La eólica marina con Galicia en el centro

Los criterios de los concursos de eólica marina deben exigir como requisito para los promotores un diálogo temprano, transparente y efectivo con el territorio donde se ubicarán los proyectos

Planta eólica marina. Pixabay

Cuando se generan debates sobre la necesidad de implantar proyectos estratégicos para la transición energética, a menudo se repite el mismo enfoque: o bien se defiende la necesidad de impulsar la iniciativa para cumplir con los objetivos en cuanto a renovables, o bien se pretende proteger el interés del ciudadano y del territorio ante la presencia de estas infraestructuras. Como si una cosa siempre tuviera que estar contrapuesta a la otra de forma natural.

La llegada de la eólica marina a Galicia y al resto de España es una oportunidad para demostrar que realmente es posible que estos dos polos se encuentren. Una tecnología novedosa y de alto potencial, que tiene la capacidad de adaptarse a las necesidades del territorio y cumplir una doble función: avanzar hacia la transición energética de la mano de un consenso con el territorio.

En el sector, estamos cerca de la aprobación por parte del ministerio de los Planes de Ordenación del Espacio Marítimo (POEM) y del marco legal que definirá los criterios de los concursos. La tan esperada legislación no solo abrirá las puertas de forma definitiva a la eólica marina en España, sino que será la ocasión para afrontar una de las oportunidades más importantes que tiene el sector: poner el territorio en el centro en este tipo de proyectos.

Los criterios de los concursos de eólica marina deben exigir como requisito para los promotores un diálogo temprano, transparente y efectivo con el territorio donde se ubicarán los proyectos

Los criterios de los concursos de eólica marina deben valorar positivamente el esfuerzo de los promotores en integrar los proyectos al territorio y generar consenso ciudadano respecto la importancia de estas infraestructuras y del sector. Debemos trabajar para llevar a cabo proyectos que tengan aprobación ciudadana y aporten un retorno al territorio. Si no actuamos así, corremos el riesgo de repetir errores pasados en los que las grandes infraestructuras generaban, en ocasiones, cierto rechazo social que podía derivar en la paralización, suspensión o incluso cancelación de los proyectos.

Los criterios de los concursos de eólica marina deben exigir como requisito para los promotores un diálogo temprano, transparente y efectivo con el territorio donde se ubicarán los proyectos. Este diálogo debe revertir en resultados tangibles, como garantizar un acceso público a la información de los proyectos, incentivar la participación de los ciudadanos en la inversión del proyecto, y la búsqueda de un retorno al territorio donde se ubican los parques.La legislación debe premiar la contribución de los promotores a la investigación sobre compatibilidades de usos, impacto en ecosistemas, y el desarrollo tecnológico, a la vez que valorar aquellos proyectos con un elevado nivel de madurez. Solo a través de esta visión holística de la eólica marina como sector comprometido con el entorno y el territorio lograremos implementar proyectos que pongan el territorio en el centro a la vez que cumplen su función clave en el futuro del planeta.

Los promotores jugamos un papel esencial en esta ecuación, y debemos acompañar nuestros proyectos de una planificación que incluya a todos los ciudadanos y agentes del territorio, informándoles sobre el proyecto, escuchando sus puntos de vista, y mejorando las iniciativas para garantizar su éxito. Se trata de escuchar, entender y dialogar para consolidar un objetivo común: instalar infraestructuras que hagan crecer al país y combatan la emergencia climática, garantizando la compatibilidad en los usos del mar y un retorno positivo para las comunidades locales.