Partidarios del presidente turco, Tayyip Erdogan, se dispersan luego de que el Ejército realice disparos al aire en la plaza Taksim en Estambul. REUTERS/Murad Sezer

Los simpatizantes de Erdogan frenan el golpe en Turquía

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Una sección del ejército se alza contra el gobierno del país con violentos ataques en Ankara y Estambul. También tomó como rehén al jefe del Estado Mayor, pero fracasó

Ismael García Villarejo, con información de Reuters

Partidarios del presidente turco, Tayyip Erdogan, se dispersan luego de que el Ejército realice disparos al aire en la plaza Taksim en Estambul. REUTERS/Murad Sezer

Barcelona, 16 de julio de 2016 (02:30 CET)

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La intentona de golpe de Estado en Turquía topó de bruces con la oposición de la propia cúpula militar, la policía y la resistencia popular en las calles –organizada por los simpatizantes del presidente del país, Recep Tayyip Erdogan—. Los afines al gobierno se habrían enfrentado incluso a palos contra los tanques rebeldes. Poco antes de las 02:00 horas de la madrugada del sábado, el jefe del Estado apareció ante los medios para prometer "toda la contundencia que permita la ley" contra los militares sublevados.

Aunque la acción habría fracasado, al menos 17 policías murieron en Ankara durante los enfrentamientos. Diversas explosiones se registraron en el Parlamento turco, en la capital. Los insurrectos también habrían provocado detonaciones en el centro de Estambul.

Restan aún algunos conatos de resistencia, pero las declaraciones del presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, y de la canciller alemena, Angela Merkel, contra el golpe de Estado precipitaron la caída de la cúpula sublevada. Las reacciones más tempranas de condena internacional llegaban, sin embargo, desde Moscú.

Las etapas del golpe

La primera autoridad en reconocer que se producía la intentona de apartar al gobierno turco de sus funciones fue el primer ministro Binali Yildirim. "Se trata de un grupo dentro del Ejército que se ha alzado". Admitió que esos militares habían "rodeado algunos edificios importantes". Hasta su fracaso, el alzamiento militar fue quemando distintas etapas que barruntaban el triunfo del golpe.

Los militares se hicieron con el control de la televisión pública, desde la que lanzaron mensajes mediante los que señalaban a Erdogan como un "traidor". Lo acusan de haber establecido un "régimen autoritario del miedo". Después, decretaron el toque de queda y cerraron los aeropuertos. El jefe del Estado Mayor fue tomado como rehén.

El país es uno de los aliados más importantes de EEUU en la lucha contra el grupo insurgente Estado Islámico. Turquía da un importante respaldo a los opositores del presidente sirio Bashar al-Assad en la guerra civil que enfrenta Siria y ha albergado a unos dos millones de refugiados sirios.

Turquía ha estado en guerra con los separatistas kurdos y ha sufrido numerosos ataques con bombas y disparos este año, incluyendo un atentado hace dos semanas perpetrado por islamistas en el principal aeropuerto de Estambul, que causó más de 40 muertes.

Erdogan y los militares

Después de servir como primer ministro desde el 2003, Erdogan fue elegido presidente en el 2014, con planes de reforma de la Constitución para dar a la presidencia mayores poderes ejecutivos. Su partido, AK, con raíces en el islamismo, ha tenido una relación tensa con los militares y nacionalistas en un país que fue fundado sobre principios seculares después de la Primera Guerra Mundial, y que tiene una historia de plagada de golpes militares.
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