El expresidente catalán Carles Puigdemont será presentado ante un juez alemán. Foto: Efe

Puigdemont desquicia a los negociadores con otra amenaza de elecciones

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ERC y el Pdecat no logran atar en corto a Puigdemont, que se resiste a aceptar el papel simbólico que le conceden

Marcos Pardeiro

Economía Digital

El expresidente catalán Carles Puigdemont será presentado ante un juez alemán. Foto: Efe

Barcelona, 23 de febrero de 2018 (04:55 CET)

"Ha vuelto la consigna: o Puigdemont o elecciones". Los negociadores que participan en las conversaciones para encarrilar un pacto de investidura no podían ocultar este jueves su desesperación por las maniobras del líder huido a Bruselas. Cuando las partes ya daban por hecho que Carles Puigdemont pensaba dar un paso al lado para facilitar que las negociaciones se centraran en el reparto de las consejerías de la Generalitat, el principio de acuerdo sufrió un nuevo sobresalto: el expresidente se resiste a aceptar un papel meramente simbólico y exige que sus funciones queden reflejadas en un documento por escrito.

ERC insiste en pedir "generosidad" a Puigdemont para culminar las negociaciones, pero su mensaje no recibe la respuesta esperada. Fuentes conocedoras de las conversaciones aseguran que la posibilidad de un acuerdo había madurado en las últimas horas y atribuyen a la división existente en las filas de Junts per Catalunya el nuevo revés. "Están divididos entre los hooligans de Puigdemont y los que quieren acuerdo o acuerdo", apuntan estas fuentes.

La nueva sacudida es el enésimo episodio de una guerra de desgaste que se va cobrando sus primeras víctimas. A la vista de que Puigdemont es prácticamente imposible de atar en corto, hay dirigentes de Junts per Catalunya que han optado por tomar asiento y esperar el desenlace. Todos sus esfuerzos acaban siendo inútiles y, por tanto, hay quien ya ha optado por el "relájate y disfruta".

La discusión por la vicepresidencia

Pese a que el gran escollo es Puigdemont y la amenaza de unas nuevas elecciones, también persisten otros problemas. No hay acuerdo, por ejemplo, acerca de la vicepresidencia de la Generalitat. ERC insiste en reivindicarla para sí, mientras que Junts per Catalunya teme que esta cartera pueda acabar eclipsando a un "presidente en el exilio" y a "un presidente de la Generalitat encarcelado" (que podría ser Jordi Sànchez) y sopesa su supresión. "No quieren que el vicepresidente haga actos en el Palau de la Generalitat", dicen fuentes conocedoras de las conversaciones afines a ERC.

El debate sobre la vicepresidencia transcurre en paralelo al de la consejería de Presidencia, una cartera por la que suspiran ambos partidos debido a la información que concede sobre todos los departamentos de la Generalitat. Cerrar un acuerdo sobre estos departamentos permitiría cerrar el resto de carteras, ya que hay una enorme flexibilidad respecto a ellas. Con todas excepto con Interior, cuya responsabilidad no es del gusto nadie por las relaciones que guarda con las consecuencias judiciales de la declaración unilateral de independencia (DUI) aprobada en la anterior legislatura.

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