Altri necesita un socio tecnológico para su proyecto de 700 millones en Galicia

Solo tres empresas disponen de la tecnología para una fábrica de fibras textiles sostenible; la pastera lusa puede optar por incorporar un socio tecnológico o comprar patentes

José Soares de Pina, consejero delegado de Altri / Altri

José Soares de Pina, consejero delegado de Altri / Altri

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Altri va quemando etapas para su fábrica de fibras textiles a partir de madera en Galicia, el proyecto estrella de la Xunta para optar a los fondos europeos Next Generation. La pastera lusa desveló esta semana la ubicación para la factoría, que debe conciliar los abundantes recursos en madera de eucalipto de la comunidad con el abastecimiento de la industria textil, otro de los sectores clave de la economía gallega. La firma de ingeniería y consultoría Afry asesoró a la compañía para escoger Palas de Rei (Lugo) como la ubicación idónea para levantar la planta, que podría comenzar a funcionar a finales del año que viene con una producción próxima a las 60.000 toneladas.

Aunque este era uno de los pasos más esperados, a Altri le quedan todavía varias metas volantes por cruzar para la materialización del proyecto. Una de ellas es nada menos que la decisión final sobre ejecutar o no la inversión, para lo que el consejero delegado de la compañía, José Soares de Pina, emplazó a los inversores a finales de este año, como avanzó este medio. Otra, también de gran relevancia, es la incorporación de un socio tecnológico al proyecto, la opción más probable para disponer del equipamiento puntero que promete la pastera lusa y que suministran apenas un puñado de empresas en el mundo.

Un socio o pagar patentes

Utilizando las palabras de Soares de Pina, Altri quiere construir “una de las mejores fábricas del mundo en términos de sostenibilidad y una referencia en rentabilidad operacional”, que utilice “materia prima de proximidad totalmente certificada, sin recurrir a combustibles fósiles, autosuficiente en términos energéticos y utilizando las mejores tecnologías disponibles (BAT)”. Es, por tanto, una unidad industrial más avanzada en términos de sostenibilidad y tecnología que, por ejemplo, la fábrica de Constancia del grupo, también enfocada a la pasta para fibras textiles.

Según explican fuentes del sector a Economía Digital Galicia, la viscosa sostenible que pretende producir (DWP) requiere de una tecnología de la que disponen tres empresas en el mundo, al margen de otras que están desarrollándola en diversos proyectos. Una de ellas sería la austriaca Lenzing AG, un grupo que evolucionó de la producción de pulpa para papel y fibra hasta convertirse en líder tecnológico en lyocell. Además de la compañía europea, hay otras dos asiáticas con este tipo de tecnología.

Las opciones de Altri pasan, entonces, por comprar patentes o bien, la que parece más viable, incorporar un socio tecnológico para el proyecto dentro del consorcio que pretende construir la pastera lusa. A esa alianza, en la que la compañía pretende mantener más del 50% de participación, se sumará previsiblemente Greenalia, con quien están avanzadas las negociaciones.

Una inversión de más de 700 millones

La inversión prevista para este proyecto es de más de 700 millones. El Gobierno gallego, que lo ha canalizado a través de la sociedad para gestionar los proyectos a los fondos europeos Impulsa –donde también están Abanca, Reganosa y Sogama–, le otorgo gran importancia por su capacidad para influir en la ordenación forestal. Está por ver cómo afecta al mercado de otros productores, como Ence, que también se abastecen de eucalipto de los bosques gallegos.

La producción prevista por Altri es de 200.000 toneladas anuales de pasta soluble (DWP) y fibras sostenibles, incorporando en una segunda fase fibras textiles recicladas al proceso productivo.

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