Todos los frentes abiertos de Botín

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MERCADOS

El presidente del Banco Santander, Emilio Botín

28 de septiembre de 2011 (20:08 CET)

Más de 300 inversores y analistas esperan este jueves y mañana viernes que la plana mayor de Banco Santander les explique por qué deben seguir confiando en la entidad, la de mayor valor en bolsa de la zona euro. La reunión que comienza en Londres fue programada el pasado mes de enero, cuando las aguas en el sector financiero estaban bastante más calmadas, pero el destino ha querido que coincida con un momento de máxima incertidumbre para todo el sector, en pleno revuelo por las sus necesidades de recapitalización.

Pero es también un momento especialmente delicado para el banco cántabro, cada vez más bajo los focos del mercado. Entre otras muchas cosas, en un muy corto espacio de tiempo ha tenido que reducir sus previsiones de beneficios para este año, ha retrasado la salida a bolsa de su filial británica y se ha visto en boca de todos por la investigación a la familia Botín por sus cuentas en Suiza. Son muchos los frentes abiertos.

El último gran encuentro con la comunidad inversora fue en 2007, el año en el que la crisis apenas asomaba la cabeza y Santander valía en bolsa 92.000 millones de euros. Es decir, 50.000 millones más que hoy, cuando hasta cuatro casas de análisis –Espirito Santo, Chevreux, Bernstein y Barclays- recomiendan vender en bolsa, hay un 8% del capital prestado en manos de inversores que apuestan por nuevas caídas en el parquet y el valor cotiza con una relación entre el precio y el valor contable de 0,7 veces, la mitad que la media de los cinco últimos años.

Por lo tanto, estos dos días Emilio Botín y Alfredo Sáenz van a poner buena cara al mal tiempo con una avalancha de datos. Es decir, con previsiones para los próximos cuatro años que desde la entidad no se quieren calificar como un nuevo plan estratégico pero que marcarán las líneas maestras de la gestión de la entidad a corto y medio plazo.

Examen duro y riguroso


Desde el Santander se espera un examen duro y riguroso, porque los expertos creen que el banco español es la mejor brújula para dilucidar hacia donde se dirige el conjunto del sector financiero europeo. Y, sobre todo, porque ha perdido la imagen de invulnerabilidad que tenía desde que asumió el liderazgo del sector financiero español con la compra de Banesto en 1994.

Ya en octubre de 2010, Santander advirtió públicamente que no podría cumplir su objetivo de repetir los resultados del año anterior. Se lo impidió la dotación de 472 millones de euros que tuvo que realizar para sanear los activos inmobiliarios de su cartera. Y este mismo año, ha vuelto rebajar sus estimaciones ante el atento escrutinio de la comunidad inversora, que no obstante este año están castigando la cotización del banco menos que la de sus grandes competidores europeos. Este año baja un 23% frente a las caídas de más del 40% de la mayoría de bancos del Euro Stoxx 50.

Incógnitas

Una de las grandes incógnitas es el futuro del dividendo del grupo. Este año, Santander va a pagar 0,60 euros por acción y los inversores quieren saber si el grupo lo mantendrá el año que viene. Los analistas apuestan porque la cantidad pagada este año es un suelo. Y otro de los asuntos estrella es la política de adquisiciones del grupo, que guardará un prudente silencio sobre la subasta de la CAM pero sí podría arrojar luz sobre algunas compras internacionales. En el mercado se especula estos días con la posible adquisición del banco polaco Kredit Bank.
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