Iceta, durante su comparecencia de este jueves en la sala de prensa del Parlament. EFE/Andreu Dalmau

La cuenta atrás electoral envenena el caso Iceta

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La campaña del 26-M arranca con un pulso tan insólito como confuso por la designación como senador del líder del PSC

Barcelona, 10 de mayo de 2019 (04:55 CET)

Los socialistas no tienen intención de entrar en el juego que ERC ha puesto sobre la mesa con la designación de Miquel Iceta como senador por parte del Parlament, paso previo e ineludible para que el primer secretario del PSC pueda cumplir el encargo que le ha hecho Pedro Sánchez de asumir la presidencia de la Cámara Alta.

El propio Iceta dejó claro que no piensa “mercadear” para dar el salto al Senado. Pero en Esquerra –también otros, pero sobre todo en Esquerra- están por la labor de tensar la cuerda y especular hasta el final con un posible veto en el Parlament, así que el pulso por Iceta protagonizará la primera semana de la campaña que ha arrancado esta medianoche.

Que estemos ya inmersos en una nueva cuenta atrás electoral es precisamente lo que añade incertidumbre al desenlace de un pulso que, en otras circunstancias, si es que se hubiera dado, sería visto como uno de esos faroles que el independentismo pone en práctica aunque se le vean las cartas.

Los mensajes de ERC

ERC lanzó su amenaza el miércoles, nada más conocerse el destino que Sánchez había reservado a Iceta, y este jueves, después de que el jefe de filas del PSC pidiera que el Parlament no cayera en el error de “dejar pasar la oportunidad de tener a un catalán presidiendo el Senado”, el presidente del grupo de Esquerra en la cámara catalana, Sergi Sabrià, le replicó vía Twitter: “Lo que sería un grave error, Miquel, es supeditar el Parlament al reparto de sillas del PSOE; que volvierais a ser cómplices de la represión cuando hay una oportunidad de acabar con el juicio farsa, o que el Senado sirviera para un nuevo 155”.

Para que se entienda lo imposible de la condición que pone ERC conviene aclarar que esa “oportunidad” consiste, para los de Oriol Junqueras, en que el PSOE vote en contra de un suplicatorio que los independentistas reclaman que el Supremo solicite a las Cortes para proseguir con el juicio, alegando que, el 28-A, el propio Junqueras, Jordi Sànchez, Josep Rull y Jordi Turull fueron escogidos diputados del Congreso, y Raül Romeva –procesado como los anteriores en el juicio del 1-O-, senador.

Es decir, que de entrada haría falta que el alto tribunal comprara esa moto y entendiera que sí, que es preciso solicitar esa autorización al convertirse los cinco procesados en aforados, pese a que el juicio ya está en marcha. Y en el caso de que se diera esa condición necesaria, lo que plantean los independentistas es ni más ni menos que el partido del gobierno vete la continuación de una causa judicial ya en marcha por la vía de no levantar su recién adquirida inmunidad a los acusados. Un sindiós, vaya.

Choca aún más que la exigencia la ponga en el minuto cero de la legislatura el partido que afirmó en campaña que no pondría líneas rojas a Sánchez, y que lo haga como moneda de cambio de lo que hasta ahora había sido siempre un mero trámite.

No está escrito en ninguna parte que los parlamentarios tengan que votar a favor de la designación de los senadores autonómicos, pero lo que se entiende es que, una vez asumido cuantos representantes corresponden a cada formación, sea esta la que escoja quiénes serán los suyos, y la cámara los avale sin más. Sucede que en Cataluña, hace tiempo que la política pisa territorio desconocido, y ya no queda regla ni vara de medir antaño habitual que no haya sido puesta en cuestión.

Iceta advirtió a Sánchez

Que la cosa se podía complicar se lo advirtió el propio Iceta a Sánchez, que no contaba con el jaleo, cuando el presidente del Gobierno le propuso el martes la presidencia del Senado, explican fuentes socialistas. El líder del PSC se tomó la noche para reflexionar y dio el ok el miércoles a media mañana, para, acto seguido, informar sucesivamente al presidente del Parlament, Roger Torrent, y al de la Generalitat, Quim Torra. Poco después, saltó la noticia.

