Un fondo de Luxemburgo irrumpe en la sanidad pública gallega

El fondo River Rock compra a la banca el 16,67% del Álvaro Cunqueiro de Vigo, un hospital que levantó Feijóo en una colaboración público-privada

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El fondo de inversión River Rock, ha comprado el 16,67% de la concesionaria del Hospital Álvaro Cunqueiro de Vigo. El centro se puso en marcha mediante una colaboración público-privada, un modelo que inauguró Alberto Núñez Feijóo cediendo la explotación de los servicios no clínicos a las constructoras. El presidente de la Xunta justificó el experimento por la crisis económica, alegando que permitiría construir un hospital puntero a pesar del desfavorable contexto. La puesta en marcha del centro fue tan caótica que encajó multitudinarias manifestaciones en Vigo que acabaron costándole el puesto a la entonces conselleira de Sanidade, Rocío Mosquera.

La Sociedade Concesionaria Novo Hospital de Vigo representa a la parte privada del centro, la dueña del edificio y encargada de parte de los servicios. Está controlada por Acciona (43.3%), Puentes y Calzadas (23.3%), Veolia (16,6%) y, hasta ahora, Concessia, una sociedad en manos de Bankia, BBVA, Sabadell, Caixabank, Kutxabank e Ibercaja que controlaba otro 16,6%. Es esta parte la que ha comprado el fondo River Rock, según avanzó Expansión.

Rubicon Capital Advisors, firma con base en Dublín, asesoró a Concessia en la venta, que se realizó al fondo RiverRock Brownfield Infrastructure Fund 1, uno de los brazos inversores de River Rock con domicilio en Luxemburgo.

La concesionaria genera beneficios

La concesionaria del Álvaro Cunqueiro generó en 2017 unos beneficios de 3,5 millones tras percibir un canon de la Xunta de 61 millones. Este pago que abona el Gobierno gallego durante el periodo concesional sirve a las constructoras para sofocar los vencimientos que afronta por la construcción de la infraestructura y que ascendían 240 millones a cierre de aquel ejercicio.

Este modelo generó una notable polémica por el temor a un proceso de privatización en la sanidad pública primero, y por los problemas que presentó el equipamiento nada más ponerse en marcha. Mientras las manifestaciones se producían en Vigo, la Xunta empezó a repetir que era uno de los mejores hospitales de Europa –Feijóo hablaba directamente del mejor– e incorporó la palabra público a todas las comunicaciones que tenían que ver con él, desde las notas de prensa hasta los rótulos del propio hospital.

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