Dos agentes de los Mossos d'Esquadra observan a la gente congregada ante un colegio el 1-O. EFE

Los mossos confiesan: “No hubo orden de evitar el 1-O"

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Los Mossos d'Esquadra carecían de precintos, candados y cadenas para clausurar los locales en los que se organizó la votación

Barcelona, 23 de abril de 2018 (10:05 CET)

Existe una simple razón por la que los Mossos d’Esquadra no evitaron el referéndum del pasado 1 de octubre en Cataluña: jamás recibieron la orden. Así lo confesaron los mandos del cuerpo que hace pocas semanas comparecieron ante el juzgado de instrucción número 2 de Sabadell por un delito de desobediencia a la autoridad judicial.

En una serie de testimonios adelantada por El Mundo, los agentes se confiesan. Un subinspector es el más claro: “No teníamos orden de precintar los locales antes de que se celebrara la consulta. Simplemente teníamos orden de levantar un acta y decir si los locales, durante la noche anterior, estaban abiertos o cerrados, nada más”.

Con el dedo apuntando hacia arriba, los oficiales informaron de una reunión “de 400 mandos” previa a la votación para organizar el dispositivo de la que no salió ninguna orden concreta para frenar el referéndum. “No hubo ninguna orden de evitar la consulta”, zanjó un agente tajantemente.

Otro de los citados admitió que ya durante la noche anterior encontraron locales ocupados. “¿Por qué no los desalojaron?”, preguntó el juez. “Preguntamos que qué estaban haciendo y nos dijeron que una chocolatada, no vimos ninguna urna y nos fuimos”, respondió el mosso.

La operativa de los Mossos para frenar el 1.O: ni precintos, ni candados, ni cadenas y agentes asustados

Pero la falta de directrices no fue el único impedimento para evitar la votación promovida por Carles Puigdemont y Oriol Junqueras. También se convirtió en misión imposible debido a la falta de recursos. “No teníamos precintos, no teníamos candados, no teníamos cadenas, utilizamos una cinta para embargos para poder precintar los colegios al final de la jornada”, señalaron.

Es más: “Algunos mossos tuvieron que ir con sus coches particulares a los centros”, añadieron. Así, en la localidad catalana acabaron con sólo cuatro vehículos por 15 colegios, además del servicio ordinario.

La falta de preparación de los agentes completó el abanico de razones para impedir el referéndum, pues muchos de los oficiales enviados eran de carácter logístico y no operativo. “Estaban asustados, se veía que no estaban acostumbrados a hacer calle”, lamentaron los citados.

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