Fonda Gaig, el salón de la ciudad

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C/ Còrsega, 200 93 453 20 20 www.fondagaig.com

29 de abril de 2011 (14:27 CET)

Carles Gaig ha dado en el clavo, ha conseguido reinventar la fonda, la cocina tradicional catalana en un entorno de lujo comedido, con una decoración moderna, donde el comensal se puede sentir a gusto, comiendo bien, siendo visto y viendo al todo Barcelona. Se ha convertido en el local de moda, que reúne distintas cualidades, y no es la menor de ellas que permite comer más que correctamente y en un lugar adecuado sin pasar a la empresa una factura abultada. Los precios, es evidente, no son los del Hotel Cram, el que tiene la estrella Michelin. La esposa del cocinero, Fina Navarro, es una magnífica relaciones públicas que lleva muy bien la casa, donde el propio Gaig se deja caer de cuando en cuando.


Hay quien critica la extensión de la carta de la fonda, y es posible que tenga razón. Pero me atrevería a decir que aun así en estos momentos, tres años después de su inauguración, la Fonda Gaig quizá tenga la mejor oferta calidad-precio de la ciudad, un puesto que se disputa con el Tuset 27, especializado en una oferta semejante.

He leído a varios críticos gastronómicos que coinciden, curiosamente, en describir la presencia de señoras bien peinadas, maquilladas -y muy operadas- en las mesas de este restaurante. Y tengo que reconocer que es así. Se ha convertido en una especie de salón de la ciudad, con mucho público femenino -claramente por encima de la media-, al que es posible que no le deje indiferente que el director del local sea una señora.

Los canelones de la abuela tienen fama -merecida- y además los venden para llevar a casa; como ocurre con los callos con garbanzos, los macarrones cardenal, la esqueixada de bacalao. Gaig tiene el acierto de incluir platos que no son catalanes genuinos, sino simplemente buenos. La oferta de vinos es sensacional y amplia, aunque obligue a hacer una buena excursión para dar con los tintos españoles de fuera de Cataluña, los más demandados en su local, como en todas partes de la ciudad, pero que este hombre sitúa al final del listado. El servicio es muy profesional, si bien en ocasiones el éxito del establecimiento, que casi siempre está lleno, lo ralentiza.
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