Piqué reclama una consulta en Catalunya “pactada y legal”

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DEBATE

El president de la Generalitat, Artur Mas y el presidente del Cercle, en una imagen de archivo

05 de febrero de 2013 (13:00 CET)

La pluralidad se ha acentuado en Catalunya desde las elecciones del 25N. Las patronales son incapaces de lograr un mensaje unitario, aunque sus cúpulas tienen muy claro que no hay otra solución para solventar la situación económica y política de Catalunya que el diálogo y el pacto con el Gobierno central.

El Cercle d'Economia, un lobby económico fundamental si se quiere entender la transformación de España y de Catalunya en los últimos decenios, ha querido reflejar esa pluralidad en su última nota de opinión. Y ofrece algunas salidas. El organismo, que preside Josep Piqué, un de los dirigentes que más recelos provoca entre los sectores independentistas, propone un “consulta ciudadana, dentro del marco legal, que adquiera su sentido integrada en un proceso leal, riguroso y profundo de debate”.

Una mayoría legal no es suficiente

Es una propuesta muy similar a la que defiende el PSC, y que fue obviada por el Parlament, en la votación que dio luz verde a una resolución únicamente apoyada por CiU, ERC e ICV. Obtuvo una mayoría, si, pero insuficiente si se atiende a los requerimientos que observa el Cercle d'Economia.

En su nota, el Cercle deja claro que Catalunya debe entender que “sólo con una gran mayoría de la sociedad catalana, representada por sus partidos, se puede llegar a un nuevo marco estable de relación política entre Catalunya y el conjunto de España”. E insiste en que “determinadas transformaciones políticas o sociales requieren de unas mayorías que van mucho más allá de las estrictamente legales”. Un mensaje importante, si se tiene en cuenta que el líder de ERC, Oriol Junqueras, lleva un tiempo asegurando que una mayoría legal ya sería suficiente. ¿Una mayoría del 51%, del 65%? Ese es un terreno, en cualquier caso, que no se ha debatido todavía con intensidad.

Apoyo a Foment

Piqué ha asegurado que el documento muestra de forma muy clara la voz del Cercle d'Economia, un lobby formado por empresarios, pero también por personalidades del mundo intelectual. El movimiento independentista, que ha comenzado a replantear casi todos los organismos representativos de Catalunya, ve en el Cercle un freno para el proceso soberanista.

Prueba de ello es la actitud del Cercle Català de Negocis, que ha conseguido introducir un debate en el seno de las patronales catalanas. Hasta tal punto, que el acto que ha querido impulsar Foment del Treball para el 14 de febrero se verá deslucido. Su presidente, Joaquim Gay de Montellà, no ha conseguido consensuar una posición con la Cambra de Comerç o la patronal Pimec. Ante la posibilidad de que el acto, que se iba a realizar en la Fira de Barcelona, se convirtiera en una reivindicación política de carácter independentista, Foment realizará en solitario el acto empresarial en su propia sede de Via Laietana.

Josep Piqué ha apoyado el acto, sin fisuras. A su juicio, expresado en la nota del Cercle d'Economia, el Govern tiene margen de maniobra para aplicar medidas económicas que busquen la reactivación económica, que era una de las peticiones que se querían plasmar en el acto empresarial. “ Yo no tenía inconveniente en participar, aunque decidí no hacerlo para que no se confundiera mi persona con el conjunto del Cercle d'Economia, que no es una patronal, pero a título personal doy todo mi apoyo al objetivo del acto”, ha asegurado.

Menos presión fiscal a las clases medias

¿Pero qué defiende el Cercle? Diálogo entre los gobiernos y los partidos políticos; ayudas a las pimes, para que consigan la misma competitividad que tienen las grandes empresas de más de 250 trabajadores, que son más productivas, incluso, que las alemanas, según la OCDE; una transformación del actual modelo autonómico, que comporte una reforma de la Constitución, y esa consulta ciudadana, si es necesario; y un modelo fiscal que no cargue a las clases medias, y, por tanto, un rechazo a las medidas que ha pactado CiU con ERC.

Piqué ha querido ser claro respecto a algunos errores de consideración por parte del Gobierno central, como el de dar por hecho que el descenso electoral de CiU en las elecciones del 25N dejaba en un segundo plano la reivindicación soberanista. “Perdió consistencia política, pero ganó radicalidad”, ha asegurado. Y, segundo, ver como ilegítimo el pacto entre CiU y ERC. “No debe haber un prejuicio, porque es un pacto entre las dos fuerzas políticas con mayor representatividad”. Lo dudoso, en cambio, “es la formula adoptada entre las dos formaciones, en la que ERC ofrece su apoyo parlamentario, y, al mismo tiempo, ejerce de primer partido de la oposición”.

Medidas compartidas con el PSC

Todas esas posiciones, desde el punto de vista político y económico del Cercle d'Economia las podría suscribir, --de hecho las ha defendido en los últimos meses--, la dirección del PSC. Y la pregunta que surge, que se hacen los propios sectores independentistas, es: ¿Quién se ha movido? Y la responden ellos mismos, como remarca el Cercle Català de Negocis en las redes sociales estos días: la sociedad catalana, que habría dejado en evidencia a instituciones como el propio Cercle d'Economia, o el PSC.

Pero Piqué no se ha olvidado de un hecho: “Las elecciones del 25N –de cuya reflexión es motivo la nota de opinión-- reflejaron una muestra muy clara, con la mayor participación en unas autonómicas, de la sociedad catalana”.

Ello le ha llevado a considerar, tanto respecto a Catalunya como en relación al resto de España, que si el sistema político se desmorona por completo, lo que aparezca de nuevo puede ser contraproducente, con la mirada siempre situada en el caso de Italia.

 

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