Los herederos de Villar Mir viran hacia las renovables y sufren en la industria tras dos años sin el empresario
Ferroglobe, la mayor apuesta industrial del Grupo Villar Mir, ha perdido el 40% de su valor desde julio de 2024 y ha activado un ERTE en Sabón ante las pérdidas provocadas por las importaciones 'low cost' de China y Angola
Fábrica de Ferroatlántica (Ferroglobe) en Sabón
El pasado 6 de julio se cumplieron dos años de la muerte de Juan Miguel Villar Mir. El empresario y exvicepresidente del Gobierno y exministro de Hacienda con Arias Navarro falleció a los 92 años de edad, dejando tras de sí un legado en el que brilla con luz propia Ferroglobe, que cuenta con planta en Sabón (Arteixo).
«Convirtió una pequeña empresa recién adquirida a su matriz, Carburos Metálicos, en el gigante mundial que somos hoy de silicio metal y ferroaleaciones», apuntaban desde el comité de empresa tras conocerse su fallecimiento. Villar Mir fue máximo accionista de Ferroatlántica y posteriormente lo sería también de Ferroglobe tras la fusión de la empresa española con la estadounidense Globe para crear un líder metalúrgico con casi 5.000 trabajadores en plantilla.
A través de su grupo familiar (Grupo Villar Mir), el empresario madrileño llegó a controlar una participación del 57% en la empresa. Este porcentaje ha retrocedido hasta situarse actualmente en el 36,1% en medio del plan de desinversiones y ventas de activos que ha llevado a cabo en los últimos años para hacer frente a su deuda con el fondo Tyrus.
Pérdida de 374 millones de valor en bolsa
Tomando como referencia el precio de 3,42 dólares por acción con el que Ferroglobe cerró la jornada bursátil del Nasdaq, la participación en manos del Grupo Villar Mir contaría con un valor de mercado de unos 560 millones de euros. Esta cifra dista de los 934 a los que ascendía a comienzos del mes de julio de 2024.
De esta forma, Ferroglobe ha perdido el 40% de su capitalización en bolsa en los dos años posteriores al fallecimiento de Juan Miguel Villar Mir. La multinacional puso fin en 2025 a tres ejercicios consecutivos en zona de beneficios (ganó casi 400 millones de euros en 2022, 76 millones en 2023 y 4,6 millones en 2024) y vio cómo su cuenta de resultados se daba la vuelta para arrojar unos números rojos por valor de 148,1 millones de euros.
La firma culpa de esta situación a las importaciones a bajo coste de China y Angola, que «continúan dañando los mercados europeos» y que, además, han desencadenado la presentación de un expediente de regulación temporal de empleo (ERTE) para 113 trabajadores de su planta de Sabón. El comité de empresa firmó el documento la semana pasada, pero advertía que «esta firma no significa que avalen la medida» y manifiestan «su total rechazo y oposición al ERTE impuesto por la multinacional».
«Las causas organizativas y productivas alegadas por la dirección -derivadas de la caída de precios del silicio metal y de la competencia desleal de las importaciones de la República Popular China sin aranceles en la Unión Europea– no deberían ser costeadas por la plantilla», añadían los representantes de los trabajadores sobre este ERTE que se extenderá durante 17 meses (desde agosto de 2026 hasta diciembre de 2027).
La expansión eólica de Villar Mir en Galicia
El grupo Villar Mir, que en los últimos años ha vendido algunos de sus buques insignia como Fertiberia, Inmobiliaria Espacio, OHLA o Fertial, centra ahora el grueso de su portfolio en España en Ferroglobe (tiene plantas también en Cantabria y Aragón) y en un negocio eólico que se prepara para recibir un nuevo empujón.
Y es que las distintas filiales del Grupo Villar Mir tramitan más de 350 megavatios eólicos en suelo gallego. El presidente de la Xunta, Alfonso Rueda, anunció el año pasado la aprobación de la declaración de excepcionalidad territorial de los parques eólicos Baro y Greco, que están llamados a convertirse en las dos primeras instalaciones que generen beneficios sociales en base a la nueva Ley de recursos naturales.
Con su puesta en marcha se contemplan rebajas en la factura de la luz en 17 municipios afectados por los parques o por su línea de evacuación, pero, además, la energía allí producida alimentará a la planta de Sabón a través de un PPA acordado entre ambas partes. La instalación contará con 52 megavatios de potencia, algo menos de la mitad que los 109,2 megavatios que presenta el parque eólico Greco, también promovido por el grupo Villar Mir Energía, y que nutrirá a las instalaciones arteixanas.
Además de estos dos parques, Villar Mir tiene otros tantos en tramitación. El primero, denominado Arno, cuenta con 86,8 megavatios de potencia mientras que el segundo (Abalar) está dotado de 78 megavatios. La inversión prevista por Grupo Villar Mir en estas cuatro instalaciones es de 272,2 millones, siendo el parque eólico Abalar el más costoso, con un presupuesto de 86,8 millones. Le sigue Arno, de 75,2 millones; Greco, de 62 millones; y Baro, de 48,2 millones.
Todos estos proyectos, que están siendo tramitados ante el Ministerio para la Transición Ecológica por superar los 50 megavatios de potencia cada uno, suman un total de 326 megavatios y 272 millones de euros de inversión. De esta ecuación se queda al margen, por el momento, el parque eólico Monte da Croa, que se encuentra en situación de suspensión cautelar por parte del TSXG. Villar Mir preveía una inversión de 27 millones de euros para desplegar unos molinos eólicos de 27,9 megavatios, pero no ha pasado por ahora el filtro judicial. Este proyecto está liderado por una filial del grupo, Cartera Vimira, que junto a Mowe está siendo el brazo operativo de los Villar Mir para sus desarrollos eólicos en Galicia.