Miquel Prats, el hombre de cofianza de la familia Cierco

Joan Pau Miquel se inventa "una milonga" para justificar los pagos de Gao Ping

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Investigación criminal contra la banca andorrana

en Barcelona, 23 de marzo de 2015 (22:03 CET)

"Joan Pau Miquel sigue muy afectado por esta situación, pero a pesar de las evidencias, no ha reconocido la autoría de los hechos que le imputamos. Es más, se ha inventado una milonga para hacernos creer que el dinero que cobró de Pallardó era dinero legal".

Así se ha expresado en declaraciones a Economía Digital un miembro de la fiscalía andorrana que trabaja en la investigación por blanqueo de capitales contra directivos de BPA y que participó en el interrogatorio de quien fuera consejero delegado de la firma, Joan Pau Miquel Prats, encarcelado desde el pasado 15 de marzo.

Primero altivo, después abatido

En una primera instancia, el directivo mantuvo una postura altiva, casi indolente con los agentes policiales que le detuvieron. Miquel Prats negó la mayor y habló de "una caza de brujas". Sin embargo, a medida que trascurrieron las horas encerrado en el calabozo, su postura cambió.

Reconoció los contactos con el abogado de Gao Ping, Rafael Pallardó. Confirmó, incluso, haber recibido dinero de él. Sin embargo, no fue hasta su interrogatorio judicial, el domingo 15, cuando empezó a entender que el ministerio público y la policía le tenían acorralado.

La fiscalía andorrana acopia munición

La fiscalía disponía de abundante documentación. Fundamentalmente todos los datos aportados dos días antes por el abogado Pallardó, quien aseguró haber pagado tres entregas de 100.000 euros a Miquel Prats a cambio de sus gestiones para maquillar los maletines de Gao Ping.

Pero no sólo eso, dicen aquellos que estuvieron presentes en el interrogatorio. El detenido se quedó de una pieza cuando la fiscalía andorrana le mostró las imágenes de un vídeo en el que un emisario de la red china de Gao Ping hablaba con un ejecutivo de BPA, hombre de confianza del consejero delegado, y acordaba cómo y de qué manera tenían que llevar a cabo la entrega del dinero negro y cómo el banco lo iba a canalizar de forma opaca, y por supuesto, ilegal.

Miquel reconoce cobros, pero no delitos

Miquel Prats, a la vista de esas imágenes y profundamente afectado, fue un paso más allá de lo dicho ante la policía y reconoció que, efectivamente, había recibido dinero en efectivo procedente de la arcas de Gao Ping.

Pero en seguida lo justificó diciendo que era una cantidad que había pedido a Pallardó para recuperar el montante que su banco había prestado a su hermano, quien, según parecía, estaba sufriendo alguna dificultad económica. Justificó la recepción de aquellos sobres porque "necesitaba tapar un agujero de su hermano en BPA".

Su declaración, una burla

La Fiscalía General de Andorra ha calificado de "milonga" y "tomadura de pelo" esta justificación. Por ello, y ante la negativa de Miquel Prats a colaborar, el ministerio publico pidió la prisión incondicional y sin fianza que el juez acordó. El ex directivo no reconoció en ningún momento haber ordenado, diseñado o consentido operaciones de blanqueo de capitales en su banco.

La fiscalía andorrana está estudiando el contenido de los más de 200 gigas de información informática que fueron obtenidos por la policía, hace 3 años, en los registros del despacho de Pallardó en Barcelona en el marco de la operación Emperador.

Así mismo, se está tratando de dilucidar el papel de cada uno de los nombres o de las iniciales que aparecen en los cinco informes que Anticorrupción envió el 12 de marzo a Andorra con el listado de aquellos que, según la agenda del abogado de Gao Ping, habrían cobrado mordidas de la mafia china. 

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