Portugal nacionaliza el Espírito Santo con el dinero de la troika

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Los activos de la entidad se reparten en dos bancos, el actual BES, con toda la carga ‘tóxica’, y Novo Banco, que recoge los depósitos, oficinas y empleados

Ismael García Villarejo

El presidente de la comisión ejecutiva del Espirito Santo, Ricardo Espirito Santo, y el presidente del consejo del BES en España, José Manuel Espirito Santo | EFE
El presidente de la comisión ejecutiva del Espirito Santo, Ricardo Espirito Santo, y el presidente del consejo del BES en España, José Manuel Espirito Santo | EFE

04 de agosto de 2014 (01:19 CET)

Portugal ha decidido echar mano de los fondos de la troika, que sobraron del rescate al país, y nacionalizar Banco Espírito Santo (BES). En plena noche de domingo, el gobierno luso ha dividido los activos del grupo en dos. Se crea una nueva entidad pública, llamada Novo Banco, donde se inyectarán 4.900 millones de euros para poner a salvo los depósitos de los clientes, las oficinas y los empleados.

El antiguo BES continuará operativo, pero lo hará como el banco malo español: es decir aglutinará los activos tóxicos. En su caso, deuda de difícil recuperación. La diferencia sustancial es que los accionistas perderán la totalidad de la inversión. En la misma situación se hallarán los titulares de deuda subordinada. En junio, el grupo cerró una “exitosa” ampliación de capital de mil millones de euros, que ahora vale prácticamente cero.

Negociación con Merkel

En un comunicado, el gobernador del Banco de Portugal, Carlos Costa, calificó al BES como una entidad con “un grave desequilibrio financiero” y explicó que las nuevas medidas han sido tomadas tras pactarlo con las “autoridades europeas”. Según varios medios alemanes, el primer ministro del país, Pedro Passos, negoció con la canciller alemana, Angela Merkel, durante la tarde del domingo las condiciones de la operación. La unión bancaria ni está ni se la espera.

Es la primera vez en Europa que se opta para salvar un banco con la fórmula propuesta para el caso BES. El objetivo político es asegurar que sacar al grupo del agujero negro no costará ni un euro más al contribuyente, aunque los 4.900 millones engrosarán el déficit público luso. Para reforzar este mensaje, el Ejecutivo de Passos se ha apresurado en garantizar que los propietarios sí lo perderán todo. Son la familia Espírito Santo (20,1%), Crédit Agricole (17%) y Bradesco (2,8%); además de varios fondos internacionales.

Ahorros vaporizados

Pero como ocurrió con las cajas españolas, los pequeños inversores que adquirieron productos financieros derivados, como la deuda subordinada, también verán sus ahorros vaporizados. De hecho, BES incluso dejará de cotizar.

La única salida para los accionistas es que el Estado portugués logre vender Novo Banco por encima de los 4.900 millones inyectados. Las plusvalías que genere una hipotética privatización se inyectarían en la cuenta de resultados del banco original, aunque hasta ahora esa situación no se ha dado en ninguna operación similar. El último ejemplo lo encontramos en la propia CatalunyaCaixa, que tras recibir 14.000 millones en saneamientos, se vendió por apenas mil. Éste último es el caso más habitual.

Pérdidas mil millonarias

La nacionalización en toda regla llega tres días después de que BES reconociera que perdió 3.577 millones entre enero y junio. La cotización en bolsa dejó la acción en un precio de diez céntimos, cuando la última ampliación de capital, cerrada hace un mes, se hizo a 65 céntimos.
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