Pedro Sánchez y Pablo Iglesias durante el pleno del Congreso del 6 de mayo de 2020 | EFE/JJG
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El vicepresidente pone a prueba al PSOE tras su aproximación a Cs: extrema las medidas fiscales de Podemos que el acuerdo de coalición suavizó

Alessandro Solís

Economía Digital

Pedro Sánchez y Pablo Iglesias durante el pleno del Congreso del 6 de mayo de 2020 | EFE/JJG

Barcelona, 09 de mayo de 2020 (04:55 CET)

Pablo Iglesias no tiene la menor intención de facilitar la alianza del Gobierno con Ciudadanos y no ha tardado en moverse para colocar obstáculos a la relación con el partido naranja. El líder de Podemos ha optado por extremar sus esencias, que tuvo que suavizar para sellar a nivel programático para sellar un pacto de coalición con el PSOE, y piensa defender la imposición de una mayor presión fiscal. El documento de gobierno de PSOE y de Podemos contemplaba como medida "a estudiar" la implantación de una tasa a las rentas más altas, pero, ahora, Iglesias quiere su puesta en marcha con urgencia.

Todo ello tras la aproximación de Pedro Sánchez a Ciudadanos para salvar la cuarta prórroga del estado de alarma, y tras mostrar el partido de Inés Arrimadas su disposición incluso a negociar unos Presupuestos Generales del Estado para afrontar los efectos de la pandemia.

La posible alianza con Cs pone los pelos de punta a Iglesias, que precipitó la convocatoria del consejo ciudadano estatal de Podemos este viernes, de forma telemática, para dar vuelo a su propuesta, rebautizada como una "tasa Covid-19". 

"Son necesarios instrumentos como una tasa de reconstrucción que permita que los que más tienen puedan arrimar el hombro, puedan ser solidarios, para que la tarea de la reconstrucción se lleve a cabo y para ejercer la solidaridad con la patria como se hace en los países serios, aportando recursos a las arcas públicas", justificó Iglesias, dando rienda suelta a la ideología e intentando provocar a Ciudadanos.

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Iglesias no tuvo el menor inconveniente en subrayar que es necesario costear la "reconstrucción" y en defender sin complejos la ampliación de impuestos, a sabiendas de que este tipo de medidas entorpecerán la relación de Sánchez con Cs. No sin veneno, el líder de Podemos saludó el apoyo de Ciudadanos al estado de alarma "a pesar del peso modesto" que tiene el partido "en estos momentos". 

Del programa de Podemos al pacto con Sánchez

Castigar con más impuestos a las rentas altas ha sido un empeño de Iglesias desde tiempos inmemorables y, desde luego, formaba parte del programa electoral de Unidas Podemos de cara a las elecciones del 10-N. El partido incluso lo abordó con todo lujo de detalles: el impuesto a los más acaudalados tendría el fin de recaudar un 1% del PIB gravando con un 2% los patrimonios superiores al millón de euros, con un 2,5% los de más de 10 millones, con un 3% los de 50 o más millones, y con un 3,5% los que excedan los 100 millones.

Podemos apostaba por que "la mayor parte del impuesto recaiga sobre los mil patrimonios más altos del país" y por sustituir con este gravamen el impuesto sobre el patrimonio, que considera "inoperativo". La formación enmarcaba estas medidas en el propósito de "acabar con los privilegios y garantizar una financiación adecuada de las políticas públicas", un horizonte para el que también proponía recuperar el impuesto sobre sociedades, luchar contra el fraude fiscal e imponer la tasa Tobin y el impuesto a la banca.

La tasa Tobin, sobre las transacciones financieras, sí que fue incluida en el pacto con el PSOE, así como el impuesto a las grandes fortunas, aunque este último en modo cuasi condicional. Lo único que dice el acuerdo de coalición sobre la fiscalización de los más ricos es que "se estudiará la fiscalidad de las grandes fortunas al objeto de que contribuyan a un sistema fiscal más justo y progresivo". Una redacción cuando menos tímida en comparación con la forma en que aborda el asunto el programa de Podemos.

La reconstrucción de Podemos

El siguiente paso de Iglesia es canalizar los aumentos impositivos a través de la comisión para la reconstrucción social y económica que se constituyó esta semana en el Congreso de los Diputados. Los de Iglesias apostarán por "una reforma fiscal profunda" que ayude a "sostener el estado de bienestar", aumentar la inversión pública e invertir en transición ecológica y digital y en el sector biomédico.

La formación aún no ha elaborado por completo su propuesta en este sentido, pero es de suponer que no variará mucho de la que ya recogía su programa electoral. Sus compañeros de coalición, los socialistas, no han dicho ni media del impuesto a las grandes fortunas porque su plan es implementar las llamdas tasas Google y Tobin, inclinándose por una reforma fiscal limitada a modificaciones en el IRPF para las rentas de capital.

La comisión refleja, naturalmente, el peso parlamentario de la coalición del Gobierno: dos de las cinco sillas de la directiva son del PSOE (presidencia y primera secretaría) y una es de Unidas Podemos (primera vicepresidencia), mientras que el PP ocupa las segundas vicepresidencia y secretaría. Con esta mayoría, previsiblemente quedará a debate de los socios del Ejecutivo si se extreman las medidas fiscales, como exige Iglesias, o si Sánchez opta por la moderación para no dinamitar el puente con Cs.


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