La Generalitat cierra privatizaciones por 1.000 millones en una semana

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El Govern debe vender patrimonio por otros 1.300 millones en seis meses si quiere cumplir con los ingresos extraordinarios del Presupuesto de 2014

Artur Mas y Andreu Mas-Colell / EFE

11 de julio de 2014 (21:24 CET)

El Govern de la Generalitat ha dado esta semana un impulso importante al capítulo de privatizaciones del Presupuesto de 2014, los ingresos extraordinarios que evitaban recortar de nuevo el gasto público. El Ejecutivo catalán ha ingresado 1.001 millones de euros al culminarse dos operaciones a las que intentaba dar carpetazo desde hacía meses.

El apoyo de su socio de legislatura, ERC, ha sido básico para que el Parlament desbloqueara que el agua en baja del Área Metropolitana de Barcelona la controle una empresa mixta. Agbar tiene la mayoría del capital de la sociedad resultante y desembolsará 800 millones de euros cuando culmine la operación, en la que también participa la Agència Catalana de l'Aigua (ACA).

Tramitación de urgencia

La empresa presidida por Ángel Simón aún no ha desembolsado ni un euro de la transacción, indican fuentes próximas al presidente catalán, Artur Mas. Pagará cuando culmine el trámite burocrático. Tras el visto bueno de la mayoría del Parlament, el proceso será rápido. Se ha ejecutado mediante un decreto ley, una figura que ya conlleva en si misma el carácter de urgencia. El Govern tiene hasta el 31 de diciembre para completarla, por lo que se trabaja con mucho margen.

Mas ha querido ser prudente y evitar que el papeleo le lleve al final del ejercicio con los deberes pendientes. Aún pesa en el Palau de la Generalitat la imagen del secretario general de Territori i Sostenibilitat, Pau Villòria, firmando la concesión de ATLL a Acciona el 27 de diciembre de 2012, cuando el Govern estaba en funciones por el proceso electoral, para cuadrar las cuentas del ejercicio. Especialmente porque esta privatización ha acabado en los tribunales pendiente de que dicten sentencia sobre si se realizó correctamente o no. Y el litigio será largo.

Nuevas concesiones

La nueva desinversión en las aguas catalanas supone casi la mitad de la previsión de ingresos del Govern. Pero se queda aún lejos de los cálculos que el responsable de finanzas del Ejecutivo catalán, Andreu Mas-Colell, realizó para el capítulo de concesiones e ingresos patrimoniales. Estimó que conseguiría 1.454 millones hasta diciembre.

Los departamentos de Economia y Territori i Sostenibilitat estudian cómo sacar efectivo de otro activo de la red de saneamiento de aguas catalanas: las depuradoras. El gran obstáculo para ejecutar el plan es que “cada depuradora es un mundo”, indican fuentes del Ejecutivo. Algunas están operadas directamente por la Agència Catalana de l'Aigua, otras las pagaron los ayuntamientos y otras ya han sido concesionadas y sus contratos están vigentes. La foto final es “terriblemente” complicada de gestionar. Algunas voces en el Govern empiezan a asumir que es imposible y apuestan por no perder más el tiempo en conseguir la cuadratura del círculo. Oficialmente, el Ejecutivo no tira la toalla y estudia la operación junto a otras iniciativas en esta línea.

Venta de patrimonio

Mas no ha tenido más suerte en el capítulo de venta de activos inmobiliarios. Indicó en el Presupuesto que pretendía ingresar 864 millones de euros en este concepto, pero en la primera mitad del año sólo ha conseguido 266 millones y por los pelos. Esta semana ha colocado finalmente a Zurich un lote de 13 edificios por 201 millones. Los suizos intentaron quedarse los edificios a principios de mes, pero la primera oferta era de unos 175 millones y no se aceptó.

Hasta mayo, la Generalitat ha cerrado otras cuatro operaciones menores que le han generado 35 millones de euros. Se debe tener en cuenta que en el pasado ejercicio recibió 197 millones por un total de 14 inmuebles y 69 millones en 2012 al vender tres edificios.

Nuevos impuestos

El patrimonio y las concesiones se acaban, y quedan menos de seis meses para cerrar el ejercicio. Para evitar una debacle en el déficit público catalán, a la Generalitat le queda una última carta: la creación de impuestos.

El Govern ha fracasado con los primeros que creó, como el euro por receta o la tasa a los depósitos bancarios. Ha tenido más suerte con los impuestos verdes, con los que pretende ingresar 50 millones de euros anuales. Pero con el ejercicio empezado no llegará ni a la mitad de la previsión, según los expertos. Especialmente si se tiene en cuenta que aún se debaten en comisión parlamentaria. Por lo que el texto resultante de la misma se deberá someter de nuevo a votación en la Cámara catalana. Mas-Colell esperaba que los impuestos a la producción termonuclear y a la contaminación de la aviación y de gases y partículas en la atmósfera se crearan antes de que termine julio.

El panorama es tan pesimista que incluso se ha llegado a replantear la creación de una tasa a las bebidas refrescantes, señalan fuentes empresariales. Quedan seis meses para conseguir 1.252 millones de euros.
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