Alianza rota: marcha atrás de Terras Gauda en la compra del 25% de Bodegas Gargalo, de Roberto Verino
La entrada de Terras Gauda en el capital de Gagalo, anunciada en abril de 2024 y que incluía también que directivos de la compañía de O Rosal asumirían la gestión del día a día de la bodega del diseñador ourensano, no llegó a materializarse por diferencias en el tramo final de la negociación
El presidente del Grupo Terras Gauda, José María Fonseca, y el presidente de Bodegas Gargalo, Roberto Verino. – TERRAS GAUDA
Una ambiciosa alianza anunciada y ratificada por ambas partes en público que no llegó a consumarse finalmente en los despachos. Así se podría resumir la aventura conjunta de dos bodegas que, sin lugar a dudas, son referentes en sus respectivas denominaciones de origen y especialidades por uva, como son Monterrei y el Godello y Rías Baixas y O Rosal. Y es que la compra del 25% del capital de Gargalo, la bodega del diseñador Roberto Verino, por parte de Terras Gauda, pactada y anunciada en abril de 2024, nunca llegó a la notaría.
Para explicar la marcha atrás de Terras Gauda, fuentes del sector apuntan a diferencias surgidas por los últimos flecos de las negociaciones que alteraban los planteamientos inicialmente pactados por ambas partes, aunque lo cierto es que la operación fue anunciada oficialmente por los respectivos primeras espadas de ambas compañías, José María Fonseca, por Terras Gauda, y Roberto Verino, por Gargalo, acuerdo que ambos bautizaron como “un pacto de caballeros”.
Diferencias y visión de negocio
Consultados al respecto por Economía Digital Galicia, fuentes oficiales de Terras Gauda señalan que “diferencias” en el tramo final de las negociaciones explicarían la ruptura, y aluden a que incidieron sobre todo en aquellos aspectos que tenían que ver con “la visión del negocio a largo plazo”, asunto que alejó a ambas partes. Por parte de Gargalo, desde el grupo de Roberto Verino explican que ambos “teníamos unas expectativas que finalmente no se cumplieron; llevamos mucho tiempo en el mercado, y nos respetamos y valoramos”. “Las intenciones eran buenas por ambas partes”, detallan, “pero hubo discrepancias”, admiten.
En abril de 2024, la alianza recibió todas las bendiciones e iba más allá de un acuerdo accionarial al uso por el cual Terras Gauda tomaba el 25% del capital de la bodega del diseñador ourensano. La firma de O Rosal también asumía la gestión de Gargalo. De hecho, señalaban en la presentación de la operación que el equipo humano de Terras Gauda, “en estrecha colaboración” con el de Gargalo, asumirá la gestión “de todas las áreas de actividad, principalmente la dirección enológica, empresarial y comercial, logística, internacionalización, y enoturismo, entre otras». Además, explicaban que la alianza permite impulsar la potenciar el godello y la D.O. Monterrei.
El inicial “win win”
El compromiso entre ambas compañías, según explicaron en abril de 2024 ambos empresarios, es “a medio y largo plazo”, sobre la base de los valores que compartían Terras Gauda y Gargalo.
En síntesis, el acuerdo, señalaban, permitía reforzar el posicionamiento de Bodegas Gargalo en el mercado nacional e internacional, diversificar sus canales de venta y potenciar la diferenciación de sus vinos. Mientras, Terras Gauda podría incorporar a su oferta «el excelente y prestigioso Godello Gargalo, muy demandado por los diferentes mercados, tanto en hostelería como en los canales de distribución, y tintos de otra denominación de origen gallega de referencia».
Empresa asociada y números
Sin embargo, la ruptura ya quedaba plasmada, de forma indirecta y por omisión, en la memoria de gestión y cuentas de resultados correspondientes a 2024 de ambas compañías. Ni rastro de la operación en el informe anual de Terras Gauda y tampoco de Gargalo, cuando una operación de estas características, por un paquete del 25% del capital, debe ser anotada como lo que entiende por una “empresa asociada”, al tener capacidad de influencia el inversor, siempre y cuando la participación otorgue derechos de voto por un mínimo del 20% y un máximo del 49% del capital, como es el caso.
Bodegas Gargalo, con un activo de 3,1 millones de euros (unos 2,2 millones corresponden a inmovilizado material) cerró el 2024 con 664.000 euros de ingresos, con un sustancial avance sobre los 446.000 euros de 2023. Aunque limitados, la compañía de Roberto Verino firmó un resultado de explotación de 42.000 euros en 2024, multiplicando por casi cinco veces el obtenido un año antes. Su resultado neto fue de 37.000 euros. La compañía ourensana estaba saneada, sin apenas deuda financiera.
La distancia de Terras Gauda
En otra galaxia en cuanto a números, Terras Gauda presenta unos activos de 36,5 millones de euros en su balance, y unos ingresos de 14,4 millones en su cuenta de resultados. El beneficio de explotación de la compañía de O Rosal se situó al cierre de 2024 en 644.000 euros, ligeramente por debajo de los firmados un año antes. El beneficio neto se fue a los 264.000 euros. Ni rastro de Gargalo en su memoria de gestión, y eso que la compañía de Fonseca detalla por lo menudo sus participadas y asociadas. Tampoco en el portfolio de los vinos que comercializa Terras Gauda figuran los caldos de Roberto Verino.