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Alcoa logra sus primeros números positivos en San Cibrao desde la crisis que la llevó a apagar las cubas
La directora financiera del grupo, Molly Beerman, asegura que la actividad de la planta de aluminio cubrió las pérdidas de la alúmina en el segundo trimestre del ejercicio, lo que generó un ebitda positivo en el complejo por primera vez en años
Alcoa justifica la paralización delo 60% de su inversión, entre otros factores, por unas pérdidas que prevé podrían superar los 200 millones de dólares en 2024, año del rearranque. Foto: Eliseo Trigo. EFE
El plan que diseñó Alcoa para retomar el camino de la viabilidad en San Cibrao empieza a surtir efecto antes de lo esperado. La reactivación de las cubas de electrolisis en la planta de aluminio está incrementando los ingresos del complejo industrial y permitiendo compensar las pérdidas de alúmina. Ese era el escenario que preveían Bill Oplinger, CEO del grupo, y su equipo, pero quizá no tan pronto. La perspectiva de la cúpula de Alcoa era llegar a 2028, después de que venza el acuerdo de viabilidad pactado con la plantilla, con una generación positiva de caja para reevaluar el futuro de la fundición y la refinería de alúmina, en la que tiene como socia a Ignis EQT (ahora llamada Trento Equity Holdings). Y el mecanismo era precisamente ese, que la planta de aluminio compensase las pérdidas de la alúmina.
En el segundo trimestre de 2026, la compañía ha estado cerca de conseguirlo. De hecho, el complejo de San Cibrao generó un ebitda positivo, algo que no sucedía, cuando menos, desde que los precios de la energía impulsaron a la compañía a detener la electrolisis en A Mariña en el año 2022. Lo anunció la directora financiera de Alcoa, Molly Beerman, en la conferencia con analistas tras la presentación del grupo en el segundo trimestre, en el que disparó sus beneficios un 148%, hasta los 355 millones.
«Durante el segundo trimestre, el ebitda de la fundición cubrió completamente las pérdidas de la refinería (…) Por lo tanto, el ebitda del complejo en su conjunto es positivo«, dijo la directiva a preguntas de los analistas. Hay, eso sí, matices. Beerman explicó que San Cibrao continúa consumiendo efectivo debido a «las pérdidas de la refinería (de alúmina)» y a «las inversiones de capital necesarias para el área de almacenamiento de residuos», es decir, la ampliación y mantenimiento de la balsa de lodos. Por lo tanto, el objetivo se cumplió a medias en este segundo trimestre, pero la propia Alcoa no esperaba, o no lo había manifestado al menos, llegar tan pronto a un ebitda positivo. «Aún tenemos trabajo por hacer en cuanto a cash flow«, concluyó la directora financiera.
El eterno problema de la energía
La valoración del CEO de Alcoa, en toco caso, fue muy positiva. Oplinger, que dejó a un lado los números, reivindicó el encendido de las cubas tras el apagón en España como una operación «segura» y que se culminó «dentro del tiempo y el presupuesto». «Estamos muy satisfechos con la puesta en marcha de la fundición (…), que, en el entorno actual, es una planta competitiva«, señaló. Hacía tiempo que en A Mariña no se escuchaban palabras tan cálidas desde la dirección del fabricante de aluminio, que dejó la puerta abierta a una posible venta del complejo a partir de 2027.
El primer ejecutivo de Alcoa, en todo caso, advirtió que es necesario «un suministro de energía» para la factoría, pues los parques eólicos que iban a abastecerla no se han construido. «Pero estoy muy satisfecho con el arranque de San Cibrao», concluyó.