Las conselleras Àngels Chacón y Mariàngela Vilallonga, y el president Quim Torra, antes de la reunión del Govern del 1 de septiembre de 2020 | EFE/AG

Torra y Puigdemont desafían a Artur Mas y echan al Pdecat del Govern

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El 'president' ultima una remodelación del Govern a menos de dos semanas de su cita en el Supremo para confirmar su inhabilitación

Alessandro Solís

Economía Digital

Las conselleras Àngels Chacón y Mariàngela Vilallonga, y el president Quim Torra, antes de la reunión del Govern del 1 de septiembre de 2020 | EFE/AG

Barcelona, 03 de septiembre de 2020 (11:28 CET)

Quim Torra se implica en la guerra entre Carles Puigdemont y Artur Mas a cuenta del divorcio entre el Pdecat y Junts per Catalunya. El president de la Generalitat ha remodelado el Govern a menos de dos semanas de su vista en el Tribunal Supremo, que previsiblemente confirmará su inhabilitación. La crisis ha afectado a tres consellers, entre ellos la única dirigente del Pdecat que se mantenía dentro del ejecutivo catalán.

Se trata de Àngels Chacón, la consejera de Empresa, la única representante del Pdecat en el gabinete de Torra tras la fuga de sus dirigentes a JxCat, el espacio controlado por Carles Puigdemont. Los otros consellers que serían relevados, informó La Vanguardia, son el de Interior, Miquel Buch, y la de Cultura, Mariàngela Vilallonga. Buch habría puesto su cargo a disposición del president hace unas semanas, según fuentes conocedoras de la situación.

Chacón será relevada por el eurodiputado Ramon Tremosa, Buch por Miquel Sàmper, y Vilallonga por Àngels Ponsa.

Guerra Puigdemont-Mas

Se da la circunstancia de que la guerra en el espacio posconvergente, que tiene a Puigdemont como líder del bando de JxCat y a Artur Mas como su homólogo en el Pdecat, hasta ahora se había mantenido al margen de las instituciones catalanas. El Pdecat ya hace planes para distinguirse de JxCat en el Congreso de los Diputados, pero en Cataluña mantenía una tregua precisamente porque hasta ahora formaba parte del Govern por medio de Chacón, que ahora estaría ya de salida.

De hecho, a principios de esta semana en el Pdecat descartaban el cese de Chacón porque se daba por hecho que un movimiento de esta envergadura empeoraría mucho más unas relaciones ya tremendamente tocadas. El entendido hasta ahora era que la guerra sería en Madrid, donde el Pdecat planea separarse de JxCat y ofrecerse al PSOE como una suerte de 'PNV catalán', y de cara a las elecciones que Torra tiene pendiente de convocar, pero no en el Govern.

Tras la espantada de Puigdemont del Pdecat y su apropiación de la marca JxCat, Mas se comprometió a quedarse en el partido que ayudó a fundar, y se ha mostrado dispuesto a participar en la campaña electoral pero sin sumar su nombre a ninguna lista electoral. Asimismo, según han trasladado a este periódico fuentes de la formación, el expresident quiere evitar la confrontación directa con Puigdemont.

El escenario electoral

Aunada a la declaración de guerra al Pdecat y a Mas, la decisión que Torra está por confirmar también sugiere que el president no contempla convocar elecciones en el corto plazo, pese a las altas probabilidades de que sea inhabilitado por el Supremo este mes de septiembre. Y es que el sucesor de Puigdemont ya confirmó esta semana que no se planteaba que el independentismo presentase un candidato alternativo a la Generalitat, sino que el Govern entre en un periodo de interinidad.

Esto supondría que el vicepresidente Pere Aragonès, el hombre fuerte de Esquerra Republicana de Catalunya en la Generalitat, tomaría el control del Govern después de la inhabilitación de Torra. Por ende, el president no convocaría elecciones antes de ser inhabilitado. Torra anunció los comicios catalanes a principios de año pero no les puso fecha, y tanto la pandemia como esta crisis de Govern alejan el escenario del adelanto electoral.

Esto abre la puerta a que las elecciones no se celebren hasta 2021. Torra quiere activar el procedimiento automático para elegir a un nuevo president una vez que sea inhabilitado; esto significa que, tras la sentencia, el Parlament tiene 10 días para proponer un relevo, y si no se alcanza la mayoría necesaria iniciará una cuenta atrás de dos meses que, si se vence sin que se elija un nuevo jefe del ejecutivo catalán, disolvería la legislatura y pondía en marcha las elecciones en un plazo de 54 días.

Durante todo este tiempo, Aragonès sería el president en funciones.

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