Rajoy antepone ahora la cohesión interna del PP a su alternativa a Mas

stop

PROCESO SOBERANISTA

 Alcaldes y dirigentes del PP, en Barcelona./EFE/Toni Garriga

29 de noviembre de 2014 (00:00 CET)

Los ánimos no son los mejores. El PP está recibiendo enormes críticas, desde ámbitos muy diversos, con casos de corrupción, y con la sensación de que nadie está dispuesto a valorar el cambio que ha experimentado España desde el verano de 2012.

Sólo los organismos internacionales, y las cancillerías extranjeras, al margen de ese último toque de atención de la Comisión Europea sobre el control del déficit en el presupuesto de 2015, valoran que España haya comenzado a crecer.

Con ese escenario se encuentra el Presidente Mariano Rajoy, que debe encarar en los próximos meses un reto político mayúsculo: el problema de Cataluña, que se podría enrarecer, todavía más para sus intereses, si el President Artur Mas logra una candidatura única del soberanismo y convoca elecciones al Parlament con carácter plebiscitario.

Clima soberanista

Ante eso, Rajoy, según explican fuentes del PP, ha decidido, primero, reforzar la cohesión interna del PP, y, especialmente, del PP catalán, que se encuentra desbordado, con la percepción de que ha sido abandonado, y con una enorme dificultad de hacerse entender en un clima político dominado por completo por la agenda de los partidos independentistas.

Rajoy quiere explicarse directamente. Pero quiere hacerlo, primero, en un acto de partido, este sábado, en Barcelona. Se trata de las jornadas de estabilidad y buen gobierno en las corporaciones locales que celebra desde este viernes y sábado en la capital catalana. El PP catalán necesita que Rajoy ofrezca un apoyo explícito a su labor.

El suplicio de Sánchez-Camacho

La presidenta de la formación, Alicia Sánchez-Camacho, vive un suplicio en cada sesión de control en el Parlament, ninguneada por el President Mas, después de que, tras asegurar durante meses que el 9 de noviembre no se podría celebrar ninguna consulta, comprobó que 2,3 millones de catalanes –fuera o no una consulta, o un proceso participativo o “lo que fuera” en palabras de Rajoy-- dipositaron una papeleta en urnas de cartón.

La respuesta de Rajoy, por tanto, no se moverá del guión, recordando que la prioridad de su Gobierno es consolidar el crecimiento económico, que beneficia especialmente a las zonas más dinámicas de España, como Cataluña, y que el Fondo de Liquidez Autonómica (FLA) seguirá garantizando el pago del gasto corriente y de los proveedores de la Generalitat, así como al resto de comunidades y corporaciones locales, aprovechando que estará ante alcaldes de toda España.

El culpable es Mas, pero...

¿Es poco? ¿Responde a una posición inmovilista? Rajoy no quiere ir más allá, por el momento. Considera que ha sido Artur Mas quien ha provocado que se llegue a esta situación. Entiende que una alternativa, como la que propone el PSOE, con la reforma de la Constitución, es demasiado etérea, y que defender un posible referéndum de autodeterminación es una quimera que no está dispuesto a aceptar.

Rajoy necesita que el PP catalán no acabe derrumbándose. Aunque los números de Cataluña no son decisivos para el PP, --en las generales de 2011 quedó en tercera posición, por detrás de CiU y PSC, pero ganó la mayoría absoluta en toda España-- Rajoy sabe que su partido debe tener una presencia digna en Cataluña ante el nuevo ciclo electoral que se avecina en 2015, con las municipales de mayo y las generales en el mes de noviembre.

Un mensaje a todos los catalanes

Ahora bien, la dirección del PP, en Cataluña y en Madrid, es consciente de que se requiere algo más. ¿Cuándo? Los meses han ido pasando. Delegaciones empresariales catalanas han tratado de mediar y plantear alternativas, con un nulo resultado. Rajoy no se movió ni con el cambio del jefe del Estado, ni tras las elecciones europeas, ni tras el 9 de noviembre.

Pero Rajoy quiere dirigirse directamente a la población catalana, y el PP prepara un acto masivo, en los próximos meses, previsiblemente en enero, para ejercer, no ya de líder del PP, sino de Presidente del Gobierno español.

Emulando a Mas

Sería un formato similar al que protagonizó el President Mas el pasado martes, en el auditorio del Fòrum de Barcelona. Con ese formato, Rajoy desea ofrecer todo lo que está realizando el Gobierno, el cambio económico que se ha producido, y la potencialidad de la economía catalana, con algunas reformas de carácter institucional que, en estos momentos, no se han concretado, más allá de algunas especulaciones sobre el posible traslado del Senado a Barcelona.

El problema enorme del PP es que una buena parte de la sociedad catalana –con razón o no, o acogiéndose a elementos que sí son reales como el insuficiente modelo de financiación o el desigual reparto del déficit-- percibe que Cataluña es víctima directa de la acción del Gobierno central.

Rajoy es consciente de ello. Y aunque no tiene garantías de éxito, esta vez quiere intentarlo.
Suscribir a boletines

Al suscribirte confirmas nuestra política de privacidad