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Pisarello exhibe la división en el seno de Catalunya en comú, después de que 300 dirigentes y militantes hayan pedido que se rechace el 1-O

Economía Digital

Gerardo Pisarello, mano derecha de Colau en el ayuntamiento de Barcelona, defiende un 'si' crítico en el referéndum del 1-O. EFE/Alejandro García
Gerardo Pisarello, mano derecha de Colau en el ayuntamiento de Barcelona, defiende un 'si' crítico en el referéndum del 1-O. EFE/Alejandro García

Barcelona, 05 de septiembre de 2017 (12:35 CET)

Guerra de nervios, presiones insistentes por parte del mundo soberanista. El partido de la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, irrita al independentismo por su oposición al referéndum del 1 de octubre (1-O). Pero las posiciones no son monolíticas. Al revés. El teniente de alcalde de Barcelona, Gerardo Pisarello, la mano derecha de Colau, ha pedido que Catalunya en comú (CC) participe en el referéndum, y que, además, lo haga, --esa es su opción-- por un “sí crítico”, con la idea de que sólo esa posición puede suponer una ruptura con el “régimen de 1978”.

Pisarello ha defendido su posición en un artículo en el diario Crític, donde asegura que el posible fracaso del 1-O “sería más que un fracaso de la hoja de ruta de un gobierno. Sería un golpe, también, a las iniciativas republicanas, democráticas, de impugnación del régimen de 1978”.

Su idea es que sería legítimo un voto en blanco, un voto en contra o a favor, pero que él es partidario de un "sí crítico", porque “sería una forma de rebelión contra el centralismo y el autoritarismo, pero también una manera de avanzar hacia una propuesta de fondo mayoritaria entre los Comunes”, con el objetivo de alcanzar un “acuerdo plurinacional, respetuoso y entre iguales entre los diferentes pueblos y gentes peninsulares”.

Pisarello pide el 'sí' en el 1-O para acabar con el régimen de 1978

Es decir, y como ya ocurrió en el 9-N por parte de la izquierda que se identificaba con ICV –practicamente la mitad de su electorado entonces-- Pisarello piensa más en una votación que se articule como un "no" al PP, que como un referéndum real de independencia para conseguir una alternativa al partido de Mariano Rajoy.

Pero en el seno de CC hay diferencias. Por ahora prima la posición institucional de la propia Colau, que no quiere saber nada del referéndum si se pone en peligro a los funcionarios municipaples. Colau es muy crítica con el "procés" que está articulando el independentismo y con las leyes que aprobará este miércoles en el Parlament.

Apoyando esas tesis, a falta de una posición firme –la asamblea interna con el voto de sus bases entre el 12 y el 14 de septiembre-- se manifiestan hasta 300 dirigentes y militantes, como ha reflejado La Vanguardia, y que ofrecerán sus nombres en un acto este viernes.

Unos 300 dirigentes y militantes de los Comunes rechazan el 1-O

Esa corriente, que puede ser mayoritaria, se muestra totalmente en contra del referéndum. Llama a no votar el 1-O, con la idea de que “no se ofrecen las mínimas garantías democráticas”, y que, en realidad, ha sido organizado por el soberanismo como “una justificación no homologada democráticamente para continuar con el proceso, la DUI, la desconexión y el choque suicida contra el muro del Estado”.

El manifiesto que han firmado, y que se conocerá este viernes, señala que la ley de transitoridad jurídica que se aprobará este miércoles es un ejercicio de “deshonestidad democrática”. Lo que se pide, en cambio, es un camino diferente que, tras el 1-O, conduzca a una “España plurinacional en un horizonte federal”, con un autogobierno “más real”.

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