Mas: “El caso Pujol no me afectará políticamente, ni a mí ni al Govern”

stop

HACIA EL 9N

 Artur Mas, en la Cambra de Comerç./EFE/Toni Albir

04 de septiembre de 2014 (18:41 CET)

El President Artur Mas sabe que se juega su propio futuro político en las próximas semanas. Pero se lo juega porque ha impulsado y apoyado un proyecto soberanista que ya no se puede ignorar, ni tapar, ni tampoco diezmar, con algunos apaños, aunque no se celebre la consulta del 9 de noviembre.

Artur Mas, en la Cambra de Comerç, con la Llotja de Mar llena de empresarios, directivos, profesionales liberales, y medio Govern, con el conseller de Economia, Andreu Mas-Colell, y el conseller de Empresa, Felip Puig, en las primeras mesas, ha querido trasladar un mensaje, y es que ya no hay vuelta atrás. “La convocatoria se hará, y la consulta, ahora, les digo que se hará”, ha afirmado.

Esa determinación en la defensa de un proyecto, “después de haber intentado todo con el Gobierno del Estado”, ha llevado a Mas a desafiar cualquier interpretación sobre la posible influencia del caso Pujol.

Mas deja atrás a Pujol, pase lo que pase

Mas no quiere saber nada del asunto de Pujol. Y sin contempaciones ha asegurado que el caso no le afectará. “El caso Pujol no me afectará políticamente, ni a mí ni al Govern, aunque yo sienta, como mucha gente, una gran tristeza”.

Tras esas palabras, se produjo en un largo aplauso por parte de los presentes, dejando constancia de que el empresariado también quiere pasar página lo antes posible.

Mas ha insistido en que Pujol “no tomaba decisiones desde hace diez años”, pese a que el ex President no se perdía una ejecutiva, ni un consejo nacional del partido, y mantenía una gran actividad pública.

Pujol buscó cómo ayudar a Mas, y en los dos últimos años había justificado su defensa del independentismo. En una de sus últimas intervenciones, con la abdicación del Rey, Pujol argumentó, en el Centre d'Estudis Jordi Pujol, que Cataluña había apoyado a los gobiernos españoles, pero que ahora ya no podía hacerlo y que debía seguir un camino propio.

Con y sin Esquerra, la paradoja de Mas


Sin embargo, Mas se desmarca completamente del ex President. Ello, sin embargo, no le ha impedido mostrar su total rechazo a la comisión de investigación en el Parlament que ha pedido Esquerra Republicana.

Y esa es la gran paradoja y contradicción que exhibe Mas. Ante los empresarios, el President ha afirmado que no hará nada, si el Tribunal Constitucional suspende la consulta del 9N, sin consultar primero con los partidos favorables al derecho a decidir. Y, entre ellos, Esquerra Republicana aparece como el partido determinante.

Mas quiere cumplir su compromiso de realizar la consulta, pero si no puede, se verá inclinado a convocar elecciones anticipadas. Es lo que deberá pactar con Esquerra.

Comisión de investigación

Sin embargo, el malestar con Esquerra es enorme. “Yo he visto, con mi experiencia, correr por formar parte del Govern, y ahora pasa lo contrario, se corre para no entrar en el Govern”, ha asegurado, en una clara alusión a los republicanos, y a su falta de compromiso para arrimar el hombro.

Pero el malestar es todavía mayor por la petición de una comisión de investigación. “Sólo dos minutos después de que Pujol dijera que quiere comparecer, a finales de mes, se pedía una comisión, pues adelante, que la constituyan”, ha añadido.

El President ha ido más lejos, y ha pedido, que, en ese caso, “se investigue todo, todo, y que esté abierta el tiempo necesario, dos años, lo que sea”. El tono se iba incrementando, y se ha preguntado si “es serio” ese tipo de actitudes, teniendo en cuenta el caso de la presidenta del PP, Alicia Sánchez-Camacho, que ha renunciado a comparecer en el Parlament para dar explicaciones sobre las escuchas en el restaurante La Camarga por el caso de Método 3.

Pero Mas es consciente de que el llamado proceso soberanista está ahora en manos de Esquerra, porque su propio partido, Convergència, vive sus horas más bajas.

La Diada como esperanza

Mas ha reiterado, tras las numerosas preguntas de los asistentes, que su voluntad es convocar la consulta, que el Constitucional la podría suspender por sólo unos días y permitirla, que no hay nada decidido, y que, en todo caso, el problema se mantendrá. “Porque, ¿hacia dónde deberemos dirigir la sociedad catalana en el futuro si no sabemos qué desea?”, se ha preguntando, asegurando que en Escocia “ya han ganado, porque sea cual sea el resultado, podrán saber qué dirección deben tomar”.

El President, en todo caso, busca ahora que vayan pasando los días, y que en la Diada del 11 de septiembre se produzca una gran movilización que le dé algo de fuerza hasta el 9N.
Suscribir a boletines

Al suscribirte confirmas nuestra política de privacidad