El derecho a decidir provoca el bloqueo total del Congreso

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ESTADO DE LA NACIÓN

Sánchez Llibre y Campuzano, en el Congreso./EFE/Chema Moya

27 de febrero de 2014 (20:43 CET)

Un callejón sin salida. Un bloqueo total. La propuesta que aprobó el Parlament sobre el derecho a decidir ha provocado una batalla política en el Congreso que no se traduce en nada tangible. Los partidos de ámbito estatal luchan entre ellos, con argucias legales, con planteamientos sobre la unidad de España. Y el Gobierno que preside Mariano Rajoy no quiere ofrecer ninguna propuesta alternativa. La votación de este jueves en el Congreso de la propuesta que defendía CiU, ERC e Izquierda Plural, trasladando la iniciativa del Parlament, sólo ha obtenido los votos de esas fuerzas políticas y del PNV y Amaiur.

El problema es insoluble, se podría decir. O recurrir de nuevo a Ortega y Gasset y su discurso en el debate sobre el Estatut de 1932 en el Congreso. Entonces el filósofo, frente a Manuel Azaña, habló de conllevancia con el problema catalán, y planteó algunas reflexiones muy pertinentes ahora, al considerar que siempre habría en Catalunya una minoría mayoritaria o mayoría minoritaria contraria a una posible independencia de Catalunya y unida a España. Insoluble.

UPyD, insatisfecha con el PP

Pero no debería ser así. Febrero de 2014. Jueves. Votación en el Congreso. La cámara baja aprueba el texto del PP, que defiende lo siguiente: “El Congreso respalda al Gobierno para que siga tomando, desde los principios de la defensa del interés general, la responsabilidad, la estabilidad y la moderación y en el ejercicio de su disposición al diálogo, cuantas medidas le permita el ordenamiento jurídico, para preservar la unidad de España, como una nación de ciudadanos libres e iguales sometidos únicamente al imperio de la ley”.

El problema en la política española es que la competencia en el espacio ideológico de la derecha es cada vez mayor, como ocurre en el espacio mediático. Y UPyD, el partido que dirige la ex socialista Rosa Díez, ha conseguido provocar tanto al PP como al PSOE. Rosa Díez no ha votado el texto del PP porque en él se señala que “siga tomando”, es decir, que el Gobierno ya habría tomado medidas para garantizar la unidad de España, y que las “seguirá tomando”.

En cambio, para UpyD no las ha tomado en absoluto, cuando podría hacerlo, porque las declaraciones sobre el derecho a decidir votadas en el Parlament ya serían objeto de una carga frontal por parte del Estado. A su juicio, claro.

Sin más agravios a Catalunya

A ese estado se ha llegado en la política española. El PSOE, por su parte, defiende una reforma de la Constitución que logre el encaje de Catalunya en una España federal. Y se ha negado a votar el texto del PP, y se ha abstenido en la propuesta de los partidos catalanes. Eso incluye, claro, a los diputados del PSC.

Esa posición, claro, es difícil de defender en el contexto de la política española, en el contexto de la extrema competencia en el flanco de la derecha. Y ha obligado a la diputada socialista Soraya Rodríguez a esclarecer la nueva actitud del PSOE: “No habrá referéndum en Catalunya, pero el PSOE no participará en el juego de acumular noes para llevarlos como agravio a Catalunya”.

Para UpyD todo esto es genial, y cree que podrá recoger frutos del árbol del PP, y también del PSOE con su férrea unidad de España. Pero para el conjunto de la política española no supone ningún avance. Más bien un claro retroceso.

¿Reforma de la Constitución? ¿Para qué?

El PP tampoco hace ningún esfuerzo. Se ha negado a secundar la propuesta del PSOE, que pasa por crear una subcomisión en la Comisión constitucional del Congreso para estudiar la posible reforma de la Carta Magna. El diputado del PP, José Antonio Bermúdez de Castro, lo ha constatado, al señalar que no entendía para qué se quiere esa subcomisión, si ya existe una comisión.

Y ha añadido que el PP tampoco entiende para qué se quiere una reforma, si no sabe qué se quiere reformar. Es decir, bloqueo total de la situación.

En pocas semanas, llegará de nuevo una propuesta igual para que se someta a votación en el Congreso. Será la iniciativa propia de los partidos catalanes, que trasladan la votación del Parlament en la que se pide al Gobierno que ceda la competencia para poder celebrar una consulta soberanista. Y el debate se reproducirá en términos muy similares al que se ha vivido en el debate del estado de la nación de esta semana.

Sin salida

“Voten a favor de nuestra propuesta, se lo pido expresamente para que no se pudra el problema catalán”, ha defendido el diputado de CiU, Josep Sánchez Llibre, dirigiéndose a Mariano Rajoy y a Alfredo Pérez Rubalcaba.

Pero no hay nada que hacer, en ese sentido. UPyD ha distorsionado el debate. Y el PP teme ya cualquier fuga. También el PSOE. Los dos partidos, muy erosionados, asumen ahora la lucha electoral en las elecciones europeas.

No hay salida. Y eso lo sabe el President Artur Mas. El problema es ver en los próximos meses qué plantea el Govern de la Generalitat.
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