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El movimiento que impulsan Teixidó y Montañola cree que el espacio catalanista de centro-liberal es cada vez más amplio y se prepara para las elecciones

Manel Manchón

Antoni Fernández Teixidó (de pie) y Roger Montañola (sentado) en la presentación de Lliures, que ha decidido no concurrir a las elecciones del 21-D.

Barcelona, 11 de marzo de 2017 (05:00 CET)

Paso a paso. El movimiento Lliures, que defiende un espacio catalanista de centro-liberal, impulsado por Antoni Fernández Teixidó y Roger Montañola, ex dirigentes de Convergència, y de Unió Democràtica, decidirá en una conferencia el 6 de abril si, finalmente, se convierte en un partido político que pueda competir en las próximas elecciones al Parlament.

Serán unos 500 compromisarios, entre el grupo promotor y los adheridos, los que tomarán una decisión que podría conducir a la formación de un nuevo partido, con el objetivo de tener representación en el Parlament, y, a partir de ese momento, trabajar para ensanchar un espacio que se ha considerado finiquitado por parte del independentismo.

El proceso soberanista, que arrancó con la Diada de 2012, ha convulsionado todo el mapa político en Cataluña. Convergència Democràtica ya no existe como partido, y la fuerza política que lo sustituye, el Pdecat, está condicionada por el papel personal de Artur Mas, que sigue como presidente, muy tocado por el caso Palau de la Música.

En el caso de Unió Democràtica, su principal dirigente ahora, Ramon Espadaler, ha visto como el partido entraba en concurso de acreedores. La voluntad de los democristianos es constituirse como nuevo partido, --Unió deja de existir-- a partir del Institut d'Estudis Humanístics Miquel Coll i Alentorn. Pero, por el momento, los pasos son muy prudentes, y la idea es no presentarse a los próximos comicios.

Unos 500 compromisarios, entre el grupo promotor y los adheridos, tomarán una decisión que podría llevar a tener representación en el Parlament

El movimiento Lliures, que se define como liberal, catalanista y humanista, y que buscar a atraer a los democristianos, siempre desde el “no soberanismo”, como partido “no independentista”, ha ido trabajando el ideario y el análisis de la coyuntura catalana. Se considera que existe un espacio central en la política catalana, que, en estos momentos, se encuentra “huérfano”, porque ningún partido lo representa. Teixidó y Montañola son las caras más conocidas, pero se han agrupado alrededor de Lliures distintos profesionales ajenos, hasta ahora, a los partidos políticos del conjunto de Cataluña.

La cuestión es que llega la hora de la verdad, desde la constatación, como apunta Fernández Teixidó, de que la política se vehicula “a través de los partidos”, y que, por tanto, se debe jugar en el terreno electoral, con el objetivo de lograr representación.

Ante la convicción de Lliures de que el proceso soberanista acabará en los próximos meses, o justo antes del verano, o después de la Diada del 11 de septiembre, en unas elecciones al Parlament –ante la imposibilidad de celebrar el referéndum de autodeterminación que pretende convocar el presidente Carles Puigdemont-- el movimiento tomará una decisión definitiva sobre su futuro en esa conferencia del 6 de abril.

El grupo promotor, en todo caso, no llegará a la conferencia con una idea neutra sobre esa necesidad, sino que apostará por la creación de un partido que pueda tener representación y condicionar la política catalana, siempre en beneficio de postulados liberales y catalanistas. El movimiento tiene, antes de que se tome esa decisión, un diseño muy ultimado sobre la organización interna y las medidas de transparencia con las que contaría ese posible partido. Sólo se trata de que en la conferencia, los 500 compromisarios den luz verde al proyecto, para ver, a continuación, qué parte de la sociedad, y con qué recursos, apuesta por Lliures.

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