El presidente del PP, Pablo Casado, y el líder de UPN, Javier Esparza, el martes 2 de julio en el Congreso de los Diputados. Foto: EFE/JCH
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Pablo Casado propone un plan para investir a Pedro Sánchez mediante los aliados regionales del PP

Alessandro Solís

Economía Digital

El presidente del PP, Pablo Casado, y el líder de UPN, Javier Esparza, el martes 2 de julio en el Congreso de los Diputados. Foto: EFE/JCH

Barcelona, 02 de julio de 2019 (17:35 CET)

Pablo Casado tiene un plan para que el PP lidere una "oposición responsable". Consiste en servir en bandeja la investidura de Pedro Sánchez, en sacar del primer plano a los independentistas y, de paso, en hacerse con el gobierno autonómico de Navarra. El presidente popular hizo los números y propuso una alternativa "win-win" para que Sánchez sea elegido presidente en el Congreso el próximo 23 de julio.

Casado quiere reforzar el perfil institucional del PP y proyectar una oposición con sentido de Estado, en contraposición con Ciudadanos, que únicamente ofrece un veto a Sánchez. La propuesta de Casado supone un sudoku de negociaciones y pactos desde lo autonómico hasta lo parlamentario. Lo sintetizó así: "Lo que ocurra en Navarra va a condicionar lo que ocurra en el resto de España". Y prometió "una oposición dura desde el primer día" en las Cortes.

La matemática del líder popular es compleja, pero los números salen y evitan una repetición electoral. El PP, por su parte, puede consolidar su giro al centro sin tener que convertirse en muleta de Sánchez, tal y como piden veteranos del PSOE como Ramón Jáuregui.

Los números de Casado para investir a Sánchez

Navarra es esencial para la vía que Casado ofrece a Sánchez. En el parlamento de la comunidad foral, la coalición Navarra Suma (NA+) –integrada por PP, Cs UPN– fue la fuerza más votada, consiguiendo 19 escaños, pero el PSN y el llamado "cuatripartito" –Geroa Bai, EH Bildu, Podemos e Izquierda-Eskerra– tienen los otros 31 diputados.

Los socialistas navarros buscan un primer acuerdo con Geroa Bai, Podemos e Izquierda-Eskerra, para luego forzar a Bildu a la abstención. Siguiendo este plan, la socialista María Chivite se convertiría en presidenta de Navarra, algo ignominioso para el PP porque supondría un acuerdo "por acción u omisión" con "los herederos de ETA" (Bildu), según declaraciones de Casado este martes en el Congreso de los Diputados.

Lo que el PP ofrece al PSOE es dejar el gobierno de Navarra en manos de NA+ con el apoyo del PSN, de forma que los nacionalistas vascos queden fuera del gobierno foral. "Si el PSN no se echa en manos de Bildu en Navarra, Navarra Suma no sólo ofrece su abstención, sino incluso su voto a favor a Pedro Sánchez", prometió Casado.

Es decir, que el PP acordaría con UPN –con dos diputados en el Congreso tras las elecciones generales del 28 de abril– que apoye a Sánchez en su investidura, a cambio de que NA+ se haga con el Ejecutivo autonómico. Pero aún faltaría la guinda, ya que la suma en el Congreso del PSOE, Podemos, Compromís, PNV y NA+ (174 diputados) no alcanza la mayoría absoluta.

A Sánchez le faltarían dos votos

Reconociendo la falta de al menos dos escaños más para investir a Sánchez, Casado redondeó su carambola con la oferta de "hablar con Coalición Canaria (que tiene 2 escaños), como socio nuestro" para que, así, la formación también insular apoye al PSOE el próximo 23 de julio, en el debate de investidura. Los números cuadran, pero queda por ver qué prefieren hacer los socialistas.

"A Sánchez con esa suma le da, así que ¿por qué la rechaza?" Quizás porque en el fondo la cabra tira al monte y quiere reeditar el gobierno Frankenstein (...), o porque su apuesta real es repetir elecciones", agregó el presidente del PP, después de dejar claro que, aunque no le gusta nada Podemos, prefiere a Sánchez con Pablo Iglesias que con Bildu.

Con el plan de Casado y la intermediación del PP, Sánchez repetiría en la Moncloa sin recurrir al independentismo y al nacionalismo. Además, los populares podrían darse el crédito de esta situación y, por si fuera poco, obtendrían el poder en Navarra. La pelota está ahora en el área socialista.

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