Los negocios de Sandra Ortega: la silenciosa transición de los hoteles a las oficinas

Al margen de la participación en Room Mate, en sus inversiones a través de Ferrado Inmuebles, Sandra Ortega lleva años apostando por las oficinas frente a la actividad hotelera

Sandra Ortega. EFE/Cabalar

Sandra Ortega

Sandra Ortega acaba de dar un vuelco a sus negocios, pero quizás el cambio no es inesperado. La mujer más rica de España según Forbes, dueña de un 5% de Inditex, negocia su salida de Room Mate, la cadena hotelera presidida por Kike Sarasola y de la que posee un 31%. No obstante y al margen de esta participada, al menos de momento, la empresaria mantiene a través de Rosp Corunna diversas inversiones inmobiliarias, entre ellas, en el sector hotelero. Sin embargo, la apuesta hotelera de la hija de Amancio Ortega y Rosalía Mera se ha mantenido plana en los últimos años, periodo en el que, por contra, ha optado por la adquisición de inmuebles de oficinas destinadas al alquiler (un movimiento similar al realizado por Pontegadea, el holding de su padre).

Según las últimas cuentas publicadas ante el Registro Mercantil, en el año 2019, Ferrado Inmuebles (sociedad a través de la que Ortega pilota sus negocios propios en el ladrillo), sumaba 761 millones de euros en activos, de los que 292 millones se correspondían con inversiones inmobiliarias (76 millones en terrenos y 215 millones en construcciones).

Sus últimas compras: edificios de oficinas

La cartera de activos inmobiliarios de Ferrado se distribuye entre España, Estados Unidos, Alemania, Austria y Portugal, estando la mayor parte de ellos ubicados en el extranjero. Precisamente, ya durante el año 2019, Ortega acometió una reorganización de sus sociedades dedicadas al ladrillo, ya que Ferrado absorbió a otra de sus históricas inmobiliarias, Bétula Investments. Ese ejercicio, previo aún a la irrupción de una pandemia que golpeó con fuerza al sector turístico, las principales operaciones de la sociedad fueron la adquisición de un inmueble en Alemania y otro en Austria. El objeto, en los dos casos, “el desarrollo de una actividad inmobiliaria consistente en el arrendamiento de locales para el comercio minorista u oficinas”.

Según la memoria de la sociedad, el activo adquirido en Alemania es un edificio situado en Eschborn con un valor neto contable de 58,6 millones de euros. El inmueble de Austria, también de oficinas y ubicado en Viena, está valorado en 57,8 millones.

Estas adiciones hicieron que, a cierre del ejercicio, sus inversiones en el segmento de negocio de oficinas pasasen de 146 a 263 millones de euros, mientras que sus inversiones en hoteles se mantuvieron igual que el año precedente, en 20,4 millones de euros. La división denominada de inversiones residenciales y comerciales pasó de 29 a 30,6 millones.

Rentas

Según los administradores de la sociedad, los ingresos en rentas procedentes de sus inversiones inmobiliarias ascendieron a casi 13 millones de euros. Entre los contratos de arrendamiento operativo “más significativos”, Ferrado destaca el alquiler de un hotel en Barcelona a la propia Room Mate que devengó unos importes por rentas ese año de 686.000 euros.

Significativamente mayores fueron las rentas devengadas por, por ejemplo, el arrendamiento de varios locales en un inmueble adquirido en Munich (4,1 millones de euros) o del edificio de oficinas de Eschborn (2,8 millones).

Pérdidas en el negocio americano

Ferrado Inmuebles también cuenta con hoteles en Estados Unidos (figuran en su portfolio americano, entre otras filiales The Hotel Crafters Inc, Hotel Crafters LA, Hotel Crafters Hollywood o Crafters Laguna). Todas sus sociedades americanas se aglutinan bajo el paraguas de Ferrado Properties Inc, que cerró el ejercicio 2019 con unas pérdidas por encima de los 26 millones de euros.

Al menos uno de los hoteles propiedad de la cartera de Sandra Ortega en Hollywood no tendría en estos momentos actividad después de que que la cadena que lo explotaba, Standard, dejase de hacerlo el pasado enero.

Hay que tener en cuenta que, si bien Amancio Ortega acaba de adquirir un hotel en Cádiz a través de Pontegadea, en el terreno inmobiliario, el dueño de Zara lleva ya años apostando por edificios de oficinas y locales comerciales alquilados a clientes premium frente a la inversión hotelera, algo que, aseguran los propios administradores de sus sociedades en sus cuentas anuales, hace que su negocio tenga una mayor resistencia al golpe del Covid. Sandra Ortega, a través de Rosp Corunna, parece seguir sus pasos.