La dirección de la CAM ganó un 5% más en 2010, en plena crisis de la caja

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INTERVENCIÓN

Oficina de la CAM en Alicante

25 de julio de 2011 (19:09 CET)

El año pasado, los miembros de la comisión de control de la CAM se embolsaron en concepto de dietas 44.000 euros, un 7,3% más que en 2009. La cifra es pecata minuta si se compara con los 5.800 millones de dinero público que va a recibir la entidad levantina, pero sirve para preguntar en voz alta: ¿Control de qué?

El análisis de las tripas corporativas de la entidad en 2010 revela que el grupo ha seguido mirando hacia otro lado mientras la crisis consumía su balance y su cuenta de resultados. Ya era un secreto a voces que la situación financiera del grupo era desesperada. Tanto, que el proyecto de integración de CAM en Banco Base acabó saltando por los aires en marzo, cuando en el seno del grupo liderado también por Cajastur se verificó que la viabilidad del proyecto con CAM en el equipo era una utopía.

A principios de 2010, CAM había descartado una integración con Bancaja, Caja Murcia o BBK, siempre con el argumento de que debía tener más peso en los nuevos grupos que el que sus posibles compañeros de viaje le concedían. A pesar del proceso de descomposición que ha desembocado en la mayor intervención de la historia de España, ni el salario de la cúpula directiva ni los créditos concedidos a las instituciones públicas han sufrido merma alguna. Al contrario.

Salarios y dietas

Los consejeros con responsabilidades ejecutivas y la alta dirección del grupo se embolsaron el año pasado 4,54 millones de euros en concepto de salarios, dietas, pensiones y seguros de vida y por representar a la caja en empresas participadas. La cifra no es sólo un 4,6% más alta que la del año pasado, sino que incluso supera la remuneración total de 2007, el ejercicio en el que empezó la crisis pero todavía se encontraba lejos de su punto álgido.

Sólo la cúpula de un gigante como La Caixa mejoró más su retribución total el año pasado, en torno al 8,5%. También subió, incluso con más fuerza, la de otra entidad bien capitalizada como Ibercaja, pero por razones técnicas. El grupo aragonés incorporó nueve ejecutivos a su alta dirección, por lo que el dinero percibido se disparó un 65% hasta los 3,68 millones, un millón menos no obstante que una caja quebrada como la CAM.

Alegría crediticia


Por lo tanto, la vida ha seguido igual para alta dirección del grupo, que tampoco ha echado el freno a la hora de restringir el caudal crediticio. Sobre todo, con la Generalitat valenciana. De los 290 millones de euros concedidos a instituciones públicas cuando terminó el pasado año, 280 fueron a la caja del Gobierno presidido hasta la semana pasada por Francisco Camps.

Esta cifra supone multiplicar casi por siete los préstamos al gobierno autonómico valenciano, que en 2009 se situaban en apenas 44 millones de euros. Este millonario balón de oxígeno financiero se produjo cuando la situación del grupo, con unos activos de 135.000 millones de euros, era ya insostenible.

Poner la casa en orden

Por lo tanto, los tres administradores que el Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (Frob) ha puesto al frente de CAM para tutelar los intereses del Estado tendrán que trabajar a destajo para poner la casa en orden. El objetivo actual es que la caja presidida hasta el pasado viernes por Modesto Crespo pueda ser adquirida por otro grupo financiero como ya ocurrió en la pasada intervención de Cajasur. La entidad andaluza, dos de cuyos administradores fueron los mismos que han tomado los mandos en la CAM, fue adquirida por la vasca BBK en julio del año pasado.

Casi una decena de entidades han mostrado su interés por el grupo y ha solicitado al Banco de España información para examinar sus cuentas. Las cajas vascas; los dos grandes, BBVA y Santander; los medianos, Sabadell y Popular; dos cajas de tamaño medio tan saneadas como Unicaja e Ibercaja; y el banco francés BNP Paribas siguen muy de cerca el futuro inmediato de la CAM. De momento, todas ellas han preferido que el Frob sanee el grupo antes de poner el dinero encima de la mesa.
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