Miembros de la Policía Nacional frente a los manifestantes convocados por Tsunami Democràtic en el aeropuerto de Barcelona el día de la sentencia del 'procés'

Marlaska levanta el cerco a Tsunami en plena negociación PSOE-ERC

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Tsunami, que ya con 18.000 inscritos para boicotear el clásico Barça-Madrid, exige una pancarta en el Camp Nou con el lema "Spain sit and talk"

Marcos Pardeiro / Josep M. Casas

Miembros de la Policía Nacional frente a los manifestantes convocados por Tsunami Democràtic en el aeropuerto de Barcelona el día de la sentencia del 'procés'

Barcelona, 11 de diciembre de 2019 (04:55 CET)

Hubo un tiempo en que el ministro del Interior en funciones, Fernando Grande-Marlaska, hablaba con enorme firmeza cuando se le preguntaba por los responsables que estaban detrás de los independentistas de Tsunami Democràtic, capaces de cancelar 110 vuelos tras colapsar los accesos del aeropuerto de El Prat. De ese tiempo no han pasado ni dos meses.

Decía Grande-Marlaska por entonces, cuando Tsunami emergió a raíz de la sentencia del procés: "Tenemos unos servicios de inteligencia y de información realmente eficaces y acabaremos sabiendo quién hay detrás de estos movimientos del Tsunami".

Pues bien, no sólo es que el ministro del Interior no haya aclarado nada acerca de los instigadores, sino que Marlaska ha reducido su amenaza a la mínima expresión. "Estamos más ocupados que preocupados", dijo este martes cuando se le preguntó por los planes de Tsunami para boicotear el clásico Barça-Madrid, que debe disputarse el próximo miércoles, día 18, a las 20.00 horas.

El plan de Tsunami es rodear el Camp Nou cuatro horas antes, a las 16.00 horas, y para eso ya cuenta con 18.000 inscritos. Horas después, Tsunami puso precio a que el Barça-Madrid pueda disputarse sin incidentes: debe permitirse una lona gigante con el lema "Spain sit and talk" (España, siéntate y habla) en el estadio del FC Barcelona. "Es muy fácil que el partido se juegue con normalidad: es necesario garantizar la presencia del 'Spain Sit And Talk' en las gradas y en el terreno de juego", exigió Tsunami.

Pese a los desórdenes que ha provocado Tsunami hasta ahora, tanto en el aeropuerto como en la frontera francesa, y a que solo falta de una semana para el clásico, Marlaska optó por levantar la presión sobre Tsunami y se atrevió a decir que el clásico se disputará "en las condiciones de un acto deportivo".

Puigdemont aprovecha la laxitud de Marlaska

Así que los dirigentes independentistas vieron el terreno despejado para desmelenarse. Carles Puigdemont dio vuelo a la convocatoria de esta misteriosa organización, sin líderes reconocibles, con sus habituales ataques a España. "Que sepa todo el mundo lo que la España represora intenta intimidar, silenciar y liquidar", decía el líder huido para alentar la convocatoria.

El ministro del Interior ni se inmutó ante las maniobras de los dirigentes independentistas para dar alas a Tsunami porque ahora su prioridad es favorecer el clima de negociación entre PSOE y ERC, cuyas conversaciones avanzan en un contexto de cerrojazo informativo aunque con la certeza de que la relación bilateral entre Gobierno y Generalitat se va abriendo paso en las conversaciones.

Los Mossos adecuarán el dispositivo sobre la marcha

Los Mossos d’Esquadra se harán cargo de la seguridad dentro y fuera del Camp Nou. Han diseñado un dispositivo policial que adecuarán y modularán en función de las dificultades que surjan durante aquella jornada. Intentarán garantizar que el encuentro se desarrolle con normalidad.

La Federación Española de Fútbol ha calificado este partido de “alto riesgo”, aunque eso no es ninguna novedad. Todos los clásicos se consideran de alto riesgo y, en consecuencia, se toman las oportunas medidas de seguridad. En este caso, se extremarán por la protesta de Tsunami Democràtic, que ha convocado a sus seguidores en las inmediaciones del Camp Nou y ha anunciado acciones vistosas durante el partido.  

Al tratarse de una plataforma clandestina en la que sus responsables se mueven en el anonimato, Tsunami Democràtic no ha comunicado a la Dirección General de Administración de Seguridad la convocatoria de la protesta, el itinerario ni las acciones previstas. De haberlo hecho, la Generalitat les podría obligar a buscar un emplazamiento alternativo por motivos de seguridad.

La Cámara de Comercio apoya la protesta

El presidente de la Cámara de Comercio de Barcelona, el independentista Joan Canadell, apoyó este martes que Tsunami Democràtic convoque una acción coincidiendo con el “clásico” porque ayudará a “enseñar al mundo” el conflicto catalán.

“Tsunami ha demostrado un poder de convocatoria sorprendente e, incluso, se estudia a nivel mundial. No tengo ni idea de qué va hacer, pero creo que veremos algo que estará bien hecho y que valdrá la pena”, aseguró durante un coloquio de Fórum Europa.

Canadell se mostró a favor de la protesta, pero en contra de que impida la celebración del partido entre los dos primeros clasificados de la Liga española.

 

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