Portugal recibe con recelos a Caixabank

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Caixabank afronta ilusionado y aliviado la compra de BPI y tranquiliza a los escépticos sobre el futuro de la entidad portuguesa

Xavier Alegret

Gonzalo Gortázar (c.), consejero delegado de Caixabank, con Fernando Ulrich (izq.), hsata ahora CEO en BPI y Pablo Forero (der.), su relevo, en Lisboa. EFE/TIAGO PETINGA
Gonzalo Gortázar (c.), consejero delegado de Caixabank, con Fernando Ulrich (izq.), hsata ahora CEO en BPI y Pablo Forero (der.), su relevo, en Lisboa. EFE/TIAGO PETINGA

Lisboa, 09 de febrero de 2017 (05:00 CET)

Se acabó la pesadilla portuguesa de Isidro Fainé, heredada por Jordi Gual en Caixabank, aunque este miércoles en Lisboa el hombre fuerte de la entidad catalana, el intruso español, era Gonzalo Gortázar. Ha sudado pero ha triunfado: Caixabank cierra la opa sobre BPI con el 84,51% del capital del banco portugués. Pero el nuevo amo y señor de la entidad despierta más recelos que ilusión en tierras lusas.

Exitoso, flamante, Gortázar salió ante una hostil prensa portuguesa como el hombre del momento. Aunque era un acto de BPI, el puesto central en la mesa ya era para él. A su derecha, Pablo Forero, el hombre de La Caixa en Portugal y futuro consejo delegado de BPI. El actual, Fernando Ulrich, sentado en una punta de la mesa.

Los cambios no se hicieron esperar en Lisboa. Ulrich y Arturo Santos Silva, presidente del consejo, así como varios consejeros, dimitieron y comunicaron a Caixabank que no renovarán en la junta del próximo 26 de abril. La entidad catalana lo aprovechó para poner a su hombre al mando pero premió el trabajo de Ulrich y Santos, que se mantuvieron fieles a Caixabank pese a las dificultades de la opa.

Santos Silva será presidente de honor de BPI y de la comisión de RSC y Ulrich presidente del consejo de administración, cargo no ejecutivo. Por tanto, las riendas las llevará un español, Pablo Forero, algo que no termina de gustar a los portugueses. ¿Por qué un consejero delegado no luso, si la entidad seguirá 100% en Portugal? La pregunta incomodó a Gortázar, pero Ulrich le echó un capote.

"A partir de hoy, BPI forma parte del grupo Caixabank, esto está clarísimo. Es una buena noticia para BPI y sus clientes, y entiendo que la entrada en esta nueva fase debe estar protagonizada por alguien de Caixabank, independientemente de la nacionalidad. Esa no es la cuestión", respondió el todavía consejero delegado, pese a que la pregunta iba para Gortázar.

Desconfianza omnipresente

La desconfianza sobre los planes de Caixabank con BPI estuvo omnipresente. ¿Se mantendrá la sede en Lisboa? ¿BPI será una sucursal de Caixabank? ¿Se cerrarán oficinas? ¿Se cambiará la marca? Las constantes preguntas terminaron por hartar al todavía presidente, Santos Silva, que alzó la voz para responder que "lo importante es el futuro de BPI" y loar, visiblemente molesto, a su nuevo propietario.

Gortázar respondió más tranquilo –se notaba que se había quitado un peso de encima– y lo hizo en portugués. Repitió hasta la saciedad el mensaje del día: están encantados e ilusionados de haber comprado BPI, la operación tiene  "todo el sentido estratégico", todos ganan, estarán "cerca de los clientes" y confiarán en los directivos actuales del banco para mantener e incrementar su crecimiento.

El banco catalán se vio obligado a aclarar que mantendrán la marca BPI, que no será una sucursal de Caixabank, pero no se atrevió a poner fecha a la integración. Es solo el principio.

Adiós Isabel dos Santos  

También se notaba que Caixabank se ha quitado de encima a su gran enemigo en BPI: Isabel dos Santos. A través de Santoro, la hija del presidente de Angola fue la Némesis de Isidro Fainé, boicoteando siempre que pudo los intentos del banco español de controlar BPI. Tras el levantamiento de los vetos y con el éxito de la opa asegurado, la presencia de Dos Santos en el banco portugués no tenía sentido. Por ello, vendió el 18,5% y a otra cosa.

Con ese dinero, Dos Santos podría tomar el control total de BFA, del que ya es accionista mayoritaria.
BPI mantiene un 49% del banco angoleño, pero siguiendo los consejos del BCE, saldrán o reducirán drásticamente su participación en él.    

También vendió Tiago Violas Ferreira, otro incordio en los últimos tiempos para los planes del banco español: obligó a retrasar la junta que debía levantar los límites de voto. Un problema menos. De hecho, entre los principales accionistas, solo sigue Allianz, que siempre fue un apoyo para Caixabank. El resto ha quedado en manos de minoritarios.  

Sobe el futuro de BPI en bolsa, Gortázar aseguró que la intención es que siga cotizando, aunque no aclaró si rebajarían su participación para que haya un mayor volumen de acciones en el mercado. El problema lo tienen con la solvencia del BPI. Para resolverlo, el banco portugués prevé hacer una emisión de deuda subordinada de al menos 225 millones de euros.
 
El consejero delegado del banco catalán quiso dejar claro que la entidad está preparada para cubrir totalmente la emisión de deuda. De esta manera, el coste de la compra para Caixabank ascenderá a, al menos, a 869 millones de euros, sumando los 644,5 millones de la opa.
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