Iceta compareció 24 horas después de ese anuncio para advertir que el procedimiento de sustitución de senadores autonómicos es “la última regla de cortesía parlamentaria que sigue vigente” en Cataluña. El dirigente socialista pidió que no se haga saltar “ese puente de confianza que hasta ahora ha resistido todo tipo de envites” y no establecer con su persona un precedente después de que los partidos independentistas hayan avalado en el pasado el salto al Senado de diputados del PP, como Alicia Sánchez-Camacho o Xavier García Albiol, o de Cs, como Lorena Roldán.

Antes que el líder del PSC, ya había salido a la palestra el presidente del Gobierno para, en la misma línea, advertir a los independentistas de que “vetar a una persona que siempre ha defendido el diálogo y ha tendido puentes” sería “un mal comienzo” de la nueva legislatura.

JpC enmudece y guarda la ropa

De todos modos, si el miércoles fueron ERC, Junts per Catalunya y la CUP los que rechazaron que la votación para avalar el paso de Iceta al Senado se llevara a cabo en la sesión plenaria de esta semana y se trasladara a un pleno específico previsto el 16 de mayo, jueves de la semana que viene, este jueves tanto JpC como la CUP optaron por la prudencia y por no hacer más declaraciones al respecto.

Por parte de los puigdemontistas, solo la número dos de la candidatura al Ayuntamiento de Barcelona, Elsa Artadi, replicó también vía Twitter a Iceta, aunque de forma mucho más sucinta que Sabrià. “Errores son el 155 y la represión”, zanjó. Pero de ahí no se infiere ninguna petición ni exigencia. Y fuentes de JpC remarcan que en ningún caso su grupo parlamentario ha hablado del sentido de su voto o lo ha condicionado de ningún modo, y que no tiene tampoco intención de hablar del tema hasta que toque votar.

Lo único que había hecho la formación el miércoles, subrayan las mismas fuentes, fue advertir que no apreciaba la urgencia para llevar a cabo la votación al día siguiente y -por boca su diputada Gemma Geis- recordar que la última vez que en el Parlament habían tenido noticias del Senado había sido cuando aprobó la intervención de la Generalitat.

Sea como fuere, y aunque solo ERC haya insinuado la posibilidad de votar en contra de la designación de Iceta, está por ver qué harán el resto de formaciones. Y, dada la campaña, cabe pensar que el suspense se alargará hasta el jueves.

Los amagos de Ciudadanos

De momento, el PSC, que necesita sacar adelante la votación por mayoría simple, es decir, con más síes que noes, solo puede contar por seguros sus votos y los de Catalunya en Comú Podem, la única fuerza que ha explicitado que avalará el salto al Senado del líder del PSC. Pero entre ambas formaciones suman 25 escaños, lejos de los 36 con los que cuenta ERC, así que, en caso de que esta votara en contra, los socialistas necesitarían el voto favorable o bien de JpC o bien de Cs.

Para los puigdemontistas vale lo ya dicho. Y el partido naranja alimenta también una ambigüedad rebañada de confusión. Porque, pese a que en cuanto se supo del plan de Sánchez, los de Albert Rivera se apresuraron a expresar su rechazo al líder del PSC y a remarcar que se opondrían a su designación, la líder de Cs en Cataluña, Inés Arrimadas, le aclaró al propio Iceta que se referían a una eventual votación en el Senado para hacerle presidente de la cámara, según reveló este en rueda de prensa.

El secretario general del partido, Juan Manuel Villegas, salió a la palestra para aclarar que la decisión sobre el sentido del voto de Cs en el Parlament no está tomada, después de que su candidato a la comunidad de Madrid, Ignacio Aguado, alimentara la confusión al afirmar que los suyos tendrían que votar en contra de la designación de Iceta también en la cámara catalana. Sí, volvemos a estar en campaña.

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