Casado elije la técnica Aznar para hostigar al Gobierno

Casado elige la técnica Aznar para hostigar al Gobierno

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Casado está rodando una nueva versión del 'thriller' que filmó José María Aznar para llegar por la vía más rápida a Moncloa

Madrid, 26 de octubre de 2018 (04:55 CET)

“Usted es responsable y partícipe del golpe de Estado que se está perpetrando en España”. La afirmación de Pablo Casado no fue un calentón improvisado.

Fuentes próximas al presidente del PP confirman que responde a un detallado plan estratégico diseñado por el propio Casado y José María Aznar. Una copia, con las modificaciones exigidas por el tiempo transcurrido, de la que desarrolló Aznar para erosionar la figura de Felipe González y sacarlo de Moncloa.

La aseveración de Casado el miércoles en el pleno del Congreso, cuando se debatía sobre el brexit, cuentan las mismas fuentes, es el equivalente del grito de Aznar de “¡Váyase señor González!” cuando la munición del PP era la mezcla insoportable del GAL y el uso de fondos reservados.

Una mezcolanza letal entre guerra sucia y corrupción en el uso del dinero público. José María Aznar tuvo que esperar al año 1996 para llegar a Moncloa, pero su técnica extrema debilitó gravemente a González.

Pablo Casado no tiene complejo de que se le ubique en la extrema derecha. Cree que la posición adoptada es favorable en su disputa por el liderazgo de la derecha con Albert Rivera, aunque de momento el CIS relega al PP al tercer puesto, por detrás de Ciudadanos.

El expresidente del Gobierno José María Aznar (i), junto al director de la fundación Rafael del Pino, Vicente J. Montes Gan (c) y el presidente del PP, Pablo Casado (d), durante la presentación de su libro "El futuro es hoy" hoy en Madrid. EFE/Javier Lope

El expresidente del Gobierno José María Aznar (i), junto al director de la fundación Rafael del Pino, Vicente J. Montes Gan (c) y el presidente del PP, Pablo Casado (d), durante la presentación de su libro "El futuro es hoy" en Madrid. EFE/Javier Lope

El líder del PP está decidido a utilizar artillería de grueso calibre contra el presidente socialista. Y ha decidido que el punto más vulnerable de Pedro Sánchez es su nueva posición en el conflicto catalán.

Su objetivo es tratar de demostrar un supuesto pacto secreto con las fuerzas secesionistas catalanas y su esperanza es que una parte del electorado socialista deje de apoyar al presidente del Gobierno por las cesiones que llegue a hacer a los independentistas.

La ruptura de Sánchez con Casado

El anuncio de Sánchez de romper relaciones con el líder de la oposición, después de que le diera varias oportunidades para retractarse, fue doble. De una parte, Casado reclamó a Sánchez que con quien tenía que romper relaciones era con los “golpistas”; de otra, desenterró el vídeo del debate electoral de Sánchez y Rajoy en diciembre de 2015. 

Y eligió una sola frase: “El presidente de gobierno tiene que ser una persona decente y usted, señor Rajoy, no lo es”. Mariano Rajoy, después de unos segundos en silencio, mirando a cámara, contestó: “Hasta aquí hemos llegado”.

 Los eurodiputados del PP y Ciudadanos le han salvado la cara al PSOE en el Parlamento Europeo este jueves

De hecho también hubo una ruptura de relaciones entre el presidente Rajoy y Sánchez. Casi no se volvieron a hablar hasta que la situación en Cataluña necesitó medidas extraordinarias. En todo caso, Sánchez terminó de doblarle el pulso a Rajoy con la moción de censura.

Curiosamente, los eurodiputados del PP y Ciudadanos le han salvado la cara al PSOE en el Parlamento Europeo este jueves. Los tres grupos votaron juntos, absteniéndose, en la enmienda que solicitaba un embargo de armas a Arabia Saudí. Casado y Rivera, en esta ocasión, han hecho de parapeto de Sánchez frente a las posiciones de Podemos y ERC de interrumpir la venta de armas a Arabia.

Casado tiene un plan

Es muy difícil de precisar, porque la relación entre los dos líderes era prácticamente inexistente. Desde la llegada de Sánchez a Moncloa, no ha habido casi diálogo con Casado y Rivera. El pacto antiterrorista, nunca convocado por el presidente Sánchez, está también roto y solo existe una relación entre los dos partidos de oposición y el PSOE: la confrontación.

En los planes de Pablo Casado está que el Gobierno, en los próximos días, el Gobierno propicie la rectificación por medio de la fiscalía o utilizando la Abogacía del Estado la calificación del delito de rebelión por el de sedición ante el Tribunal Supremo, que decretó ayer el cierre del sumario contra los responsables del procés. Ahora, la fiscalía tiene ese plazo de cinco días para presentar su informe final.

Casado y Aznar están convencidos de que  Torra y Puigdemont van a aumentar su radicalidad 

Tal vez por eso el miércoles, en una respuesta al portavoz del PNV, Aitor Esteban, apoyó la posición de éste en contra de la existencia de delito de rebelión en el procesamiento del Tribunal Supremo.

Un giro radical en la posición de Sánchez que en mayo de este año abogaba por una modificación del código penal que rebajase las exigencias de demostración de violencia en la tipificación de delito de rebelión. Justamente para lo contrario que plantea ahora. Que sea más sencillo encajar la conducta de quien atenta contra la Constitución desde las instituciones del Estado.

En los planes de Casado está previsto reafirmarse en la acusación a Pedro Sánchez de complicidad con el golpe en Cataluña, cada vez que se produzca el menor indicio de debilidad o cambio de posición en los duros tiempos que se avecinan, a partir del cierre de la instrucción del Tribunal Supremo.

Casado y Aznar están convencidos de que Quim Torra y Carles Puigdemont van a aumentar su radicalidad en la medida que se vaya acercando el juicio del Supremo. Van a vigilar con microscopio electrónico cada movimiento del Gobierno para tratar de demostrar esa connivencia de Sánchez con los secesionistas para, supuestamente, permanecer en el Gobierno.

En realidad Pablo Casado no ha inventado nada. Sencillamente está rodando un remake del thriller que filmó José María Aznar para llegar por la vía más rápida a Moncloa.

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