Mas pide a Rajoy negociar para evitar el fracaso de su proyecto soberanista

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FUTURO DEL PRESIDENT

Rubalcaba y Duran, en el Congreso./EFE/Sergio Barrenechea

10 de abril de 2014 (21:29 CET)

El guión está marcado. Y el Gobierno que preside Mariano Rajoy no quiere hacer nada para impedirlo. En ese guión, el Govern de Artur Mas, sigue su rumbo, tras el 'no' del Congreso al derecho a decidir, y buscará convocar una consulta soberanista para el 9 de noviembre, a pesar de que sabe que el Ejecutivo español la recurrirá. Sin embargo, si hubiera algún gesto previo de Mas, el Gobierno central se lo pensaría. Y ese guión podría acabar de forma distinta a como fue pensado.

Es lo que busca ahora el President Mas y el secretario general de CiU, Josep Antoni Duran Lleida, con cierta urgencia, porque “el tiempo se acaba”, según fuentes nacionalistas y quieren impedir un inminente fracaso soberanista.

Josep Antoni Duran Lleida se reunió este jueves en el Congreso con el líder del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba, con el objetivo de acercar posiciones y de trabajar conjuntamente para encontrar una salida. O, como mínimo, para encauzar la situación y presionar a Mariano Rajoy para mantener el diálogo, más allá de la negativa a la consulta soberanista.

Duran y Rubalcaba presionan a Rajoy

En ese propósito Duran tiene la complicidad del líder del PSOE, que lleva meses tratando de convencer a Rajoy de que su respuesta de “no hacer nada” puede ser contraproducente. Pero para que el presidente del Gobierno pueda maniobrar, necesita que el discurso del Govern de la Generalitat comience a virar.

Y Duran está en ello. Su intervención en el debate sobre el derecho a decidir en el Congreso de este martes abrió una cuña en el discurso de los últimos meses del President Mas. Mostró su disposición a negociar, y, en última instancia, a votar el posible acuerdo, pero sin hacer de la consulta del 9 de noviembre el fetiche en que la ha convertido el movimiento independentista.

Duran se ha movido también respecto a Mas al afirmar con contundencia que la Asamblea Nacional Catalana no debe condicionar la situación y que quien manda es el Parlament y el Govern, y no la ANC. Y este jueves aseguró que no sabe qué hará si CiU se presenta en unas elecciones anticipadas con la propuesta de una declaración unilateral de independencia, dejando claro que Unió podría romper la federación, porque él no es independentista, aunque sería el propio partido democristiano el que se podría romper, porque tampoco es homogéneo.

Mas, agarrado a la consulta

Con todos esos elementos, el propio Mas ha comenzado a reaccionar, y reclama a Rajoy una entrevista de forma inmediata. El problema de Mas, según fuentes de CiU, es que el Gobierno central ha dejado claro que no desea hablar de la consulta, y para el President es irrenunciable.

Esa es la disyuntiva, que se agrava ante el deseo explícito del Gobierno del PP de que Mas acabe pagando “por sus errores”. ¿Y qué quiere decir que pague sus errores? Que la situación le lleve a anticipar las elecciones, y, en un marco nuevo, volver a comenzar.

La alternativa socialista


Eso tiene sus riesgos. Y ahí aparecen los socialistas. Rubalcaba, tal vez el dirigente de la política española que ha acabado conociendo mejor las peculiaridades de la política catalana –este mismo jueves el ex conseller Joaquim Nadal le acusó de impedir el traspaso de los aeropuertos catalanes en la negociación del Estatut-- desea reconducir el problema catalán cuanto antes. Pero ello no podrá suceder antes de las elecciones europeas del 25 de mayo.

La única oportunidad para romper el guión que podría acabar en un sonoro fracaso del soberanismo, pero también demostraría la impotencia de la política española, podría llegar en junio, y con las recetas de Duran y Rubalcaba.

Si se llega a septiembre, al 11 de septiembre, a la Diada, el guión primigenio se acabará cumpliendo, y entonces nadie sabe prever qué sucederá, con la posibilidad real de unas elecciones anticipadas.
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