trabajan día y noche para marcar las líneas maestras del futuro del Santander. Si bien es cierto que ya estaban trabajando en ello —estaba claro que Orcel, que iba a aterrizar en el banco precisamente en abril, no podía hacer el plan a corto plazo sino que iba a rematar el de Álvarez—, el escenario era otro: los tiempos se reducían y además, Álvarez iba a ser, a todas luces, el padre del plan.

Las claves del nuevo plan estratégico del Santander

A poco más de un mes para la presentación del plan estratégico 2019-2022, el Santander ya ha ido deslizando las que serán algunas de sus líneas maestras. Una de ellas, la más reciente, la destapó el martes con la convocatoria de la junta de accionistas, que se celebrará una semana después de la presentación del plan estratégico, el 11 de abril: más dividendo. Además, hará recortes y reestructuraciones en algunos de sus principales mercados, como España, Reino Unido y Estados Unidos.

El Santander ha dado marcha atrás en el anuncio de que pagaría todo el dividendo en efectivo. Mantiene así el scrip dividend, la opción de cobrarlo en efectivo o en acciones, pero incrementará el pay out, el porcentaje del beneficio que se distribuye entre los accionistas. En los últimos años se situó entre el 30 y el 40%, y el objetivo a partir de ahora es que esté entre el 40 y el 50%. De hecho, el dividendo a cargo de los beneficios de 2018 se situará cercano al 50% entre efectivo y acciones.

Además de mejorar la remuneración al accionista, el Santander ha dado otras claves de cómo serán los próximos ejercicios. Morgan Stanley apuntaba que sus objetivos de ROTE, el capital tangible sobre el que las exigencias del BCE no paran de incrementarse, se situarían entre el 13 y el 15%. Esta mejora se basará, según los analistas del banco de inversión, en la evolución del negocio en Brasil, en las sinergias de costes en España y en la reestructuración en EEUU.

El nuevo plan estratégico del Santander incrementará el pago al accionista y reducirá costes en EEUU, España y Reino Unido

Las sinergias de costes en España se empezaron a aplicar ya con el ERE en los servicios centrales, tras la compra de Banco Popular. Queda pendiente la segunda parte de estos recortes, en las oficinas, que podrían ascender a 3.000 salidas, acompañadas de cierres de sucursales para eliminar duplicidades.

El Santander anunció recortes también en Reino Unido. Pretende cerrar 140 oficinas, lo que afectará a 1.270 empleos. Esta decisión es consecuencia de la cada vez mayor digitalización del sector. En este sentido, la entidad que preside Ana Botín tiene pendiente la reestructuración de su negocio en EEUU, para adaptarse a esta realidad. Es de esperar que también comporte menos gastos.

Venta de activos no productivos

Los analistas esperan que la entidad siga con la titulización y venta de activos no productivos, lo que incrementaría su capital. Lo cierto es que, pese a haber realizado varias ventas de carteras de créditos y ladrillo tóxico en los últimos cinco años, tanto antes como después de la compra del Popular, en 2018 el Santander no ejecutó ninguna gran venta. Por ello, a 31 de diciembre le quedaban 4.700 millones de euros en activos inmobiliarios.

En realidad, sí que hizo una operación, pero no pudo cerrarla durante el ejercicio. Se trata de la venta de una cartera de 1.535 millones a Cerberus, que prevé ejecutar este trimestre. Pero aun así, le quedarán más de 3.000 millones de euros que los analistas esperan que vaya liquidando. Es de prever que el plan a cuatro años complete la limpieza total de activos tóxicos, y en todo caso, si se queda algo de ladrillo, sea valioso.

José Antonio Álvarez tiene poco más de un mes para terminar de perfilar el plan estratégico. Queda por ver los objetivos concretos de beneficios, cierres de oficinas y capital, así como en qué se traduce la apuesta del Santander por la digitalización y la banca móvil, una de las grandes preocupaciones del sector a futuro.

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