Dirigentes del PP junto a Miquel Iceta (PSC) en una manifestación convocada por Societat Civil en octubre de 2017

Iceta duda. Casado y Rivera intentan dejarlo en evidencia

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Los líderes de PP y Cs se volcarán en la manifestación del domingo en Cataluña, mientras PSC y PSOE se resisten a enviar a sus pesos pesados

Marcos Pardeiro

Economía Digital

Dirigentes del PP junto a Miquel Iceta (PSC) en una manifestación convocada por Societat Civil en octubre de 2017

Barcelona, 24 de octubre de 2019 (04:55 CET)

Las calles de Cataluña se preparan para un fin de semana movido. Movido porque el independentismo volverá este sábado al asfalto de Barcelona y porque un día después, el domingo, el constitucionalismo también buscará una exhibición de fuerza en el paseo de Gràcia de la capital catalana.

Entre ambas movilizaciones hay una diferencia insalvable: el soberanismo lo hará sin apenas fisuras en sus filas, unido durante unas horas contra la sentencia del procés, mientras que el constitucionalismo lo hará a su manera, incapaz de concentrar todas sus energías.

Mientras que las primeras espadas de PP y de Ciudadanos, comenzando por Pablo Casado y Albert Rivera, ya han confirmado su presencia en la convocatoria de Societat Civil Catalana, los socialistas se han limitado a confirmar que alguien de los suyos acudirá. ¿Quién? No se sabe porque PSC y PSOE todavía discuten quiénes son los dirigentes más adecuados. ¿Miquel Iceta? Los organizadores sospechan que no, que el líder del PSC no será uno de ellos.

Las intenciones de PSC y PSOE

Un comunicado difundido por el PSC dio a entender que los pesos pesados socialistas pasarán el domingo de otra forma: "La presencia de los socialistas en esta manifestación se ajustará a la voluntad expresada por los organizadores de que el protagonismo de esta convocatoria sea de la ciudadanía y no de los dirigentes políticos". No hay que leer mucho entre líneas para sospechar que los líderes de PSC y PSOE no están para manifestaciones.

La desmotivación de los socialistas no es el único inconveniente para los organizadores, que necesitan el esfuerzo de PP y de Ciudadanos para arrastrar a su gente a las calles de Barcelona y, en estos momentos, no tienen su compromiso rotundo.

"Creo que al final, en el último momento, sí que se va a producir un arreón de PP y de Ciudadanos para que la movilización sea un éxito. Hay un ambiente propicio porque la gente constitucionalista está muy harta por lo que ha pasado en Cataluña esta última semana y el constitucionalismo siempre se ha comportado de forma reactiva en Cataluña. Ahora mismo hay motivos para reaccionar", dicen desde el equipo que está preparando la manifestación.

Que figuras como Pablo Casado, Albert Rivera, Cayetana Álvarez de Toledo, Inés Arrimadas y Manuel Valls hayan confirmado su presencia en la concentración del domingo ayudará, según los organizadores, a que la gente se anime a salir a las calles.

Pero hay un factor al que conceden incluso más importancia y es lo que pueda ocurrir 24 horas antes en la manifestación independentista del sábado. "Si vuelve a haber disturbios creo que mucha gente va a querer salir a la calle a decir que está harta", opinan los organizadores.

Las entidades constitucionalistas ocuparán la primera línea de la manifestación detrás de la pancarta "Por la concordia, por Cataluña: ¡Basta!", mientras que los dirigentes políticos se colocarán en una segunda línea.

Nadie, a decir verdad, confía en repetir el hito del 8 de octubre de 2017, cuando la manifestación "Prou! Recuperem el seny" (Basta, recuperemos la sensatez), convocada por Societat Civil Catalana, llevó a las calles de Barcelona a cientos de miles de ciudadanos. 

Las circunstancias, claro, eran muy diferentes. Apenas había transcurrido una semana del referéndum ilegal del 1-O y el constitucionalismo explotó en las calles que otros habían reinvindicado como propias. El grito del independentismo Els carrers seran sempre nostres (Las calles serán siempre nuestras) quedó desmentido con toda contundencia.

Dos años después de aquel día histórico, muchas cosas han cambiado. Entre otras, el papel aglutinador de Societat Civil Catalana, cada vez más cuestionado por algunas entidades y partidos que han optado por tragar saliva y no remover las discrepancias. "Ese no es el debate ahora", resuelven algunos.

 

 

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