Artadi y Aragonès, durante su comparecencia conjunta de este viernes en el Palau de la Generalitat. EFE/Toni Albir

Quim Torra discrepa con Pedro Sánchez sobre los motivos de su ruptura

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La Generalitat dice que el Gobierno puso como condición para no romper las conversaciones que el independentismo retirara las enmiendas a los presupuestos

Iván Vila

Economía Digital

Artadi y Aragonès, durante su comparecencia conjunta de este viernes en el Palau de la Generalitat. EFE/Toni Albir

Barcelona, 08 de febrero de 2019 (19:32 CET)

La Generalitat no ha tardado en replicar a la congelación de las conversaciones que mantenía con el Gobierno anunciada por la vicepresidenta, Carmen Calvo. Y, como tantas otras veces, la versión que ha dado de la ruptura va por derroteros muy distintos a la del ejecutivo de Pedro Sánchez.

Calvo acusó a los independentistas de no aceptar las vías de diálogo propuestas por la Moncloa, pero la Generalitat asegura, por un lado, que no es que no las aceptara, sino que faltaban concreciones, y por otro, que el jueves, el Gobierno puso como condición para no levantarse de la mesa que este mismo viernes no se presentara la enmienda a la totalidad de los presupuestos. Sin embargo, el Pdecat hizo oídos sordos y registró la enmienda y ERC sostuvo la suya.

Así lo explicaron el vicepresidente catalán, Pere Aragonès y la consellera de Presidencia y portavoz del gobierno de Quim Torra, Elsa Artadi, que comparecieron conjuntamente para dar su versión del colapso de las conversaciones que ambos han estado encabezando por parte catalana, y que atribuyeron a la falta de "coraje" de Sánchez "frente a la  presión de la derecha y la ultraderecha nacionalista", en palabras de Aragonès.

Negociación envenenada

Las negociaciones estaban en una fase embrionaria, y se envenenaron y provocaron un incendio en el seno del propio PSOE desde que el martes el gobierno anunció que aceptaba incorporar a la mesa de diálogo una figura que denominó "relator" y que la Generalitat pretendía que ejerciera de mediador, mientras que el ejecutivo trataba de vender que se limitaría a funciones meramente fedatarias y organizativas. 

El miércoles, Artadi ya dejó claro que la arquitectura propuesta para ese diálogo seguía resultando muy ambigua para su gusto, y que un paso adelante en ese sentido era condición necesaria para permitir la tramitación de las cuentas, es decir, para renunciar a enmendar la totalidad del proyecto presupuestario en la votación que tendrá lugar al respecto en el Congreso el miércoles que viene.

A vueltas con las enmiendas

El jueves por la tarde, el Pdecat, tras una reunión con Junts per Catalunya (JpC) con participación de Torra, y su antecesor, Carles Puigdemont —este, por videoconferencia—, anunció que presentaría su enmienda este viernes a mediodía porque no había  avances, mientras Artadi y Aragonès seguían intercambiando llamadas, mensajes de texto y documentos con Calvo, según relataron en rueda de prensa. El independentismo asumía seguir negociando hasta el mismo miércoles que viene, porque la enmienda, una vez presentada, puede retirarse en cualquier momento antes de la votación de la misma.

Llegado el viernes, el Pdecat registró su enmienda de devolución, ERC mantuvo la suya y el gobierno, en ebullición, como el PSOE, y presionado con una manifestación convocada el domingo por PP y Cs y participada por Vox, rompió la baraja. Según Artadi, el ejecutivo central les envió su última propuesta a las 13.34, ni media hora antes del inicio de la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros en la que se difundió el mismo documento bajo el título "Bases para el diálogo".

Propuesta con relator y mesa de partidos

El texto contemplaba una mesa de partidos como la que pedía la Generalitat, y también mantenía, pese al incendio generado, la figura del relator, a quien, eso sí, no se le da esa denominación, ni tampoco ninguna otra concreta. El documento habla de "una persona que será quien facilite la coordinación de los trabajos, de las convocatorias y fije el orden del día", y que "ayudará a crear las condiciones idóneas para el diálogo, dará fe de los acuerdos alcanzados y determinará el seguimiento de su aplicación". 

Pese a a ello, el texto, que Aragonès consideró "una excusa" de Sánchez para romper la baraja, seguía sin convencer al gobierno catalán, porque carece de "concreción y de la calendario", no ofrece "ninguna garantía" y tampoco plantea ningún nombre que pueda ejercer ese papel de mediador o facilitador, en palabras de Artadi.

La consellera portavoz consideró que apenas ha habido "microavances" desde la reunión de Torra y Sánchez el 20 de diciembre, y concluyó que "en las últimas 24 horas, el gobierno español ha tenido prisa por cerrar un acuerdo que aún estábamos muy lejos de cerrar".

El caso es que los negociadores de la Generalitat propusieron una reunión por videoconferencia por la tarde, pero el Gobierno decidió parar y comparecer ante los medios para anunciar la ruptura de las conversaciones. Y ahora, Artadi y Aragonès insisten en que ellos siguen sentados a la mesa, pero añaden que, en adelante, la iniciativa tendrá que tenerla la Moncloa. Si no lo hace antes del miércoles, la tramitación presupuestaria nacerá muerta.

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