La portavoz de la Generalitat destruye JxCat en su municipio

El exalcalde de La Garriga y tres ediles acusan a Meritxell Budó de fomentar el odio contra Esquerra: "Me dijo que no permitiría que pactásemos con ERC"

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El Pdecat se derrumba en La Garriga (Barcelona) por discrepancias con la exalcaldesa y actual portavoz de la Generalitat, Meritxell Budó. El exalcalde de la Garriga Jordi Pubill y tres concejales más de JxCat han abandonado el grupo municipal de Junts per la Garriga entre acusaciones a la actual portavoz de Torra por boicotear pactos con ERC

El exalcalde denuncia que Budó lo tildó de «traidor» y le echó en cara que tuviera contactos con la formación de Oriol Junqueras: «Me dijo que no permitiría que nos cargásemos su proyecto ni que pactásemos con ERC».

El exalcalde de La Garriga asegura que las discrepancias empezaron con su nombramiento, aunque se acentuaron con la pérdida de la alcaldía en 2019 para pasar a manos republicanas, donde Budó presionó para evitar cualquier entendimiento. 

Los ediles dimitidos de JxCat han recordado que volverán con un nuevo proyecto político de ámbito municipal, según publica la ACN. Pubill relata que en esas elecciones se formaron listas transversales con el 70% de independientes donde el Pdecat quedó al margen, y ahí habría empezado el acoso de Budó, que maiobró incluso para buscarle un candidato alternativo en 2023 y a sabotear todo lo que hacía en el grupo municipal. 

Fuentes territoriales del Pdecat consultadas por Economía Digital opinan que las malas relaciones entre Budó y los ya dimitidos concejales se deben al shock interno de haber perdido un municipio como La Garriga, algo que «no se esperaban»: «A partir de ahí todo el mundo se culpó». También, han explicado que la relación entre el grupo municipal y la agrupación del Pdecat ya era mala, aunque se ha ido «pudriendo con el tiempo». 

«Llevaba tiempo peleado con el partido y estaba con nosotros para matar al Pdecat», explican afines a disolver la formación y fundar JxCat como único partido. Estas mismas personas creen que el posicionamiento interno de Jordi Pubill le habría podido perjudicar, aunque matizan que Meritxell Budó se pone bastante de perfil en cómo se resuelve la sopa de siglas en el espacio posconvergente. 

Ruptura ‘indepe’

Las relaciones entre ERC y JxCat hace tiempo que están completamente rotas en este municipio. El gobierno estuvo a punto de romperse cuando la Junta Electoral suspendió a Torra de su acta de diputado, al negarse ERC a desobedecer la resolución y aceptando que el presidente catalán había perdido sus derechos como edil electo. 

Quim Torra convocó una declaración institucional en la que se especulaba con la expulsión de los consellers republicanos del Govern y la convocatoria de elecciones, aunque al final anunció que habría comicios en Cataluña cuando el Ejecutivo consiguiera tirar adelante los presupuestos de 2020 que el coronavirus ha dejado desfasados pese a su aprobación. Desde entonces, ERC maniobra para conseguir el ansiado avance electoral que les favorece.

El odio que denuncia Pubill contra ERC se ha expresado en varios pactos, en los que ambos partidos se han perjudicado mútuamente. JxCat prefirió apoyar al PSC que a ERC para presidir la diputación de Barcelona, que en la actualidad preside la socialista Núria Marín. Algo parecido pasó en Sant Cugat, aunque en este caso fueron los republicanos los que articularon un cuatripartito con los socialistas para desbancar los posconvergentes. 

Las discrepancias también se viven en el seno de la sopa de siglas posconvergente entre posibilistas pragmáticos favorables a adoptar un rol más pactista como ERC y afines acérrimos a la estrategia confrontativa que impera desde Waterloo. Los cuadros más moderados han abandonado la primera línea, como el caso de Marta Pascal, Jordi XuclàCarles Campuzano

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