La alta sociedad presente en la boda de la hija de Vilarrubí se escandaliza por la confesión de Pujol

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La fortuna opaca del ex presidente catalán y su actitud centraron las conversaciones entre los invitados al enlace entre Carlota Vilarrubí y Vincent Goerhs celebrada el pasado sábado

Carlota y su padre, Carles Viarruví

28 de julio de 2014 (13:55 CET)

Horas después de que Jordi Pujol confesara que ha engañado a Hacienda y al conjunto de los catalanes en relación a la tenencia de una fortuna personal en Andorra, la burguesía se reunía a pocos kilómetros del país pirenaico, en un campo de golf de la Cerdanya, para agasajar a Carlota Vilarrubí en su enlace con Vicent Goerhs, joven francés al que conoció estudiando en la Sorbona. Es hija del primer matrimonio de Carles Vilarrubí, uno de los cinco Yuppies de Pujol, cuyo ascenso empresarial relata Josep María Cortes en el primer libro editado por Economía Digital.

La alta sociedad catalana es discreta por tradición y convicción. Hasta la fecha, había eludido opinar sobre las informaciones de El Mundo que apuntaban los trazos mayores de la confesión del ex presidente. Pero el comunicado del viernes obligó a cambiar el paso. A la boda acudieron desde Artur Mas hasta el portavoz del Govern, Francesc Homs. Los empresarios asistentes, amigos cercanos del vicepresidente del FC Barcelona y de su actual esposa, la presidenta de Coca-Cola Iberian Partners, Sol Daurella, aprovecharon para mostrar abiertamente la repulsión que les generó la actitud de Pujol.

"Que se marche a Alemania"

Varios de ellos recomendaron a Mas que Convergència debía señalar la puerta a su fundador para separar al partido de las prácticas financieras opacas, teniendo en cuenta que ya está bajo sospecha en casos como el expolio del Palau. Las prácticas irregulares admitidas podrían suponer la puntilla definitiva de la formación, aseguraban. Incluso hubo quién sugirió la posibilidad de que la familia Pujol siguiera los pasos de Cristina de Borbón y se trasladara a vivir al extranjero. Se señaló Alemania como un país óptimo. La posición del actual inquilino de la plaça Sant Jaume también fue criticada por tibia.

Cabe recordar que Mas reaccionó descolgando a los medios un aséptico “se trata de un tema personal que sólo afecta a la familia Pujol”. Quizá a la boda de los Vilarrubí asistieron los empresarios que se salvaron de las hipotéticas mordidas que habrían ensanchado el patrimonio de los Pujol. Esos representantes de la burguesía catalana están convencidos, sin embargo, de que el otoño será movido. Se sabrán más cosas y más graves, comentaban dentro de la carpa de 500 metros cuadrados que montó Vilarrubí.

Pacto de la vergüenza

El pacto de la vergüenza que Mas y Pujol sellaron para tratar de salvar los muebles no ha convencido a las élites y probablemente tampoco a los jueces y fiscales. Los empresarios piden contundencia, aunque sea en sus ratos de ocio.
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